Crónica Sero con Joaquín Hurtado

Por Guillermo Jaramillo

Convencido de que muchos periodistas se refugian en la crónica porque ésta recrea y poetiza la realidad, Joaquín Hurtado habló sobre “el género de los géneros”.

Hurtado señaló que se retiró por un momento del mundo de la crónica, pero en el sexenio de Felipe Calderón ocurrieron muchos homicidios y éstos hicieron que volviera a las andadas, a escribir.

La crónica está presente en muchas partes ajenas a la literatura, como es el caso de la obra El jardín de las delicias, de El Bosco. Esta pintura es una crónica de la época, ya que el pintor recreó la realidad europea, influida por los grandes descubrimientos: América.

El escritor fue convocado para participar dentro de la Cátedra de Periodismo Elena Poniatowska, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y habló a profundidad sobre la crónica.

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La verdad remite a la libertad

Darle juego a los discursos y confrontarlos con la realidad es uno de los pasatiempos de Hurtado.

“Me gusta la crónica porque me permite colocarme en la escena y ver qué papel juego como ciudadano, como observador. Se vuelve uno participante y responsable de lo que está sucediendo. El mal periodista es aquel que se queda con la declaración de su fuente.

“Yo le llamo el género ornitorrinco porque se puede hacer cualquier tipo de maniobra, de apresar una realidad o un problema social a través de este género en donde confluyen los demás géneros. Creo que es el género de los géneros”, indica el también autor de Laredo song.

¿Qué es la verdad? Es un tema filosófico. Tenemos varios tipos de verdades jerarquizadas; la verdad divina, la periodística, la científica, la filosófica.

¿Cuál es la verdad que puede hacer patente la realidad? Es un juego de espejos.

“La pregunta es ¿qué tanta veracidad podemos encontrar? Es muy difícil de apresar eso que se llama realidad. Creo que la realidad siempre es aquello que nos permite ver algo que se abre a otro juego, que nos lleva a otra serie de cuestiones filosóficas y polémicas y casi irresolubles, que tiene que ver con la libertad”, señala Hurtado.

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El bombardeo de información hace que las noticias poco a poco pierdan vigencia e importancia. En ocasiones, esta treta es ideada por el poder para ocultar o revelar información a su conveniencia.

“La crónica lo que permite es aglutinar la noticia del día, hacer con ella una especie de revitalización de esa noticia que se nos escapa. Un buen cronista es aquel que siempre tiene buenas preguntas aunque no vaya y entreviste, pero sí debe tener la humildad para cuestionar la realidad”, asegura.

Hurtado tiene un método peculiar para sus crónicas. Primero, el periodista deja que el poder oficial emita un discurso; luego, da oportunidad a la realidad de situar ese discurso en su lugar; al final, contradice lo emitido.

“A mí lo que más me apasiona es deconstruir el discurso, ajustar la realidad a la lógica de las palabras, esa es la mentalidad del poder. Pero la realidad no se deja ajustar, es muy rejega y eso es lo que a mí me apasiona”, comenta.

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 La crónica y sus nuevos retos

Si hacemos todo el recorrido hasta la época presente, nos vamos a dar cuenta de que los cronistas se están multiplicando a través de las redes sociales, donde la gente está haciendo la crónica de la vida.

“Es lo que a mí me gustaría abordar. Yo no soy usuario de Facebook ni otras redes sociales, pero sí soy gran admirador de bloggeros que hacen su labor sin esperar un reconocimiento”, agrega el autor de Crónica Sero.

Para Hurtado, lo anterior marca nuevos desafíos para quienes se consideraban como los amantes del periodismo olvidado, del patito feo, de la crónica, comparada con los grandes reportajes.

Ante la caída del crédito de los grandes medios tradicionales y el advenimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación, la crónica tiene que repensarse.

“Estamos en ese intersticio, es un momento histórico único y hay que afrontarlo”, finaliza.

 

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