Nacida en Monterrey, de padres sobrevivientes del holocausto nazi, ex miembro del equipo de futbol Tigrillas de la UANL y actualmente es una conocida pintora en Israel donde promueve la cultura mexicana.
Para tí ¿qué es lo positivo y lo negativo de ser una mezcla de dos culturas sui generis como son la mexicana y la judía?
Hoy en Israel como artista reconozco el valor y el privilegio de poseer raíces de diferentes culturas. Siempre admiré y fui atraída por el folclor, el colorido artesanal y la acaudalada historia de México. El arte primitivo proveniente de culturas ancestrales como la Azteca y la Maya por un lado y artistas mexicanos como Diego Rivera, Rufino Tamayo y Frida Kahlo son fuentes de inspiración en mi trabajo artístico. Al mismo tiempo, mi formación humana es resultado de mi judaísmo: es la cultura judía basada en historia, valores y tradición que contribuyen a ser lo que soy. Así que tuve mucha suerte de ser parte de diferentes identidades culturales y hoy me siento enriquecida.
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¿Qué tipo de comida se consume y qué idioma se habla en tu hogar actualmente?
Actualmente es posible encontrar en Israel infinidad de productos y comestibles. Los platillos israelíes que distinguen al país son el hummus y el falafel (a base de garbanzo molido) se comen con la pita (el pan árabe) y los establecimientos donde se comen se podrían comparar con las taquerías en México. En Israel hay restaurantes gourmets, italianos, franceses, japoneses, mexicanos y muchas de las cadenas internacionales de junk food abren sucursales en todo el país.
En mi casa son populares los platillos mexicanos. Hoy en día existe en mi ciudad una tortillería y en Israel hay tiendas que importan productos en lata desde México. Por tanto, siempre hay en casa frijolitos, tortillas de harina y maíz, mole, nachos, jalapeños y guacamole. Mis hijos son israelíes y mi marido uruguayo, pero no hay duda que todos se enamoraron de la comida mexicana y no tienen ningún problema en comer picante.
En cuanto al idioma, en casa se habla español y hebreo. Nuevamente puedo decir que hoy es más fácil: estamos expuestos diariamente al Internet, las telenovelas, la música latinoamericana y hasta el futbol y la “Copa América” en televisión. En muchos medios se escucha el español.
¿Notas interés actual de la ciudadanía israelita en la cultura mexicana o notas desinterés?
Hace varios años el israelí descubrió a México como país de turismo y atracción para viajar. Muchos jóvenes israelíes al terminar su servicio militar viajan de mochileros a Sudamérica y finalizan su viaje en el sur de México. Es notable cómo el turismo ha crecido, además de los tratados comerciales que se han firmado abriendo nuevas oportunidades de comercio con México. En las cinetecas de Israel pasan películas mexicanas y la tortilla fue aceptada por el israelí y hoy en día es ofrecida en muchos restaurantes en Israel en diversos platillos formados especialmente para el gusto local. Hace dos años atrás se mostró una colección de máscaras tradicionales de México en el Museo de Haifa y tuve la suerte de colaborar con la curadora y proveer información. La apertura fue todo un éxito y en los medios se habló mucho de la exhibición. Mi obra artística tiene interés por mi lado mexicano y mis conferencias sobre Frida Kahlo en hebreo al público israelí son elogiadas y muy cálidamente aceptadas. Así que puedo concluir que en todos los ámbitos la cultura mexicana no es desconocida hoy en Israel y el israelí está interesado en conocer al “México desconocido”.
¿Qué recuerdos tienes de Monterrey?
¡Excelentes! Tuve una linda niñez. Monterrey era agradable. No sentíamos el miedo que hoy en día escucho que se vive. Era posible salir a caminar solo a cualquier hora, esperar al elotero o al vendedor de yuquis, viajar en camión al centro y a la Purísima a comprar un trole, o ir a taquear a los tacos de la esquina. Conservo muy lindos recuerdos de amigos y familia que quedaron atrás.
¿Cuántos idiomas hablas?
Español, hebreo e inglés.
¿Cómo podrías describir tu obra?
Enfoco en el arte figurativo, utilizo mucho el “dualismo” basado en la creencia Azteca donde la armonía y el balance nacen de fuerzas contrarias. Así en mis obras encontrarán figuras monocromáticas contra fondos energéticos y coloridos, rostros que no son bonitos pero poseen belleza interior o grandes tótems con características infantiles. El uso de simbolismos y contradicciones dan fuerza a la narrativa pictórica dejando preguntas al observador.
¿Cuál es tu cuadro que más éxito ha tenido?
Tengo varios de diferentes épocas: “Hidden place”, “El misterio de Frida Kahlo” y “Ribbons on her head”, este último fue elegido para exhibirse en marzo de este año en el Museo de las Américas de Miami en Florida.
Viviste en una de las muchas granjas colectivas de Israel llamadas kibutz, ¿nos podrías narrar tus experiencias?
