Crean inyector de alta temperatura

El doctor Antonio Sánchez Uresti y su grupo de ingenieros, diseñadores y médicos del Centro de Ingeniería Biomecánica del Hospital Universitario, crearon un inyector de alta temperatura para generar moldes aplicables a la neurocirugía; el trabajo ganó el Premio UANL a la Invención 2015 y la patente del IMPI.

Luis Salazar



 

‘Si no existe lo inventamos; si existe, lo mejoramos’. Bajo esa premisa, el doctor Antonio Sánchez Uresti, coordinador del Centro de Ingeniería Biomecánica, y su grupo de trabajo diseñan dispositivos que médicos y maestros del Hospital Universitario requieren para el mejor desempeño de sus especialidades.

Hace unos meses Sánchez y su grupo de trabajo ganaron el Premio a la Invención UANL 2015 con la invención de un “Inyector de alta temperatura para impresión 3D”.

En entrevista, el doctor Sánchez Uresti comentó que el área de ingeniería biomédica tiene tres años de funcionamiento y su principal función es aportar soluciones a problemáticas que tengan los maestros y médicos del hospital con algunos dispositivos o software que requieran.

“Una vez que nos describen alguna problemática, nosotros hacemos un diseño de dispositivo, modificación a lo que exista o si es algo de software también se puede modificar. A veces se hacen algunos dispositivos similares a los que ya existen pero mejorando el costo. Sobre todo porque algunos dispositivos son muy específicos y a veces son piezas que no son tan complicadas de hacer, sólo que por su mercado son difíciles de conseguir”.

Además del doctor Sánchez Uresti, en su equipo de trabajo colaboran el doctor Jesús Alberto Morales Gómez, los ingenieros Eric Alberto Pérez Lorea, Jesús Eduardo González Gómez, Mario Daniel Ramos Cuevas y Rafael Eduardo López Barrón, además el licenciado Rodolfo Estuardo Uresti Bustos.

A partir de 2012 empezaron con proyectos de desarrollo. Cada semestre abren una convocatoria para recibir practicantes; invitaron a alumnos de las facultades de FIME, Medicina, Artes Visuales y de la carrera de diseño industrial de la FARQ.

Con respecto al inyector, del cual recibieron una patente como estipulaba el Premio de Invención, el doctor explicó que el proyecto surgió porque estaban diseñando una impresora en 3D, pero se encontraron con el problema que muchos materiales tienen un punto de infusión muy alto, y los inyectores comerciales no alcanzan ese tipo de temperaturas.

“Encontramos que no había algo que cumpliera esas necesidades. Entonces, diseñamos un inyector exclusivo para impresión 3D que nos permitiera llegar a los 600 grados centígrados y que nos permitiera manipular los materiales existentes. Los inyectores tradicionales se quedan entre los 250 y 290 grados”.

El uso principal del inyector y la impresora 3D es imprimir piezas que puedan ser implantes con materiales biocompatibles como de hueso o cartílago.

El proyecto se hizo en conjunto con el Departamento de Neurocirugía del Hospital Universitario y el uso principal es para generar moldes para craneoplastías.

El material que imprime es poliácido láctico (PLA). Para los de craneoplastías el material es llamado PEEK, un material de alta resistencia térmica y con un punto de fusión muy alto; es el material con mayor biocompatibilidad según explicó el doctor.

La mayoría de los inyectores están fabricados con PEEK que no podrían imprimir un diseño con el mismo material pues esto haría que todo se derritiera. “Por eso este diseño y propuesta, para lograr esas temperaturas”.

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