El motín por delante

Los años sabandijas es la última novela de Xavier Velasco, y el mundo sigue girando.

 

Por Guillermo Jaramillo

Fotos: Melissa Vivero / Denisse Garza

 

Nueve gigantes de los Pirineos —una raza de canes— comparten ahora mismo vivienda con Xavier Velasco y su mujer. Gerónimo y Cassandra, la pareja adulta, tuvo siete cachorritos que, al mes de nacidos, superan en tamaño y peso a un gato macho castrado. Esta fue la razón por la que la estancia de Velasco a la UANLeer 2017 fuera un viaje relámpago, pero no impidió una charla amena sobre su última obra, Los años sabandijas.

“No le puedo dejar nueve gigantes de los Pirineos a mi mujer. No me puedo ir mucho de mi casa, tengo que estar allá. De repente llueve, los mete a la casa y a todos les da por ir al baño al mismo tiempo”, apunta Velasco.

En 2003, Xavier obtuvo el Premio Alfaguara con su novela Diablo guardián, cuya solapa los mostraba acompañado, al igual que en Los años sabandijas, por un perro. El cliché de los escritores es retratarse con un gato –Cortázar, Monsiváis, Bukowski, Borges, Jodorowski–. Velasco tiene una estrecha relación con los perros.

“Al perro le aprendo muchas cosas, especialmente a esta raza gigante de los Pirineos; son muy inteligentes y cuentan con mucha memoria genética”.

Cuando escribe trata de apartarse de los seres humanos. “Los perros me acompañan, necesito su sabiduría, su compañía. Recuerdo los tiempos en que no he tenido perro como años tristes. La soledad no me importa mientras tenga a un perro cerca”, detalla.

 

 

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