80 años del Aula Magna

El Aula Magna “Fray Servando Teresa de Mier”, parte integrante del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, es el recinto histórico de los universitarios, y sede de una amplia oferta de actividades culturales dirigidas a la comunidad como representaciones teatrales, conciertos, cátedras, así como eventos académicos y cívicos.

Su origen se remonta a la necesidad de acondicionamiento de una gran parte del edificio del Colegio Civil cuando se fundó la Universidad de Nuevo León en 1933 para instalar en la parte norte del mismo las oficinas de Rectoría.

Dentro del proyecto de remodelación del edificio se incluyó en la parte central, como eje dominante, un gran hall, vestíbulo y auditorium o paraninfo destinado a conciertos, conferencias y las reuniones del pleno del Consejo Universitario.

Los promotores de este proyecto fueron el gobernador Francisco A. Cárdenas, y el doctor Pedro de Alba en su carácter de secretario general en funciones de rector.

La obra se adjudicó mediante contrato con el Gobierno del Estado a la compañía constructora Fomento y Urbanizaciones, S. A. (FYUSA) de Federico Lachica, cuyo subgerente local era el arquitecto Manuel Muriel.

Los planos y proyectos fueron elaborados por la Comisión de Planificación del Estado de acuerdo FYUSA, por la que intervinieron tanto Manuel Muriel como Armando Díaz en darle, como refiere Armando V. Flores, “la nueva personalidad del edificio”. 

De la remodelación, el paraninfo fue lo primero en comenzarse, en junio de 1933, a partir del antiguo Salón de Actos que existía, pues proyectado sobre el vacío del enlosado patio central no afectaba el desarrollo ordinario de las actividades académicas cuando éstas dieron inicio el 25 de septiembre.

Para el nuevo vestíbulo del Aula Magna se demolió el Salón de Actos construido con tecnología de sillar y reconstruido con la nueva tecnología constructiva con base en concreto armado y ladrillos industriales.

En esta primera etapa constructiva estaba contemplada para todo el edificio un segundo piso y el cambio de su estilo neoclásico por el neocolonial, en boga en la etapa posrevolucionaria para los edificios educativos y públicos.

La descripción del Aula Magna en 1933 era la siguiente: el gran hall tendría 48 metros de fondo por 17 de ancho; de éste se pasaría al vestíbulo que daba acceso a los corredores de los patios existentes y al gran salón de espectáculos que contendrá 518 butacas y una extensión total de 19 metros de largo por 16 metros de ancho.

Una gran escalinata daría acceso al foro cuyas dimensiones eran de seis metros de fondo por nueve de ancho. A ambos lados del foro estarían dos vestidores con sanitarios, cada uno de 5.60 metros por tres metros.

La escalinata monumental del gran hall llevaría a la segunda planta, directo a un vestíbulo que daba acceso al gran balcón de la fachada del Colegio Civil, a la caseta de proyecciones y a dos entradas al anfiteatro que tendría un cupo de 270 butacas por lo que el cupo total de la sala era de 700 butacas. –480 en luneta y 240 en la platea–,

En cuanto al decorado y estilo, para la sala de espectáculos, foro y anexos se adoptó el estilo gótico, para las ornamentaciones exteriores de la fachada la piedra artificial, paramentos de imitación de tezontle, fierro forjado y azulejo mexicano. Estos mismos materiales se usarían para la ornamentación del gran hall y vestíbulo.

La sala de espectáculos sería ornamentada con pisos de madera, revestimientos de imitación de cantera en ventanales y columnas. El plafón que se encontraba situado a 10 metros de altura del nivel superior del piso de la sala de espectáculos iría ornamentado con grandes trabes y plafón de yeso y concreto, cuyo acabado era imitación de madera. Todas las columnas, arcos del escenario, escalinatas serían también de piedra artificial.

La decoración interior del foro sería de madera tallada en todo el lambrín de fondo y lateral, piso de parquett y decoración especial de plafón y muro superior.

En los vitrales de Roberto Montenegro reverberan las tendencias ideológicas de ese momento histórico: el socialismo y el nacionalismo. El primer vitral del muro sur se titula “La historia” y hace referencias a la cultura mesoamericana como base y a la cultura griega como cúspide; le sigue “La industria”, que se representa con cinco obreros y un escenario industrial con chimeneas humeantes. Al lado, se localiza en la parte baja “La flama”; y en la parte alta, “La revolución”, representada por un campesino, un soldado abanderado y un obrero, animados por un fondo flamígero a cuyo paso se generan conocimiento, productos alimenticios y derrocamiento del poder absoluto, todo enmarcado por cañas y mazorcas de maíz.

Los vitrales del muro norte se inician con “La ciencia y la sabiduría” donde tres mujeres representan alegorías a la enseñanza, el estudio y la investigación; “La agricultura” en cuyo centro tres campesinos abonan sus esfuerzos en el cultivo del maíz bajo el amparo de una diosa urania que envía el agua de lluvia y da como resultado una canasta rebosante de frutos. Le sigue en la parte baja “La mano y la estrella” y “La Reconstrucción”, con obrero, soldado y campesino abrazados para conformar la unidad y la solidaridad.

Por acuerdo que tomó el Consejo Universitario en su junta del 17 de octubre de 1933, el Aula Magna se denominó con el nombre de fray Servando Teresa de Mier.

Aún sin estar totalmente concluida, el Aula Magna se inauguró el 20 de diciembre de 1933, y con ello se inauguraba oficialmente la Universidad ante la presencia del secretario de Educación Pública, Narciso Bassols y el gobernador de la entidad Francisco A. Cárdenas.

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