Dialogan sobre Visión de Anáhuac


Con ilustraciones del artista gráfico Rafael Teniente, se presentó la nueva edición de uno de los textos imprescindibles de la prosa alfonsina.

Guillermo Jaramillo


Desde su primera edición realizada en Costa Rica, en 1917, Visión de Anáhuac se ha erigido como la obra cumbre de Alfonso Reyes. Para ahondar más en este documento, el Festival Alfonsino 2015 ofreció un diálogo entre Alfonso Rangel Guerra y Adolfo Castañón, dos de los más destacados estudiosos de Reyes en la actualidad.

En el Patio Ala Sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario el 18 de mayo a las 17 hrs., Rangel Guerra y Castañón ofrecieron una charla sobre los detalles que hacen imprescindible esta obra del Regiomontano Universal.

“En ella se contiene el testimonio, lenguaje de un mundo lamentablemente perdido, la gran Tenochtitlan”, apuntó Rangel Guerra.

La obra fue concebida, según apuntes de Rangel Guerra, con un sentimiento de soledad de patria; y un poco por el sentimiento de olvido por parte de los amigos de Reyes. “Esta visión habla de la llegada de los españoles a México, y ahí Reyes tuvo que usar otro giro, ver la visión de los que vieron”, indicó el director del Centro de Estudios Humanísticos.

La cultura helénica, las crónicas de viaje de los conquistadores y el simbolismo francés, fueron herramientas tomadas por Reyes para confeccionar esta obra. “Reconstruyó sus canales, sus casas, sus mercados. Es como si se estuviera viendo un mural de Diego Rivera”, apuntó Rangel Guerra.

Al paso de los años, la Visión se ha constituido como un testimonio vivo y elegante de aquel territorio destruido por los conquistadores. “Habrán de venir otras ediciones, porque estas son obras vivas”, finalizó Rangel Guerra en su intervención.

Por su parte, Castañón apuntó que el libro se concibió en esos años en los que Reyes vivía de lo que su pluma le brindaba.

“Llegó a España con las credenciales de su hispanismo. Ahí dijo que vivía colgado de la punta de su pluma, de lo que ésta le brindaba en las redacciones. En este libro hay una terrible nostalgia por la patria perdida”, indicó Castañón.

El material está plagado de hipertextualidad con fragmentos de los conquistadores como Bernal Díaz del Castillo y Hernán Cortés. “Este libro renueva el ensayo, la poesía y la historiografía. En él existen vasos comunicantes con la poesía simbólica francesa”, finalizó.

Al final se dio paso a la lectura de un fragmento del libro en voz del actor Rubén González Garza.


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