Conmemoran figura de Adriana García Roel

Los investigadores literarios Nora Lizet Castillo Aguirre y Víctor Barrera Enderle conmemoraron el centenario del nacimiento de Adriana García Roel, y de la  obra con la cual la escritora neoleonesa ganó el Premio Lanz Duret en 1942: El hombre de barro.

presentadores Nora Lizet Castillo y Victor Barrera Enderle

Por Luis Salazar

Ella es la gran dama de las letras en Nuevo León. El próximo mes de junio, Adriana García Roel cumpliría 100 años de vida. Para conmemorar su centenario y sus obras El hombre de barro y Apuntes Ribereños, los investigadores literarios Nora Lizet Castillo Aguirre y Víctor Barrera Enderle hablaron de la vida y obra de la escritora el 10 de marzo en el Patio Ala Sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2016.

En 2008, la UANL publicó dentro de sus Lecturas Universitarias “Barro Somos”, colección de textos tomados de su premiada novela.

Nora Castillo, especialista en mujeres regiomontanas en la literatura, leyó un texto que nombró “Abrazando los recuerdos sobre Adriana García Roel y otros apuntes ribereños”.

En esta lectura, Castillo hizo un recuento sobre la vida de la novelista y ensayista; recordó que García trabajó en algunos diarios de San Antonio, Los Ángeles y en El Porvenir de Monterrey, y que proviene de una familia de intelectuales como su tío el historiador Santiago Roel y su hermano Fernando García Roel, segundo rector del Tec de Monterrey.

Castillo adelantó que trabaja en un libro que intitulará Precursoras de la Literatura en Nuevo León, en el que hablará de 33 autoras de la entidad.

Por su parte, Víctor Barrera Enderle inició agradeciendo a Nora Castillo por su labor de rescate de las escritoras regiomontanas. En su charla, Barrera comentó que García Roel fue una escritora de quien se han tardado en reconocer su obra. Explicó que su narrativa es posrevolucionaria pero anterior a Juan Rulfo y Octavio Paz.

Además, recordó a José Luis Martínez, desde el diario El Universal, que entregó en 1942 el Premio Lanz Duret, y fue un tanto despectivo y machista con la escritora regiomontana. De la misma forma, en la historia local leyó un extracto de Siglo y medio de la cultura nuevoleonesa de Héctor González, en el que González advierte que El hombre de barro es una obra bien lograda pues es una descripción exacta del campo.

 

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