Cincuenta años dedicados al escenario universitario

 

“El mejor teatro que se ha hecho en esta ciudad, en esa época y ahora, es el teatro universitario”, aseguró tajante Sergio García, maestro de teatro con medio siglo arriba de los escenarios de la Máxima Casa de Estudios.

Por Amanda L. Márquez

Hablar de Sergio García es referirse a una vida dedicada al teatro. El reconocido maestro nació el 28 de enero de 1940; con 76 años de vida le ha dedicado 55 años a la escena; 50 años han sido en la UANL.

García estudió en la Facultad de Arquitectura, en la Escuela de Teatro de la Universidad de Nuevo León y en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Es pionero en la formación de grupos de teatro universitarios. En 1974 creó la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

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Ha sido productor, maestro, coordinador y director de teatro. Ha obtenido reconocimientos tales como el Premio UANL a las Artes 1989, la Medalla al Mérito Cívico del gobierno estatal en 1997, el Reconocimiento por Escena Meridiano Arte A. C. 2008 y el Premio Flama UANL 2011.

Cuando era niño, el director solía jugar con títeres en los dedos, que salían en las cajas del cereal de su época. El pequeño director montaba un teatro con papel cartón y dirigía obras que presentaba a los niños del barrio en el que vivía.

Con el paso de los años, tomó gusto por la lectura gracias al ejemplo de su padre. “Mi padre era una persona que no estudió más que primaria, que cuidaba cabras cerca de un rancho de Parras, Coahuila. Pero cuando se viene a vivir aquí (a Monterrey) tiene una especie de tendencia a leer libros. Él se educó solo, yo lo veía”.

Con la figura lectora de su padre, García leía síntesis de novelas que publicaban en revistas mensuales. “Mi pasión por los libros es lo que me ha ayudado a entender la vida y a manifestar el teatro más en todas sus facetas para reflexión para los seres humanos tal y como somos en esa dualidad de ángeles y demonios”, mencionó.

De sus inicios recuerda el año 1962, cuando fundó el Grupo de Teatro de la Facultad de Arquitectura de la UNL; y de 1965, cuando fundó el Grupo de Teatro Universitario.

“Empecé a dirigir teatro en Arquitectura, cuando se formó el grupo de Teatro de Arquitectura. Pero cuando entramos al grupo de teatro universitario, que ya esa era otra área más amplia, ahí empezamos con muy poquita gente y de repente creció; fue porque fuimos haciendo trabajo cada vez con más elegancia y profesionalismo.

“Realmente el mejor teatro que se ha hecho en esta ciudad, en esa época y ahora, es el teatro universitario, porque se rigen temáticas que tengan trascendencia en todos los sentidos”.

Esta trayectoria y crecimiento le ha dejado de experiencia las inquietudes de la sociedad, al ver cómo reaccionan a los espectáculos y qué es lo que trasciende en sus vidas.

“Si logras entender a la gente te lo va a agradecer y te va a seguir buscando y multiplicando. [Esta es la razón por la que] llegamos a obras en las cuales estuvimos tres meses sin publicidad en el Teatro de la Ciudad ¿Por qué? Porque la obra tenía un significado para la gente”, mencionó.

El maestro ha presentado aproximadamente 110 obras, las que procura seleccionar siempre con un mensaje contemporáneo para que tengan resonancia en la sociedad y dejen una reflexión.

“Que deje una reflexión, como espectador, y es lo que a mí me pasa en el cine, en el libro, en la televisión y en el teatro, es decir, si me dejan una inquietud. El teatro no resuelve problemas; los plantea, entonces, ahí queda algo por hacer y eso es lo que busco”, explicó.

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García cuenta que en su época de estudiante buscaba a los directores que le dejaban una inquietud, una duda, algo que él no sabía.

“El teatro tiene la obligación de revelar, en este primer caso: la naturaleza humana y, al mismo tiempo, una situación social, un crimen social o lo que fuera. No puedes contar una historia sin que hagas una aportación, de revelar a través del personaje tu concepto de vida, eso es muy importante.

“Mis deseos son nada más que lo que yo hago tenga un significado para el público; si no, no estoy cumpliendo con mi trabajo”, reflexionó.

La obra más reciente que presentó fue El Avaro de Moliere, montada en el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario. La historia habla de un hombre codicioso que basa su identidad en lo que posee.

Esta obra la eligió porque es una situación que refleja el comportamiento actual y también el de hace mil años. “Uno lo que se pone a pensar en cómo es posible, si se escribió en 1668, que el ser humano no hemos cambiado nada; seguimos haciendo las mismas cosas”.

Con una larga experiencia en el escenario, el único miedo que le queda al maestro Sergio García es su edad, pero que no le detiene y dedica una parte de su tiempo en afrontar su muerte. “Shakespeare lo dice ¿Y tú? ¿Qué piensas ahorita, a qué te dedicas? Yo dentro de mi edad, tres cuartas partes vivo y una parte la dedico a prepararme para irme”.

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