En busca de nuevos aires

La UANL y el experto ambiental Benjamín Limón brindan algunas recomendaciones para mejorar la calidad del aire en la metrópoli.

Imagen - El Dr Benjamín en su oficina

Por Guillermo Jaramillo

En cuestión de proporciones, Monterrey está cerca de igualar el nivel de polución en el aire que el del Valle de México ¿Difícil de creer? El titular de Ingeniería Ambiental del Instituto de Ingeniería Civil, Benjamín Limón Rodríguez, habló al respecto y dio algunas recomendaciones para disminuir esta negativa situación en la ciudad.

“Monterrey es un territorio mucho más pequeño, con mucho menos vehículos, y los valores de concentración a veces andan igual o más altos que en el Valle de México; 22 millones de habitantes en el Valle de México contra cuatro millones aquí en el área metropolitana”, informó Limón Rodríguez.

Factores detonantes

Esta situación es consecuencia de la quema de combustibles de todo tipo. Los combustibles que más contaminan, cuando se usan en la industria o en el vehículo automotor, son los derivados del petróleo.

“Entre más mala calidad sean los combustibles, más emisiones vamos a tener en la atmósfera”, señaló el especialista.

Otro factor importante son los hábitos de manejo como los acelerones. El estado del vehículo también es un factor muy importante, así como la vialidad.

“Todos los congestionamientos nos incrementan la contaminación. Los topes, donde el vehículo tiene que frenar y después acelerar hasta rayar las llantas, donde el polvito emitido también contamina”.

Uno de los contras a los que se enfrenta Monterrey, es el clima extremoso: semidesértico con humedades relativamente bajas. La situación orográfica también afecta la dispersión de los contaminantes, pues las montañas contienen la polución. Los vientos vienen del noreste hacia el suroeste (casi en un 65 por ciento de los días del año) de Cadereyta y Apodaca a la zona de García, San Pedro y Santa Catarina.

“Hemos visto que las zonas más contaminadas son las del poniente porque ahí se detienen los contaminantes. Se hace un cañón y se reduce el volumen; y al reducirse el volumen aumenta la concentración”.

La mala y desordenada distribución de las industrias impidió que la ciudad planeara bien su vialidad.

“Tenemos una urbanización pésima. El crecimiento urbano es pésimo en el área metropolitana de Monterrey. Las vialidades están mal planeadas ¿Vamos a caer en el mismo nivel de contaminación que Ciudad de México? Yo creo que sí y habrá que tomar medidas drásticas”, sentenció.

Imagen - Contaminación de monterrey

Responsabilidades y medidas

Desde los gobiernos hasta el ciudadano tienen responsabilidades en el tema de la contaminación ambiental. Limón Rodríguez manda un mensaje al Gobierno, pues desde las esferas que le competen, debe aplicar una política pública específica de mano dura.

“El problema aquí, al que también nos vamos a enfrentar, será la corrupción. Falta una política pública gubernamental a fondo, que todos entendamos que tenemos que colaborar. De lo contrario, la gente se va a seguir muriendo. Se gasta mucho dinero en la cuestión de salud. En estos días se incrementan las enfermedades respiratorias”, informó.

En Ciudad de México el problema es el ozono, que se forma por la reacción de dos contaminantes; los óxidos de nitrógeno que se generan en las refinerías y automóviles que, junto con los hidrocarburos en el aire, propulsan el ozono. Por fortuna, el ozono es muy inestable, se mantiene poco tiempo en el aire, pero en ese corto plazo crea graves trastornos en la salud.

Monterrey no padece de esta situación. El problema en esta ciudad son las partículas que respiramos y son casi invisibles, aquellas que apenas se divisan tras el rayo de luz que entra por la ventana en la habitación oscura.

“Dependiendo de las características de estas partículas, si son muy reactivas o son inertes, o hidrocarburos, que no se disuelven fácilmente y se va a la sangre, se ha demostrado que los hidrocarburos son cancerígenos”, señaló Limón Rodríguez.

Existen por el mundo ciudades con características similares a las de Monterrey. Por ejemplo, en Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, se tenía un problema muy serio con el aire. Los ríos de Inglaterra y Francia estaban muy contaminados. Poco a poco, el Viejo Continente invirtió dinero hasta lograr sanear la situación.

“Hubo una política muy estricta en Europa para limpiar no solamente el aire, sino también los ríos. En Estados Unidos había muchos ríos contaminados pero, en base a política, se logró limpiarlos”, explicó el especialista.

Limón Rodríguez explica que existen políticas al respecto pero no se han hecho públicas.  Los automóviles son responsables de un 80 por ciento de las emisiones. La quema del petróleo es causante de esta grave situación de contaminación; por otro lado, la economía del mundo depende en gran medida de la quema de hidrocarburos.

