“Ayotzinapa: el blanco eran los autobuses, no los estudiantes”

“Los dos camiones secuestrados por los 43 estudiantes desaparecidos contenían drogas. El gobierno siempre supo que quien mató a los estudiantes fue un capo de la zona que usó al ejército para recuperar su cargamento”, resumió Anabel Hernández al presentar La verdadera noche de Iguala, en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2017.

Por Luis Salazar

Fotos: Melissa Vivero

 

Después de investigar a profundidad el tema por más de dos años, la periodista Anabel Hernández advierte que el verdadero móvil de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa fue que narcotraficantes de la zona, coludidos con el ejército, buscaron recuperar sus autobuses cargados de drogas ¡a como diera lugar!

Este es el punto central de la investigación que inició la periodista en la revista Proceso, financiada por la Universidad de California en Berkeley, y que dio forma al libro La verdadera noche de Iguala. La historia que el gobierno trató de ocultar (Grijalbo 2016). La presentación de la obra fue el 17 de marzo en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2017.

La autora, quien ganó en 2002 el Premio Nacional de Periodismo por su investigación del toallagate, inició destacando que los medios ya no hablan más de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa. A pesar de continuar la búsqueda y pedir justicia, nadie en el gobierno les informa algo a los padres de los estudiantes.

“La intención del libro es dejar una memoria histórica de lo que pasó la noche del 26 de septiembre de 2014. De lo que verdaderamente pasó”, categorizó la periodista.

Lo primero que hizo Hernández, a petición de los padres de familia que buscaban –y buscan- una respuesta dura pero sincera que les aclarara lo sucedido, era saber si los 43 estaban involucrados de alguna forma con el narcotráfico.

La autora, que tiene 12 años investigando a los cárteles de Sinaloa y los hermanos Beltrán Leyva, habló con fuentes cercanas que le aseguraron que los normalistas no tenían ningún vínculo con los cárteles que operan en la zona.

“Había cosas no lógicas en la versión del gobierno. Dijeron que había sido el alcalde de Iguala quien había ordenado el ataque para prevenir el boicot a un mitin que encabezaba su esposa.

“Pero la historia es bastante diferente después de revisar la parte documental, técnica, teniendo acceso al expediente y a las primeras declaraciones de estudiantes, a las pruebas periciales, de balística, a las pruebas de necropsia y, finalmente, a los dictámenes médicos y sus alteraciones”, enumeró.

En la investigación de campo que realizó la también autora de México en llamas, el legado de Calderón (Grijalbo 2012), descubrió que los estudiantes habían grabado 40 videos con sus celulares. “Y ahí no hay ediciones o suspicacias; era lo que era”, destacó.

La periodista describe que desde el primer momento, y hasta la fecha, el Presidente Enrique Peña Nieto y el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos, aseguran que no había militares en la zona, a pesar de que miles de casquillos –que fabrica la propia Sedena, y que son de uso exclusivo del ejército– se encontraron un día después de esa noche funesta.

La autora planteó que los estudiantes desde el 18 y 19 de septiembre comenzaron a secuestrar algunos camiones para acudir a la marcha del 2 de Octubre en la Ciudad de México. “Práctica que tiene muchos años haciéndose y por la cual nunca había habido una masacre”, esgrimió.

Sin embargo, una fuente de Hernández, cercana al narcotráfico, le contó que había un capo que controlaba esa zona, se enteró del robo de los camiones y envió al XXVII Batallón a recuperar su droga ¡a como dé lugar!

“¿Por qué si 100 estudiantes circulaban en cinco autobuses el fuego se concentra sólo en dos de ellos? ¿Por qué desaparecieron los estudiantes de esos dos autobuses? ¿Por qué fue baleado un tercer camión, el de los Avispones? ¿Será porque los tres camiones eran idénticos en sus colores? El blanco eran los autobuses. Los protagonistas no eran los estudiantes, eran los camiones”, remató.

 

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