FERIAS DE LIBRO |Letras de Caín

Por Luis Valdez



 

A muchas ciudades les urgen ferias de libro donde se puedan cubrir todas las categorías necesarias: Libro novedad, libro de texto, libro barato, libro usado, trueque de libros, libro infantil y libro científico.

Somos afortunados en contar con dos ferias de libro como la UANLeer y la Feria Internacional del Libro de Monterrey. Sobre la primera, cada vez se aplica más a la idea de que hay que sacar la feria de las instalaciones universitarias apartadas. Fue atinado jalarla a Colegio Civil, donde el reto es que las personas que transitan por el centro de la ciudad se enteren de que hay una feria de libro en ese momento. Con la Explanada de Colegio Civil en el frente, está a un par de pasos de causar tanta presencia como la Feria del Zócalo en la Ciudad de México. Para esto, el ring de lucha libre que instalaron en uno de sus días de actividades, siempre es un fenómeno.

Otra es la Feria Internacional del Libro de Monterrey, donde a fuerzas de costos de renta de stand en Cintermex (más internet, más cada bandeja, más el estacionamiento y la saturación del Oxxo) en algunas ocasiones parece regir más la cuestión monetaria y la literatura motivacional, además del hitazo que son la venta de churros, cacahuates y quesillo oaxaqueño. Libros supernovedad, autores de éxito y una amplia área de talleres infantiles. Los padres saben que pueden llevar a sus niños a recorrer la feria aunque no terminen comprando libros.

La Feria de Libro Infantil y Juvenil se realizaba en las afueras del Museo Metropolitano con programas atinados y sus arriesgues normales. Instalada bajo los arcos en junio de 2005, lucía muy bien, pero también corrió con los riesgos de las lluvias y hasta de la influenza. Algún día regresará en las mismas instalaciones o en algún otro espacio público, como debe de ser.

La Feria de Libro Barato se llevó a cabo en la Plaza del Chorro el 16 de agosto de 2014 y aunque tenía buenas intenciones, les llovió. Quedaron sólo los expositores que cupieron bajo dos toldos y algunos vecinos que pasaron por la tarde, comentaron que simplemente “nadie nos avisó que iban a hacer este evento acá”. Originalmente se manejaría como una feria de libro de texto usado o barato o de trueque, y eso le justificaría para realizarla cada inicio de semestre. Pero terminó adquiriendo el concepto de libro barato (y eso está genial en una ciudad como Monterrey, donde la gente maneja la excusa de que los libros no son baratos… ya me cansé de decirlo). La organizadora se fue a radicar a otra ciudad y el proyecto no tuvo continuidad.

La Feria del Libro Usado (FLU), cuya tercera edición se realizó el 30 de noviembre último en el Centro Cultural BAM, es una gran alternativa para quienes gustan de comprar libros que no se encuentran en librerías. Los expositores son personas lectoras que se decidieron a sacrificar parte de su biblioteca personal y sacar a la venta o trueque libros que tuvieron durante meses o años. Resulta maravilloso que al momento de preguntarles “de qué trata este libro” se saben el contenido “de pe a pá” porque… ¡Ellos mismos lo leyeron!

¿Qué nos falta? ¿Una Feria de Libro científico? Y el reto es: ¿Qué campaña se debe hacer para que haya asistentes a una Feria del libro científico y de divulgación de la ciencia? ¿Qué debería incluir en su programa? ¿Un ciclo de cine de ciencia ficción y de documentales? ¿Científicos y divulgadores de la ciencia invitados? ¿Presentaciones de revistas y libros y páginas web especializadas en alguna rama científica? Y, por supuesto, talleres para niños y adolescentes, porque urgen más científicos mexicanos, pero a la de ya.

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