Diez errores comunes a la hora de estudiar | TUTORÍAS

Entre los estudiantes universitarios es común escuchar “no me fue nada bien en los exámenes y eso que sí estudié”.

Cristina Baeza Vera y Cecilia Miranda Jaramillo

 

Surge la pregunta ¿Por qué entonces no acreditó? ¿Es acaso que tiene problemas de aprendizaje? Lo más seguro es que no, pues esto lo hubieran detectado en el nivel de primaria o más tardar en secundaria, entonces ¿será que siente angustia al momento del examen y se bloquea? puede ser, pero al referirnos a un estudiante universitario, consideramos que ya debería estar acostumbrado a este tipo de evaluaciones acerca de su rendimiento académico. Ante este panorama, ponemos a tu disposición los 10 errores más comunes a la hora de estudiar, que pueden ser el motivo del bajo rendimiento a la hora de sustentar el examen.

 

  1. No tener un objetivo claro

Es importante establecer metas claras a la hora de estudiar. Responde a la pregunta: ¿Qué es lo que quiero lograr? La respuesta será lograr el aprendizaje de algún tema general o específico. Por ejemplo: Dentro de dos semanas tengo examen final de Química. ¿Qué quiero lograr? ¿Una calificación de 100? ¿Mejorar mi promedio? ¿Aprobar con 70?

  1. No contar con un plan de estudio

Un plan de trabajo en el que se organicen los tiempos, contenidos y aprendizajes que necesitamos puede ayudar. Si un examen final abarcará toda la unidad de aprendizaje, debemos planear el estudio con tiempo suficiente. Por ejemplo: a)Voy a estudiar dos semanas antes del examen, le voy a dedicar dos horas diarias al estudio de lunes a viernes, y los sábados y domingos tres horas; o b) Si Química está dividida en cuatro etapas pero la primera y última son más largas que la segunda y tercera, le dedicaré menos tiempo a estas últimas. Saber qué conocimientos ya dominamos y cuáles desconocemos dirigirá mejor nuestra atención.

  1. No contar con los recursos necesarios

Responde a la pregunta: ¿Qué voy a necesitar para estudiar? Podemos dividir los recursos de muchas formas, desde el tiempo, que ya lo hicimos en el paso anterior, hasta espacio físico (biblioteca, recámara, comedor), los materiales bibliográficos (libros, artículos, páginas web confiables), apuntes de clase, el programa analítico de la unidad de aprendizaje y material de apoyo del profesor, hasta videos, tutoriales, entrevistas, artículos que nos resulten efectivos.

  1. No utilizar las técnicas adecuadas

Cada persona aprende de forma particular. ¿Cómo aprendo yo? Identificar nuestro estilo de aprendizaje –si soy visual, auditivo o kinestésico– ayuda a utilizar las técnicas adecuadas para transformar la información en conocimiento. Ayudan las síntesis, los mapas conceptuales, las redes semánticas, las tablas comparativas, diagramas de flujo y cuadros sinópticos; y si la información que leemos del libro de texto, vemos en un video y escuchamos del profesor la decimos con nuestras palabras y la vinculamos (anclemos) con lo que ya conocemos, podemos transformar “algo nuevo” en “algo nuestro”.

  1. No contar con un ambiente propicio para estudiar

Desde algún lugar de la escuela (salón de clases, biblioteca o sala de estudio) hasta en nuestra casa (recámara o comedor), el espacio donde estudiamos debe propiciar la concentración. Elementos como iluminación, ruido, limpieza, comodidad, deben considerarse al elegir el lugar idóneo. Estar próximos a una puerta, ventana o cerca del televisor genera distractores que nos alejan de nuestro objetivo de aprendizaje. Lo ideal: un espacio cómodo (no tanto que propicie quedarnos dormidos como la cama), de preferencia un escritorio, con buena iluminación, donde podamos controlar el ruido.

  1. No contar con la disposición o interés para aprender

Si no estamos dispuestos a aprender no habrá fuerza que lo logre. Pensar “eso está difícil”, “eso no lo comprendo”, “eso es aburrido” nos predispone al fracaso. Debemos generar nuestro interés, buscando la aplicación del contenido del tema, el dato curioso, el hecho histórico, la analogía o el vínculo con otra información.

  1. No reforzar lo aprendido con otras estrategias

Utilizar diferentes canales (sentidos), formas de aprender, estímulos, recursos, puede enriquecer el tiempo de estudio. Trabajar en parejas, binas o equipos ofrecen más aristas del tema. Recurrir a los profesores, tutores, asesores académicos u orientadores para aclarar dudas o exponer ideas son estrategias que pueden reforzar lo aprendido.

  1. No trasladar lo aprendido a otros contextos

La mejor forma de que un aprendizaje permanezca en nosotros es trasladarlo de un contexto escolar (una materia, un contenido, un tema) a un contexto de nuestra vida cotidiana (familiar, laboral); es decir, aplicarlo en nuestra vida diaria. Sí sólo estudiamos para pasar un examen, si sólo memorizamos, el contenido no perdurará. Por lo tanto, es importante pensar ¿Dónde lo voy a utilizar? ¿Cómo se aplica? ¿Para qué sirve?

  1. Falta de concentración o distracciones

En la actualidad contamos con herramientas que si no sabemos manejarlas pueden actuar en nuestra contra; depende de cada uno de nosotros convertir la computadora, la tableta o el celular en aliados. Tener música y la televisión en un volumen bajo también puede ayudar a la concentración. Plantearnos metas como: por cada 45 minutos de estudio no voy a ver mi teléfono celular (ponerlo en silencio, vibrador, inclusive apagarlo), pasado este tiempo “recompensarnos” con 10 minutos de descanso.

  1. Periodos muy prolongados

Nuestros niveles de atención son cortos, por lo cual debemos organizar nuestros momentos de estudio sin dejarlo todo para el final: no decir “hoy voy a estudiar toda la noche”. Es mejor tener un plan de estudio que nos permita buenos niveles de concentración y descanso. Por cada 45 minutos de estudios, podrías dedicar 10 minutos a descansar, revisar mensajes o redes sociales, y repetir la actividad en tantas series como sea posible.

 

Para mayores informes acerca de los temas publicados en el espacio de tutorías y/o para enviar material para futuras publicaciones dirígete a la Dirección de Orientación Vocacional y Educativa 4°piso de la Biblioteca “Raúl Rangel Frías” al teléfono 83-29-40-90 ext. 6618 – 6619 -6624

 

-Marshall, Brian, Estudiantes de éxito, 2ª edición, México, Ed. Selector, México, 2001.

-Michel, Guillermo, Aprende a aprender, guía de autoeducación, Ed. Trillas, México, 2006.

-Olcese, Alfieri, Cómo estudiar con éxito, técnicas y hábitos para aprender mejor, Ed. Alfaomega, México, 2006.

-Quintanilla Paz Soldán, Fernando, El mejor método para estudiar, 1ª edición, Ed. Universo, Lima-Perú, 1993.

-Woolfolk, Anita, Psicología educativa, Ed. Prentice-Hall Hispanoamericana, S.A. México, 1996.

www.http/historiadivertida.wordpress.com/2010/04/21/los-errores-mas-comunes-de-los-estudiantes/

 

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