“Tenemos que los automóviles son responsables de un 80 por ciento de las emisiones, pero estamos poniendo más fábricas de automóviles, más calles, más pasos a desnivel para los automóviles. ¿Estamos haciéndolo al revés? ¿Por qué no invertirle más a las tecnologías limpias y de avanzada? Reforzar la obtención de energías a través de la utilización del viento, de las olas del mar, del sol que son gratis”, informó Limón Rodríguez.

Otro sector que bien puede ayudar a mejorar el medio ambiente es la generación de biocombustible, pero tiene una desventaja: para su producción hace falta tener cultivos vegetales. En el mundo ya se trabaja con el cultivo de algas marinas.

¿Qué onda con la bicicleta?

Uno sale a la calle y escucha la música estridente del claxon. Uno se acostumbra, por cultura; pero biológicamente el oído, los pulmones y los ojos se contaminan de los excesos a los que nos vemos sometidos a causa del uso del automóvil. Los países avanzados establecieron programas basados en el uso de la bicicleta o el transporte público, siempre que éste sea de calidad.

Existen otras sugerencias como el carpool, que es el automóvil compartido, donde un solo conductor ofrece el traslado a otras tres personas a sitios puntuales, disminuyendo con esto la emisión de CO2 y las grandes aglomeraciones en los traslados. Sin embargo, el regiomontano parece ser una persona egoísta o poco confiada y se mantiene reacio para llevar a cabo esta acción.

“Es cuestión de cultura y educación. Yo asistí en bicicleta a la facultad. En Ciudad de México ya existe el programa de las bicicletas. Hace tiempo en Ingeniería Civil presentamos un proyecto para las bicicletas, pero no funcionó. Era un proyecto interno”, comentó.

Compartir medios de transporte, implementar en las escuelas horarios diferenciados para evitar congestionamientos son algunas de las medidas que la UANL sugiere.

Independientemente del uso del automóvil, Limón Rodríguez señala la falta de visión urbanística a largo plazo. Citó el ejemplo de Eduardo Elizondo, quien implementó un sistema de acomodamiento de distintos sectores de la población durante su gestión en la gubernatura del estado. El plan funcionó hasta el final de la gestión política. Luego desapareció.

El mal uso de suelo por parte de desarrolladores, quienes compran grandes extensiones de terrenos en lugares que parecen poco habitados —mientras sus competidores hacen lo mismo a unos cuantos kilómetros— ha hecho que la mancha urbana crezca. Esta situación, aunado a la no planeación urbana, deriva en un caos.

 

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“La actuación civil es muy importante en esto. Deben exigir sus derechos humanos, como es el derecho al aire limpio, a la vivienda, la salud y la educación. Ha faltado mano dura en estos temas”, subrayó el experto.

En cuanto al problema de la contaminación del aire, aquí en Nuevo León ya se han hecho intentos muy buenos. En los años noventa, se pusieron las primeras estaciones de medición de la calidad del aire. Se hizo un programa de verificación vehicular. Todos los taxis viejos, las peceras, tuvieron que salir y llegaron los ecotaxis. Se mejoró la gasolina, que antes contenía plomo. Para llegar a esta calidad de gasolina, se invirtieron millones. Los fabricantes de automóviles cambiaron el diseño de los motores.

La UANL confía en la capacidad de recepción y difusión que los jóvenes demuestran en redes sociales, y a través de la página de la Secretaría de Investigación, Innovación y Sustentabilidad, existen apartados como la contaminación del agua, aire y suelo, que bien vale la pena atender y compartir. Aquí la página: http://sds.uanl.mx/

“Si los jóvenes se organizan pueden ayudar con la reforestación. Pueden participar mucho no solamente en la remediación, sino en una labor permanente”.

Limón Rodríguez informa que la Facultad de Ingeniería Civil cuenta con una maestría en Salud Pública, donde el saneamiento ambiental se imparte. También se imparte la materia de Ingeniería Ambiental, en la que se preparan muchos ingenieros a nivel maestría. Limón Rodríguez considera que esta materia debe estudiarse desde el nivel licenciatura, para llevar el conocimiento a un nivel laboral de acción más inmediato.

Estas contingencias ambientales no sólo involucran a los ambientalistas e ingenieros, pues en el tema permean las leyes, la salud, el deporte, la economía.

Hace casi 15 años, la UANL implementó la materia Ciencias del Ambiente, donde Limón Rodríguez participó como uno de los autores del libro. La materia cambió su nombre a Ambiente y Sustentabilidad y Responsabilidad Social; cuando ésta se impartió en Ingeniería Civil, luego pasó a Biología, hasta expandirse como una materia obligatoria en nivel de licenciatura en toda la Universidad.

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