Exhumando Letras

 

 

 

■ Nervinson Machado

 

¡L=A=N=G=U=A=G=E Contraataca!

Charles Bernstein, Aldvs – UANL, 2013, 400 pp.

El siglo XX está marcado por la reflexión sobre el lenguaje. Lo que hace más notable esta reflexión y le da un mayor alcance es que haya venido de la misma poesía. Lo cual me lleva a resaltar dos preguntas esenciales: ¿hay un campo específico para la poesía? o ¿son los sentimientos o la pulsión entre Tánatos y Eros los motores que llevarán a seguir escribiendo a los poetas? Si se presta atención a la Poética del lenguaje, que ha tenido como principal promotor al ensayista y poeta Charles Bernstein, encontramos un modelo posible a ser expuesto y resaltar quién controla la realidad, si la lengua o  el allá fuera de nosotros. También encontraremos una respuesta de amplitud en las preguntas anteriores.

Para Bernstein “el mundo se nos ha arrebatado”, se ha paralizado el sentido vivo de la palabra y la lengua se ha encapsulado en representar una imagen opuesta a la realidad.  La lengua es la realidad, nos dice. La reducción de la palabra nos hace incapaces de asumir ese peso, también su sobre decorado. “Esto –nos dice Bernstein– se refleja en el movimiento histórico hacia la ortografía y la gramática uniforme, con una ideología que enfatiza la no-idiosincrático”. El lenguaje entonces se convierte en una ideología de dominación que trata de frenar la historia y convertirla en una piedra inamovible en el camino. Es decir, las “métricas son retenidas primariamente por su capacidad de oficializar como ‘poesía’”. La respuesta a este problema, por otro lado, ha sido la “exaltación de la sujetividad” como modelo del mundo. Así, “el poeta solitario y romántico continúa condicionando esta respuesta”.

 El lenguaje es el medio por el que llegamos a ser lo que somos, y lo escrito altera indudablemente el entorno. Por el primero conseguimos nuestro autoreconocimiento; por lo segundo, el mundo se hace historia y se logra expandir más allá de  un objeto sin sentido. La política es un elemento principal en la poesía bernsteniana, pero no lo suficiente como para transformar su obra en un vulgar panfleto: derrocha atributos, intelectualismo y se mantiene inquieta.

Casi 20 años después de que la tan aclamada generación beat se manifestara contra la creciente sensación de ahogo y rectitud de la vida norteamericana, Bernstein, quien en 1971 publicó su primera obra e hizo los preparativos para la Poesía del lenguaje ─que de 1978 a 1981 tendrán un órgano difusor: la revista L=A=N=G=U=A=G=E, de ahí el título para reunir en un volumen la poesía publicada entre 1971 y 2011–, incursionó en la escena norteamericana para aclamar la poca diferencia entre la idea del lenguaje y la construcción de la poesía.

Con Heriberto Yépez como coordinador y parte del equipo de traductores, se suman también las voces de Mario Bogarín, Alejandro Espinoza Galindo, Hugo García Manríquez, Ernesto Livón-Grosman y Mayra Luna. Lo que le da al libro una polifonía e interpretación mayor. Tal vez esta selección de poesía y prosa constituya una de las mejores aportaciones a la discusión sobre la poesía y su presente en este momento donde –según el poeta Héctor Hernández Montecinos– la poesía está más cerca de la física cuántica que de la gramática.

 

nervinson@gmail.com

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