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Artes Musicales/ Antonina Dragan


Captura de pantalla 2013-11-08 a las 11.13.33“Las artes son muy valoradas por la UANL”

 

Por Norberto Coronado 

 

Orgullosa, contenta y emocionada fue la manera de responder de la maestra Dragan sobre el Premio a las Artes 2013, que recibió por parte de la UANL.

La catedrática de la Facultad de Música mencionó que ha sido muy halagador recibirlo en el aniversario 80 de la UANL, lo cual lo hace más valioso todavía.

“La Universidad manda un mensaje muy claro a la sociedad: el arte es digno de ser desarrollado”, dijo, y consideró que el crecimiento de la ciudad de Monterrey ha sido más industrial, y voltear a ver a las artes es muy valioso como llamado a la comunidad.

Mencionó que estos premios dan mucho prestigio a la Facultad de Música y representa un gran empuje, porque maestros, alumnos y directivos se comprometen a seguir avanzando en el nivel.

“Es un apoyo total, en conjunto, la facultad ha crecido enormidades, los festivales, los concursos, los Master Class, todos ellos se ven beneficiados con los reconocimientos que se otorgan a los maestros, pero éste a las Artes es especial”.

Originaria de Rusia, la maestra Dragan comentó que México es un país de talentos y que el premio la hace sentir más mexicana.

“No trabajo para premio; trabajo para educar, para proyectar a los muchachos, pero es muy halagador, estoy muy feliz”, mencionó.

Radicada desde 1990 en Monterrey y maestra de tiempo completo de la Facultad de Música desde entonces, tiene entre sus planes mejorar los niveles de concurso con que se cuentan y fomentar entre sus alumnos la constante superación en lo que hagan, principalmente en el piano, que es su especialidad.

Dentro de sus propósitos está el colocar en planos internacionales a sus alumnos y consolidar el Festival Internacional y Master Class, trayendo a maestros que impartan clases, además del concierto que otorgarán y la graduación de uno de los alumnos más destacados de la Facultad de Música: Fausto Aguirre de la Peña.

La maestra Dragan, que también estudió en Bellas Artes cuatro especialidades (Pedagogía, Ejecución, Acompañamiento, Música de cámara) y ha sido jurado en diferentes concursos nacionales e internacionales, se mostró agradecida con la UANL, emocionada por su premio en el marco del 80 aniversario e inspirada para trasmitir un mensaje a los jóvenes que hoy se forman en sus especialidades.

“Tienen que tener sus metas, planes y seguirlos, porque estoy segura que lo van a lograr; siempre encontraremos quién nos pueda ayudar aunque toquemos muchas puertas, todo llega a su tiempo y en el momento adecuado”.

Naturalizada mexicana desde 2002, Antonina Dragan estudió piano en la Escuela de Música de Ucrania. Es profesora de tiempo completo en la Facultad de Música de la UANL y Coordinadora del área de piano desde 1991; directora general y artística del Festival Internacional y Master Class de Piano de Monterrey, y desde 1995 recibió el nombramiento de perito traductor de idioma ruso-español. Ha impartido master class en Ucrania, Alemania, España, Estados Unidos y realiza conciertos didácticos e investigaciones em torno a la música y el piano.

Artes Literarias/ Eduardo Antonio Parra

Captura de pantalla 2013-11-08 a las 10.50.19“Siempre traigo el norte en la cabeza”

Lizbet García Rodríguez

Los olores, las atmósferas y el viento seco del norte se quedaron a vivir para siempre en la inspiración de Eduardo Antonio Parra. Nació en León, Guanajuato, pero sus inicios en las letras fueron en un taller literario en Monterrey, conocido como El Panteón, donde convivió con escritores como David Toscana, Hugo Valdés y Ramón López Castro.

Creador de personajes memorables, y recreador de las realidades que permean esta zona del país, Parra es hoy uno de los mejores exponentes de la narrativa mexicana.

¿Cómo mantener ese concepto creativo, cómo nacen esas letras tan ubicables en el espacio geográfico que es el norte de México? 

