Farándula: la devaluación de la imagen pública del artista

Miedo a perder un sitio. La resistencia a la metamorfosis. La pérdida de la inocencia. La falta de identidad. Cualquiera de estos temas formarían un interesante argumento; Farándula los tiene todos.

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Por Guillermo Jaramillo

Fotos: Pablo Cuéllar

La autora Marta Sanz presenta el conflicto de la contradicción entre glamour y compromiso; sí, esa contradicción de las divas entre el glamour y el compromiso social −junto a los ya mencionados miedos− se da dentro de un discurso de mujer frente a mujer. Así lo abordó Sanz dentro de la UANLeer 2016, el 11 de marzo, cuando presentó su libro acompañada de Elia Martínez Rodarte en el Café Literario.

“Normalmente, en las películas o novelas donde se habla de relaciones entre actrices, es competitiva, mezquina y depredadora. Sin embargo, mis protagonistas femeninas establecen una relación de solidaridad y complemento. Unas se cuidan las unas a las otras; se complementan aunque tengan una distinta forma de ver la vida, están juntas”, indicó Sanz en la charla.

La autora madrileña señaló su interés desde un principio de anteponer este discurso de unión frente al de la voracidad femenina. Para Martínez Rodarte, las personajas de la novela fungen como madres-hermanas en una relación simbiótica y creativa. “Curiosamente, ninguna de las tres es madre”, apuntó Sanz.

Entonces, entraron a un tema profundo del mundo pop: la divez. Para Elia, el tema de la diva va en decadencia, pues ahora las divas se patentan a sí mismas al tener varios hijos adoptados de varias partes del mundo.

“El concepto de divez o de mujer glamourosa ha cambiado mucho”, apuntó Martínez Rodarte.

“Tú lo has dicho, ha cambiado mucho. Yo no creo que no haya divas, ahí está, por ejemplo, el mundo del pop con Lady Gaga vistiendo trajes de filetes; Kim Kardashian, que nadie sabe qué hace, pero va por ahí exhibiendo su gran trasero por el mundo mundial”, respondió Sanz.

Ahora podemos considerar que Angelina Jolie es una diva que, por una parte, va a las alfombras rojas con esmeraldas valuadas en millones de dólares; mientras que por otra, este mismo personaje que tiene que ver con el mundo del cine de la fábrica de sueños, parte de su divismo tiene que ver con su buenismo, y esto lo explicó Sanz así.

“En la novela hay un tema fundamental que es el compromiso de los actores, de los escritores, en general, del mundo de la cultura con la realidad en la que vives. Si tú crees que verdaderamente tu trabajo puede intervenir para transformar las cosas de la realidad, que están mal hechas”.

Se cita el caso de Angelina Jolie, donde la narradora, con quien la autora se identifica, no sabe si Angelina Jolie es una mujer magnífica y generosa o un productor de imágenes y sueños.

“Que es capaz de abandonar sus maravillosas condiciones de vida y ese marido que tiene, tan guapísimo, que estaríamos todo el día mirándolo sin salir de casa; no tendríamos ninguna necesidad de ir a ver niños al África que se los están comiendo las moscas. Por una parte, siempre tienes la sospecha de que todo esto forma parte de una estrategia de marketing que convierte la bondad en una cualidad para vender mejor las películas”, destacó.

Ese compromiso social, de existirlo, es para Sanz un “compromiso social tolerado”. Hablar de la discriminación, el cambio climático, el maltrato y acoso sexual a las mujeres en una gala de premios Oscar, Sanz piensa en un compromiso político tolerado. Ir al corazón de las cosas que van mal en el sistema, al reparto de la pobreza y riqueza, la brecha de la desigualdad; poner en tela de juicio estas cosas, hace pasar a la persona al estatus de “incómodo”.

“Estas cosas no quedan bien, no dan glamour ni brillo; suelen dar bastantes disgustos”, indicó.

La cultura pop

También en Farándula se aborda el cambio generacional entre dos actrices. Es aquí donde Sanz aprovecha para hacer una crítica del mundo cultural contemporáneo.

“Antes, la cultura era algo que servía para formar valores, era educativo; era un entorno y espacio ideológico. Ahora, parece que la cultura es light, es nice, no se coloca en ninguna parte y sólo sirve para rellenar nuestros espacios de ocio, lo cual la convierte en algo intrascendente.

“Ese cambio tanto en los emisores culturales, como los receptores, sois los protagonistas de Farándula”, finalizó e inició la firma de libros.

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