En sus orígenes la ideología del kibutz hablaba de una comunidad igualitaria socialista basada en valores y el trabajo de la tierra donde sus miembros contribuían trabajando, viviendo en un ambiente cultural que recibían de acuerdo a sus necesidades. Ésta era la realidad del kibutz cuando yo me incorporé. En mis ocho años como miembro del kibutz aprendí mucho: ahí me casé y nacieron mis primeros dos hijos (el tercero nació en Carmiel). Yo tuve la ventaja de utilizar mi lado artístico para contribuir en la cultura y los eventos sociales, así que esa etapa de mi vida la recuerdo con mucho cariño. Siguiendo la influencia y el movimiento mundial, el kibutz empezó a buscar nuevas formas de vida para llenar las necesidades de los miembros y estos cambios trajeron la privatización, la industria y los sueldos en consecuencia a las diferencias clases sociales. Por esta razón decidimos dejar la vida comunitaria e irnos a vivir a Carmiel, una linda ciudad en desarrollo en el norte del país planificada urbanamente y muy cerca del kibutz que dejamos, así seguimos visitando a mi hermana y a los amigos que quedaron atrás.
Serviste tres años en el Servicio Militar Israelita, ¿cuáles fueron tus experiencias?
Yo llegué a Israel cuando tenía veintiún años, así que no tuve que hacer el ejército. Mis experiencias se concretan como esposa y madre de soldados. La realidad en Israel urge que sigamos teniendo un ejército de defensa. Mis experiencias me llevan a sentimientos ambivalentes: por un lado el temor de que mis seres queridos puedan ser afectados y por el otro el gran orgullo que siento cuando veo a mis hijos transformados en hombres que saben valorar la vida y han sabido sobrellevar experiencias que para otros son desconocidas.
En 2006 Hezbolá estuvo golpeando al norte de Israel durante treinta y cuatro días con proyectiles Katyuska, ¿cuáles son tus recuerdos de esos días?
Desafortunadamente Carmiel, donde actualmente vivo, fue bombardeada diariamente. Durante julio y agosto de 2006 cayeron solo en Carmiel cerca de trescientos misiles, algunos a unos metros de mi casa. Una guerra siempre deja cicatrices que no se curan con el tiempo. Actualmente con la modernización y la tecnología las guerras acontecen en las áreas civiles y ya no en las fronteras. La guerra es transmitida “en vivo” en los medios de comunicación haciendo de la vida diaria algo surrealista. Los daños y las muertes dentro de la población civil son más grandes y más violentos. Fue una época muy difícil para mí pues mi hijo mayor estaba en el ejército y como familia nos vimos forzados a desalojar nuestro hogar. Los efectos de la guerra influyeron mucho en mi lado artístico y en 2007 salí con una exhibición de pinturas que nacieron de mis experiencias como mujer y madre bajo el bombardeo. La exhibición se abrió en Jerusalén y cuatro obras fueron publicadas en el “Libro de artistas Israelíes” por La Gazette des Arts en Francia.
En la prensa nos enteramos de los planes de Persia para armarse de proyectiles y armas nucleares, ¿existe temor entre la población israelita por ese riesgo o se sienten preparados para acabar con esa amenaza?
Israel vive continuamente amenazas no solo del lado de Irán. El problema siempre está en los extremistas políticos y no tanto en los pueblos. Te recuerdo el descontento del pueblo y las manifestaciones violentas en Irán, seguidos de las últimas elecciones presidenciales. La amenaza del armamento nuclear no es específica contra Israel. Yo espero que el mundo se dé cuenta antes de que sea demasiado tarde.
Tú eres hija de la señora Tuba Abromovici, sobreviviente de la shoa (holocausto), ¿cómo te marcó a ti la shoa en este tiempo que las doctrinas revisionistas y gobiernos como el de Persia niegan la existencia del holocausto y sus cifras?
Como segunda generación de sobrevivientes del holocausto aprendí a honrar y devotar a aquellos que en tiempos de horror y guerra se aferraron a la vida. Mi madre decidió contar su historia al público en México luego de un largo silencio y se convirtió en una emotiva conferencista que conmovió al público que la escuchó. Y si hay algo que me preocupa hoy es que la generación de sobrevivientes del holocausto está desapareciendo y por tanto no habrá quién nos haga participar de sus historias personales y hechos históricos que deben ser recordados para evitar que vuelvan a suceder. Debemos aprender de la historia y evitar que extremistas o movimientos políticos nieguen los hechos.
¿Cuáles son tus recuerdos de la Universidad Autónoma de Nuevo León? En mi adolescencia fui parte del equipo de futbol de la Universidad de Nuevo Leon “Las Tigrillas” y hasta jugué en el Estadio Universitario. En el equipo jugaron también mis hermanas: Ita que era la portera, Nomi en la defensa y yo delantera. Lo tomamos muy en serio: tuvimos entrenamientos pesados y juegos en liga los domingos. La cancha de entrenamiento estaba cerca de la Colonia Vista Hermosa, así que íbamos caminando. No puedo ubicar ahora que habrán construido en esa área. Recuerdo la linda experiencia y cómo tomamos en serio nuestro papel de jugadoras aunque las rodillas estuvieran heridas. No era mala jugadora.