A un escritor las atmósferas, ambientes que vivió en la infancia le dan para escribir toda la vida. Yo siempre traigo el norte en la cabeza, y aunque en este último libro aparecen por primera vez tres cuentos ambientados en el Distrito Federal, sigo imaginando mis historias con gente y con situaciones que se dan por acá, son como atavismos. No son ideas preconcebidas porque también es una decisión. Cuando empezaba a escribir aquí en Monterrey junto con mis compañeros, decidimos hablar de lo que veíamos y vivíamos, porque una de las ideas e intenciones era crear lectores en el norte de México y sabíamos que teníamos que escribirles de su vida, de sus situaciones, de su problemática, con personajes con que se vieran reflejados y ciudades que reconocieran. Y se ha logrado, a cualquier ciudad del norte que he ido en los últimos cinco años veo que la gente es muy lectora y que conocen a los escritores del norte.

¿Desde cuándo ubicas tu relación con la UANL?

A partir del 2000 empiezo a relacionarme fuerte con la Universidad; empecé a venir a dar cursos y talleres a las Escuelas de Verano; empecé hace unos ocho años con mi columna en la revista Armas y Letras. En las ferias de Guadalajara o Minería casi siempre soy el presentador de los libros de aquí. Se han publicado cosas mías en la editorial de la Universidad y hay una relación bastante estrecha siempre.

¿Qué has estado escribiendo?

El libro que acabo de escribir se llama Desterrados, tiene un mes que salió de imprenta y está distribuido en librerías; la UANL fue co-editora. Ahorita tengo una novela histórica que espero entregar a principios del próximo año y tengo más cuentos que van armando otro libro y una novela breve. Eso no significa que trabaje mucho, más bien significa lo contrario, que siempre dejo las cosas a medias y siempre tengo algo que terminar.

¿Y qué género prefieres escribir?

Prefiero el cuento, siempre me ha gustado más, creo es la joya de la narrativa. En él se concentra todo, siempre lo comparo yo con el poema, por ejemplo, ahí está todo sintetizado, concentrado. Tú puedes leer una historia en cinco páginas pero imaginar una historia que pudo haberse desarrollado en mil; saberlo sintetizar es una de las dificultades del cuento, pero esa dificultad lo hace mucho más atractivo y lo convierte en un reto cada vez que te sientas a escribir.

Has escrito mucho sobre situaciones de violencia en el norte del país, ¿cómo te inspira la realidad?

Desde que empecé a escribir se me identificó como una especie de narrador de la violencia, y la cuestión de la violencia me ha interesado mucho como material literario: los choques sociales, los choques particulares. Mis primeros libros eran bastante violentos y todavía no estaba como está ahorita; de hecho me decían “¿Ahora que vas a escribir que está la guerra del narco?”, y yo decía, “pues una historia de amor, supongo”. Pero me fijaba yo que en todo el norte de México había una violencia muy seca a comparación de la del centro o del sur y eso llamaba mi atención, yo quería plasmarla. Ahora ya es muy mecánica, no se me hace tan poética ni atractiva, nunca ha sido bonita pero ya no le encuentro mucha cantera literaria a lo que está pasando ahorita porque es muy mecánico, incluso si uno quiere narrar un homicidio o una muerte, pues ahora tendría que narrar 75 al mismo tiempo y eso le quita la individualidad y lo que puede conocerse de humanidad. A mí lo que me interesa es la exploración del ser humano, pero cuando todo es tan masivo se me hace más difícil.

¿Cómo te sientes por recibir el Premio a las Artes de la UANL?

Estoy muy feliz por el premio, me motiva, me impulsa, llega en un momento perfecto. Acabo de sacar un libro nuevo y estoy con muchas ganas de hacer cosas. Volteo para atrás y veo con agrado lo que he hecho, pero todo lo que veo para adelante me gusta más.

80 años de alentar la flama de la verdad

Al cumplirse 80 años del iniciar actividades, la Universidad Autónoma de Nuevo León se consolida como una institución líder en el ámbito académico, científico, cultural, artístico y deportivo; con arraigo local, proyección internacional, alto espíritu humanista y vocación social.

