El libro vaquero es el cómic mexicano

Las protagonistas del libro vaquero se mantienen curvilíneas porque así era el prototipo de mujer en los años setenta. Los lectores de este género tienen entre 35 y 50 años de edad.

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Por Luis Salazar

Fotos: Pablo Cuéllar

 

Cuesta nueve pesos y se imprimen 115 mil ejemplares que distribuyen por todo México cada 15 días. Es un western. En resumen, el libro vaquero es el cómic mexicano.

El director de producción del libro vaquero, Edgardo Domínguez, brindó una entrevista para Vida Universitaria y en ella comparte el contexto histórico en el que nació esta publicación ¿Dónde se llevan a cabo las historias y los convencionalismos del género? ¿Cómo se abordan? ¿Cómo se han mantenido a lo largo de los años?

 

¿Cuáles son los convencionalismos del libro vaquero?

Tener un punto de partida de la tradicional pelea del bien contra el mal, permeada de romance, hacer la estructura tradicional del guion en tensión y liberación, llegar a grandes secuencias de acción. Todo lo que engloba el género tradicional del western, en películas, cómics o radio novela, todos esos convencionalismos los respetamos.

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¿Por qué la decisión de no tener pornografía como tal? A pesar de que la gente piense que este contenido se encuentra en todos los libros vaqueros.

Desde el inicio, el creador del libro vaquero, el señor Rafael Márquez, delimitó esos parámetros. Siempre tendría una connotación romántica dentro del guion como uno de los ingredientes. Y muchas veces el romance y el objetivo romántico de la historia es el eje fundamental de la historia: por el amor de una mujer se matan dos hombres, se libera un pueblo, se esclaviza a una persona, hay suicidios.

El romance como punto culminante siempre se mantuvo y las escenas que implicaran trascender las historias del romance que tuvieran connotaciones sensuales nunca se mostrarían de forma explícita.

¿Hay escenas de sexo? Sí pero muy bien tratadas, veladas, a veces sólo sugeridas, pero también dándole mucha fuerza a la mujer. Se han explotado historias donde las mujeres usan el sexo como arma. Eso tiene que ver con el contexto histórico. Pero la pregunta específica es que nunca ha habido y nunca habrá pornografía en el libro vaquero.

 

¿Cómo la gente no cuestiona la violencia pero sí lo hace a la sensualidad?

Hay historias, escenas, secuencias y hasta portadas excesivamente violentas y no porque nosotros mismos lo interpretemos, sino que dentro de nuestros parámetros, que salgan personajes huyendo a caballo de una diligencia es más o menos normal.

Pero ha habido portadas que muestran a un individuo con un balazo en la frente o una mujer azotada. Pero los cuestionamientos siempre han sido hacia lo sensual, sexual o es porno.

Muchos siguen pensando que el libro vaquero hace a la mujer objeto, pero la realidad dista mucho de eso. Desde el principio, se ha mostrado a la mujer como una protagonista fuerte y puede ser tan buena o mala como la historia lo dicte. Hay mujeres que matan o traicionan y la verdad es que ha sido parte de darle su espacio a la mujer dentro del contexto histórico y en la historieta.

 

Las chicas son curvilíneas a partir de ahí podemos preguntarnos ¿Es un calificativo decir: chica “tipo” libro vaquero?

Esto tiene que ver con los tiempos. Probablemente lo que se consideraba voluptuoso en los setenta quizá ya no era así en los ochenta, noventa o principio de siglo. Nosotros hemos mantenido el concepto de la chica del libro vaquero que traíamos desde hace años atrás.

Hoy nuevamente está de moda que las mujeres sean un poco voluptuosas, un poco gorditas, aunque aquí pueden tener mucha cintura, mucho busto y muchas caderas y demás. Pero sí tiene que ver con el atractivo visual. Las curvas llaman la atención de hombres y mujeres.

 

¿Escuché que cuidan que los lugares sean reales?

Sí, siempre nuestros guionistas son muy estructurados en respetar la veracidad de los contextos históricos. Hemos tenido discusiones por una revisión, por ejemplo, en algún guion decían que ‘robaban 100 mil dólares de una diligencia’; y uno de los guionistas puso el grito en el cielo porque en aquellos años la cifra máxima que podía manejar una diligencia eran 30 mil dólares, pero no existían 100 mil dólares ni en un banco ni para transportarse. No podemos poner esa cifra.

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¿Cómo es el tema con los guionistas? Recién leía que invitaron a algunos.

Invitamos a algunos escritores a participar; otros se acercan porque quieren publicar en el libro vaquero. Los respetamos a todos los que nos lo proponen, hay muchos de ellos que no voy a mencionar porque quizá no los publiquemos. Se acercan y nos mandan un guion, pero no es fácil porque le debemos de dar el tratamiento de libro vaquero; y no están hechos en la estructura de libro vaquero.

Cuando trabajamos con escritores como Yuri Herrera y Jordi Soler, lo hacemos con una comunicación muy abierta; ellos plasmando sus ideas. El guion es libre pero dentro de la estructura del libro vaquero.

 

Pensando a futuro, porque su target está envejeciendo ¿Tienen alguna estrategia?

Es verdad, el target está envejeciendo. Pero pongamos el caso de los paisanos en Estados Unidos: quien se fue en los ochenta y tenía la tradición de leer el libro vaquero aquí, pues a su primer hijo que hoy tiene más de 30 años le pasó la lectura o el coleccionarlo. Probablemente así de generación en generación tendremos nuevos lectores. Y en México, probablemente, sea con el paso hacia otros medios o con la forma del cómic en medios digitales.

 

De la numeralia ¿Cuántos ejemplares han salido y cuántos se han impreso en la historia del libro vaquero?

La última edición va en 1569, o sea, que el siguiente sería el ejemplar número mil 570. Esto sin contar los que están fuera de secuencia o números especiales. Tiramos y distribuimos 115 mil ejemplares quincenales a nivel nacional.

Pensar en el número total es una cifra estratosférica, porque genuinamente a mediados de los ochenta se imprimían más de un millón y medio de ejemplares para distribución nacional, centro, Sudamérica y Estados Unidos; y se vendía el 85 por ciento, y era semanal. Números incomprensibles.

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