Apasionado del arte y del fútbol

André Pierre Gignac, el jugador del momento en Tigres, fue la inspiración para crear un mural. Fue Dante Reséndiz, estudiante de la Facultad de Arquitectura, quien homenajeó al delantero felino en una de las bardas del municipio de San Nicolás de los Garza.

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Por: Francisco Gámez Guzmán

Fotos: Jonathán Monsiváis

Dante Reséndiz Moreno comenzó a pintar a los 10 años, también a esa edad nació su gusto por los Tigres de la UANL. El talento artístico del joven le llevó a donde nunca se imaginó: conocer al atacante del plantel felino que hoy es el jugador del momento: André Pierre Gignac.

“La idea nace a partir de que me convoca, junto con otros artistas, a pintar –cada quien en su pedazo de barda– un mural por parte de Dirección de San Nicolás junto con la Coordinación de Arte Urbano, y la temática era libre. Unos pintaron rostros; otros unas composiciones más abstractas, y yo como traigo mis sentimientos de Tigre, y dije ‘quiero pintar a Gignac’”, comentó.

Dante, desde antes de iniciar su obra, supo el riesgo que implicaba plasmar a una figura del fútbol en un espacio público debido a los actos de vandalismo que pueden surgir por parte de aficionados de otros equipos, a pesar de esto, él plasmó con orgullo a su ídolo.

“No puedo ir siempre al estadio porque no soy abonado y luego está bien caro rentar, pero una manera para mí de apoyar a Tigres es pintando. Me gustaría que Gignac fuera al mural y se tomara una foto conmigo y de paso que firmara mi mural porque él es parte de mi obra; yo solamente lo pinte, pero él puso la inspiración. Sería un gran sueño cumplido para mí”, expresó con alegría. Justo el sueño se cumplió dos días después de esta entrevista.

Dante aconsejó a quienes tengan el gusto por la pintura y que aún no se han decidido a incursionar, que crean en sí mismos.

“El único límite que podemos tener es el que se pone uno mismo. Mientras crean en sí mismos van a alcanzar metas que no habían pensado alcanzar. No se sientan mal al recibir comentarios negativos; es normal en este ámbito, que no les afecten. Mientras tú mismo le des el valor a tu obra es una ganancia; mientras tú te sientas satisfecho con tu obra es realmente muy satisfactorio”, finalizó.

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Sus inicios

El joven solía acompañar y ver las pinturas de su primo Enrique Robledo, quien lleva años en el muralismo. Fue gracias al familiar de Dante que surgió el interés por el dibujo.

“Mi primera inspiración por la pintura fue gracias a mi primo Enrique Robledo. Él lleva mucho tiempo haciendo murales que han destacado mucho dentro del área metropolitana de Monterrey. Yo al ver sus obras me quedaba impresionado. Tenía 10 años de edad, no sabía pintar ni nada acerca de la pintura, para mí eso era inalcanzable”, comentó.

El también estudiante de Diseño Industrial en la Facultad de Arquitectura relató que después de haberse interesado por la pintura, realizaba algunos dibujos en sus cuadernos; pero él confesó que “no eran tan buenos”.

“Cuando entré a la preparatoria Álvaro Obregón Unidad Churubusco, me inscribí en un club de pintura. Ahí mi maestro José Luis Alemán, me enseñó a manejar bien el grafito, el lápiz y el pastel. Él fue quien me introdujo al arte bien hecho, hizo que yo tuviera fe en mí mismo”, recordó.

Mencionó que fue aquí donde comenzó a realizar poco a poco sus primeras obras sobre murales. “El primer retrato que hice fue de John Lennon; mi maestro me asesoró. Y ahí fue donde me di cuenta que sí puedo dibujar y pintar bien. Luego seguí participando en varios eventos de la prepa”.

Tiempo después, decidió adentrarse más en el muralismo y participó en concursos y festivales del área metropolitana. Uno de sus primeros concursos fue en San Nicolás, donde se inscribió en compañía de su novia y hermana. “El mural que hicimos lo llamamos Existencia y ganó el primer lugar”. Después de este logro, Dante recibió propuestas del municipio para seguir participando en distintos festivales que organizaban.

A partir de aquí, Dante incursionó en el muralismo, pero ahora con el asesoramiento de su primo Enrique Robledo, quien le enseñó las distintas técnicas para pintar sobre muros. El joven participó en diversos festivales y concursos en los que ha resultado ganador, tales como Arte Madonaro, Movarte, Festival Bella Bien, en proyectos de la SEP, y en concursos organizados por la UANL.

El arte corre por las venas de Dante Reséndiz, pues su familia también ha incursionado en distintas actividades artísticas. “Mis papás siempre me han apoyado en todas las actividades artísticas que he realizado. Ellos realmente valoran el esfuerzo que pongo en cada una de las obras”, comentó.

Dante ha dibujado retratos de amigos, pero aseguró que no vende sus obras debido a que la gente no valora bien el arte. “Quieres cobrar tu trabajo y ni siquiera lo cobras como debería de ser y ya se les hace caro, entonces, raramente vendo mi trabajo, es difícil. Prefiero hacer otros negocios, el arte no es negocio aquí en México”.

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