 

Lizbet García, Eduardo Loredo y Eduardo Rodríguez 

 

Luego de un septiembre especialmente lluvioso, hubo sol, brillo y hasta luna –que a las ocho de la mañana aún no se iba, como si quisiera ser testigo– para la fiesta. La Uni, como entrañablemente se le conoce a la Máxima Casa de Estudios de Nuevo León, celebró 80 años de luminoso andar en la formación de seres humanos de orgullo para el Estado.

Desde temprana hora del 25 de septiembre, representantes de la comunidad estudiantil, autoridades, catedráticos e investigadores, personal docente y trabajadores, se reunieron en la explanada de Ciudad Universitaria para felicitar a la UANL en su 80 cumpleaños, entonarle las tradicionales mañanitas y disfrutar del pastel.

El Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz y el Rector Jesús Ancer Rodríguez encabezaron las celebraciones centrales por el octogésimo aniversario de la Máxima Casa de Estudios, que iniciaron a las 8:00 hrs. con la imposición del nombre “Los Rectores” al Circuito Interior de CU, como reconocimiento a la contribución de los 33 ejecutivos universitarios.

Atestiguaron esta ceremonia los exrectores, José Antonio González Treviño, Luis J. Galán Wong, Gregorio Farías Longoria, Luis E. Todd Pérez, Amador Flores Aréchiga, Héctor Fernández, Manir González Martos y Alfonso Rangel Guerra.

Las autoridades estatales y universitarias se dirigieron al pie de la escultura “Flammam” para la develación de dos estelas conmemorativas por los 80 años de la UANL y el Patronato Universitario (1950-1987), organismo creado por visionarios empresarios y benefactores que apoyaron la construcción y equipamiento de Ciudad Universitaria: entre ellos, Manuel L. Barragán, Joel Rocha y Raúl Rangel Frías.

La magna conmemoración continuó en la explanada de Ciudad Universitaria, cubierta por cientos de jóvenes estudiantes provenientes de las 29 preparatorias y 26 facultades. La Orquesta de Cámara de la Facultad de Música entonó el himno de la Universidad Autónoma de Nuevo León, acompañada por el Coro de la FAMUS.

Los globos azul y oro surcaron el cielo soleado, mientras los grupos musicales y cientos de voces entonaban las mañanitas, para finalizar con la degustación del pastel por el octogésimo aniversario de la UANL.

“La Universidad da cuentas claras a la sociedad, 80 años de vida teniendo responsabilidad social; lo más importante de la Universidad ha sido la educación, siempre pendiente de la calidad, la investigación, la cultura, el deporte y los valores, pero lo más valioso que hemos tenido es nuestro acercamiento con Nuevo León”, expresó el Rector Jesús Ancer Rodríguez.

Educación y progreso son el rumbo de la UANL, un horizonte marcado por destacados mexicanos como José Eleuterio González, Alfonso Reyes y Eduardo Aguirre Pequeño, que desde el proceso socio histórico de su época visualizaron la misión de la Institución como un espacio para la construcción de una ciudadanía creativa, informada y competitiva como lo requiere el mundo moderno.

“A 80 años de vida, la Universidad trasciende porque ha sido partícipe y ha sido motor del estado de Nuevo León y también de México. Hoy apoyamos, crecemos porque creemos en la Universidad Autónoma de Nuevo León, una universidad pública, orgullosamente popular y que tiene la oportunidad de brindar esa educación de calidad.

Ayer y hoy

El lunes 25 de septiembre de 1933 se llevó a cabo la apertura de clases regulares en las ocho instituciones originales de la Universidad: Escuela de Bachilleres, Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas”, Escuela Industrial “Álvaro Obregón”, Escuela Normal para Maestros, Facultad de Medicina, Facultad de Química y Farmacia, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y Enfermeras y Parteras.

Un total de mil 792 estudiantes –mil 168 hombres y 624 mujeres-, acudieron desde temprano a las aulas. En Colegio Civil, además de funcionar los cursos de segundo y tercero de secundaria, inició labores la Escuela de Bachilleres y la Facultad de Química y Farmacia.

A ocho décadas de distancia, la UANL cuenta con una población de 164 mil 809 estudiantes ─86 mil 524 hombres y 78 mil 285 mujeres─, y 6 mil 500 profesores, en 29 preparatorias, 26 facultades y 37 centros de investigación, con cobertura en 36 municipios del Estado.

