Emociones en la red

Sorpresa, decepción, alegría, duda… las emociones humanas también se hacen gráficas en una sociedad que cada día se expresa más al interior de un ecosistema virtual.

Lizbet García Rodríguez

 



 

Captura de pantalla 2015-01-26 a la(s) 10.11.49Las caritas amarillas se han vuelto una constante en la comunicación actual. Desde un twit, un inbox de Facebook o a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, los emoticones documentan el diálogo contemporáneo que cada vez más transcurre en línea.

Desde las (casi extintas) cartas del correo postal hasta la evolución al correo electrónico, la “conversación” escrita formulaba ideas, anunciaba, preguntaba, decía; pero ¿cómo expresar las emociones – esas respuestas físicas controladas por el cerebro humano – más allá del signo de exclamación?

El doctor Ernesto Octavio López Ramírez, del Laboratorio de Ciencias Cognitivas de la Facultad de Psicología, ha centrado sus investigaciones en la emoción humana y se ha interesado por la manera en que ésta se expresa a través de la red.

“Cuando interactuamos, todos tenemos manifestaciones emocionales, lo hagamos o no por Internet. En Facebook, Twitter, y todas estas redes, el contenido emocional de una información es extremadamente importante, cuando usted comunica algún tema, debe considerar que está hablando con humanos, que necesitamos sistemas de retroalimentación facial y así surgió el emoticón, por ejemplo, que evolucionó en los emails para manifestar una emoción en el contenido de un mensaje escrito. Pero mezclar aspectos de conciencia, de emoción y de aprendizaje en Internet sigue siendo difícil”.

López Ramírez hace énfasis en que los humanos somos seres emocionales con pensamiento; y no seres pensantes con emociones, por lo que la ciencia psicológica debe atender la evolución del entendimiento humano, tan habitual por estos días en las plataformas virtuales.

“Los nuevos sistemas traen caras. Cuando usted usa la red social o hace tareas colaborativas puede ver la reacción de sus compañeros y esto tiene una gran connotación: en el trabajo siempre hay alguien más negativo que usted, más divertido que usted, o hay personas que al saludarlas dan paz interna y traen tranquilidad; o personas que son negativas y le consumen energía (se conocen como vampiros emocionales), entonces son contextos que obstaculizan el aprendizaje y la comunicación de las personas”.

La manera en que la naturaleza emocional puede influir de forma racional o irracional en nuestra conducta cotidiana se ha potenciado con la creciente convivencia digital.

Captura de pantalla 2015-01-26 a la(s) 10.14.09“Ahora se puede ver a un joven hablando con otro, ¡están al lado! pero prefieren comunicarse por su celular. Y una de las cosas que hemos observado es que la introducción de Facebook y sistemas de comunicación social en Internet, hace que se expresen otras partes de su humanidad que antes no se daban. Es difícil porque uno está acostumbrado a expresar tu persona de una forma, mientras que cuando interactúas por redes sociales expresas otra parte de tu humanidad. ¿Eso es bueno o es malo? No sabemos y nadie nos va a preguntar, pero inevitablemente vamos a enfrentarlo nosotros, nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos. Es parte de la vida”.

Desde la academia, López Ramírez y su equipo de trabajo indagan a profundidad estas relaciones que más allá de la comunicación, también influyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

“Nuestro cerebro tiene una estructura dedicada a la emoción y esa estructura ─‘amígdala’ se llama─ está justamente en la otra zona que es la del aprendizaje. No es coincidencia que haya evolucionado así; emoción y aprendizaje son cosas que van agarradas de la mano”.



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Al centro, el Dr. Ernesto Octavio Lopez y su equipo de trabajo.

 

 

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