Editar libros o tener un grupo de jazz, ¿cómo hacer negocios desde el mundo cultural?

Emprender negocios en el sector cultural, concebir y proyectar empresas culturales, innovar y agregar valores en las estructura del mercado laboral, fueron los propósitos del taller “Oportunidades de negocios en cultura”, que el escritor y promotor cultural Eduardo Cruz Vázquez impartió los días 22 y 23 de julio en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario como parte de la Escuela de Verano 2013.

Claudia Flores

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Eduardo Cruz Vázquez ubicó lo que llamamos el sector cultural en México para definir el comportamiento de la economía cultural. ¿Cómo se comporta la comunidad cultural inserta dentro de un sistema productivo?, ¿cómo identificar la viabilidad de tu negocio?

“Lo que buscamos es justamente que la gente aprenda a ubicar en cuál papel desempeñarse dentro del aparato productivo, qué tan robustos o frágiles pueden ser, o qué posibilidades de innovar presentan cada una de sus actividades”, dijo quien se ha desempeñado en el servicio exterior mexicano como agregado cultural de México en Chile y Colombia.

¿Qué diferencia hay entre un proyecto cultural y una idea de emprendimiento?

Hay una diferencia muy grande porque son dos naturalezas distintas; tú puedes realizar un proyecto de una empresa, pero ya desarrollar un emprendimiento es una parte más activa, práctica y directa sobre el campo, visionar qué te ofrece el negocio. Aquí lo que vamos a tratar es que la gente resuelva las dudas básicas que le permitan saber si lo que está idealizando o realizando realmente tiene condiciones para desarrollarse, si hay demanda, si hay sector social o si es viable, desde un grupo de jazz hasta quienes quieren editar libros o poner una cafetería orgánica; tenemos que saber por dónde operar, dónde están los apoyos. Hay como un proceso formativo al que el emprendedor se somete y aun el propio empresario que ya desarrolla actividades, de todos modos no está exento de actualizarlas.

¿Qué importancia tiene el saber detectar las oportunidades de negocio en el ámbito de la cultura?

Hay dos respuestas, una muy simbólica que es la sobrevivencia, la capacidad de encontrar una forma de vida para poder desarrollar una existencia en plenitud; normalmente la mayor parte de los mortales trabajan para satisfacer necesidades de cualquier naturaleza y operacionales, vestir, manejar… Y por otro lado está la agudeza que tú puedes desarrollar como observador de los fenómenos económicos para detectar las oportunidades. Un ejemplo sería: si yo me voy a la calle de las librerías de viejo y encuentro un local vacío y voy a poner una nueva librería de viejo donde ya están los viejos libros, tengo que plantearme seriamente qué voy a ofrecer para que la clientela de esas librerías, vaya a la mía que es nueva. Entonces, no es suficienteconocer cómo se desempeñan las actividades económicas en cultura en una escena, sino además cómo innovamos sobre lo que ya existe como régimen de competencia. En cualquier tipo de actividad artesanal, diseño de interiores, joyería, artistas plásticos, algo distingue que permite beatificar y eso genera la demanda del otro. Es una de las cosas más importantes en los negocios: la capacidad de innovación y agregar valores a esos bienes, servicios o mercancías.

Si hoy en día todo es negocio, ¿podemos considerar que la cultura también lo es?

La cultura ha sido negocio histórico; hay innumerables ejemplos en la historia de la humanidad, están los primeros trueques, había ya una necesidad de intercambiar bienes, servicios, ventajas que yo tengo sobre ti pero que si tú me das algo que yo no tengo, me permites continuar. Lo que hay que plantear es que las condiciones en las que actualmente se desempeña la economía mundial y la economía mexicana –por lo que refiere a todos aquellos que han elegido cualquier actividad cultural como una forma de vida–, tienen dos alternativas, una es emplearse, es decir, sumarse a una institución pública o una empresa privada que lo contrate. Otra es ver si tienes capacidad para crear tu propio negocio, ser tu propio jefe, generar tus propios medios de producción, tener tus propios bienes de capital, tu propia capacidad de generación de esas ofertas que van a entrar a los mercados a disputarse los consumidores. Esas son las dos grandes alternativas que tiene la gente que está en esto que llamamos cultura, economía cultural, o sector cultural.

En el ámbito estudiantil, ¿cómo podemos formar estudiantes que en un futuro sean empresarios culturales?

Esa es una pregunta muy interesante, porque a pesar de todas las señales, advertencias y casos dramáticos que ya hay en una cantidad importante de egresados de las carreras afines al sector cultural en México, las universidades deben reacomodar sus planes de estudio, incorporar nuevas materias en historia, sociología, antropología, en todas las disciplinas que vayan orientadas hacia la capacidad de desarrollar el ímpetu emprendedor de los estudiantes; que no deben de educarlos para estar condenados sólo a ciertas formas de empleo, sino que pueden incorporar todo ese andamiaje conceptual académico y formativo para que la gente tenga mejores capacidades de producción, mejores posibilidades de desarrollarse de manera autónoma e independiente y no necesariamente a través de incorporarse a una empresa de trabajo.

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