Oferta 251 programas de bachillerato, licenciatura y posgrado; el 100 por ciento de los 71 programas evaluables de licenciatura son considerados de calidad por órganos externos, y 12 tienen acreditación internacional.

La UANL tiene 532 profesores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores y Sistema Nacional de Creadores; medio centenar son miembros de la Academia Mexicana de Ciencias. Existen 43 cuerpos académicos consolidados, 55 en proceso; 66 maestrías y doctorados son reconocidos por el Programa Nacional de Posgrados de Calidad.

Terapias ecuestres favorecen motricidad

Con más de 25 años de experiencia profesional y autora del manual básico de equinoterapia, la alemana Edith Gross Naschert compartió en la UANL sus experiencias en el tratamiento de pacientes con parálisis cerebral mediante la utilización de caballos y actividades ecuestres.

Para Edith Gross Naschert, pionera de la equinoterapia en México, el éxito de un tratamiento a partir de esta alternativa se garantiza cuando se utilizan las estrategias y metodologías correctas con el paciente según su cuadro clínico.

La autora del libro Manual básico de equinoterapia, compartió sus conocimientos sobre el tema durante el Congreso Internacional de Terapias con Animales en México, que se desarrolló del 24 al 28 de julio en el Teatro Universitario; jornadas que fueron convocadas por el Centro de Investigación en Producción Agropecuaria.

En ese escenario, la maestra Gross Naschert impartió la conferencia magistral: “La utilización de las fuerzas físicas como estrategia terapéutica en la equinoterapia”, donde explicó la importancia de reconocer las necesidades del paciente para aplicar la mejor estrategia terapéutica.

 

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Equinoterapia, nuevos enfoques de ayuda

Edith Gross Naschert – de origen alemán y radicada en México-, fue quien introdujo a México esta novedosa manera de estimular a los niños con problemas físicos, específicamente con parálisis cerebral, porque es neuro-estimulante y desarrolla en los pacientes patrones motores como es la marcha o corrige patrones falsos.

“La equinoterapia es excelente siempre y cuando se utiliza la metodología correcta, es cuando vemos avances muy satisfactorios en pacientes de todo tipo de cuadro clínico; lo importante es que el terapeuta se capacite para que logre cambios y mejora la calidad de vida de los pacientes”, explicó.

Gross Naschert agregó que ya no hay escepticismo en relación  a la equinoterapia como alternativa para la mejora de la salud de las personas, ahora el desafío es que los centros donde se imparten estas terapias estén certificados y los terapeutas estén calificados para la tarea.

“A partir de este tipo de jornadas queremos enfatizar cómo funciona la equinoterapia y precisar que es deber de la Federación Mexicana de Terapias Ecuestres el regularizar la capacitación y el ejercicio de la equinoterapia a nivel nacional, es uno de los objetivos, porque al final el éxito de un tratamiento mediante esta vía es saber aplicar  las estrategias correctas”, puntualizó.

Y en ese sentido, dejó claro que para ofrecer la equinoterapia, es necesaria la capacitación para poder trabajar con pacientes por medio del caballo o con el caballo.

“Cada paciente establece un patrón de tratamiento según su cuadro clínico y el terapeuta debe saber identificarlo; el terapeuta debe tener básicos conocimientos médicos, psicoterapéuticos, psicológicos, pedagógicos y  habilidades ecuestres”, expuso.

Edith Gross, quien fundó el primer centro oficial de equinoterapia en México, advirtió que el equinoterapeuta no diagnostica, ni medica; los pacientes llegan con un diagnóstico o con recomendaciones y en base a eso se establecen estrategias y metodología correctas para el tratamiento.

La equinoterapia es relativamente nueva en México, pero en Europa se trabaja desde 1954, después de la Segunda Guerra Mundial, de ahí se extendió desde Europa a América, Canadá y Asia; a nuestro país llega seriamente después de que Edith Gross publicara su primer libro en español.

“Los primeros estudios se hicieron en 1953 en Alemania en niños con parálisis cerebral y se vio que hay un enorme beneficio porque se disminuyen los reflejos tónicos y se forma una postura para que el paciente sea capaz incluso de caminar”, agregó.