Forjador de la autonomía universitaria

La UANL rindió homenaje a Enrique Martínez Torres, en su centenario de vida, por su importante contribución como Rector y académico en la Institución; el marco fue la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2016, donde se presentó el libro de su autoría Puerto de abrigo y otros textos.

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Por Esperanza Armendáriz Chávez

Fotos Pablo Cuéllar

“Atraído por la pujanza del regiomontano, emigré de Ciudad Victoria, Tamaulipas, para ingresar al histórico Colegio Civil, cuyas aulas las cobija este edificio; nunca imaginé que algún día fuera objeto de este homenaje”, dijo conmovido el Ing. Enrique Martínez Torres, ex Rector de la UANL.

En acto que encabezó el Rector Rogelio Garza Rivera, se rindió un homenaje a Martínez Torres por su destacada labor como jurista, escritor y universitario; asimismo, se presentó el libro de su autoría Puerto de abrigo y otros textos.

Participaron en esta ceremonia Rodolfo Fernández Martínez, nieto de Enrique Martínez; el Director General de Bibliotecas UANL, Porfirio Tamez; el Secretario de Extensión y Cultural, Celso José Garza Acuña; y el Director de Editorial Universitaria, Antonio Ramos Revillas.

El Ing. Enrique Martínez Torres está celebrando su centenario de vida, ingresó al Colegio Civil en 1934, estudió Derecho y Ciencias Sociales. Fue designado Rector provisional de la Universidad por el gobernador.

“Es un placer estar aquí. Sin duda, don Enrique Martínez es un ejemplo de vida. Usted es un hombre sabio, por su buen juicio y por la aplicación de su inteligencia por el bien de la sociedad nuevoleonesa y comunidad universitaria. La Institución le rinde un sencillo, pero significativo homenaje. Creo que usted es ilustre y que ha trascendido a su época; es un transformador”, pronunció el Ejecutivo Universitario.

“Nunca imaginé que fuera objeto de este homenaje. Cursé mi preparatoria en 1937 y, con mis compañeros de generación, me inscribí en la Facultad de Leyes y Ciencias Sociales, situada en Diego de Montemayor con Abasolo. Ahí conocí la sapiencia de mis maestros que me enseñaron las ciencias del Derecho; y en 1943 recibí mi título profesional”, compartió el homenajeado.

Dijo, orgulloso, que nunca estudió alejado de su Universidad, “sustenté varias cátedras en las aulas de este venerable colegio, la cátedra en la facultad y sentía que era una deuda que pagaba a mi alma máter”.

Don Enrique Martínez agregó que lo más orgullo que le ha dado su profesión, fue su intervención cuando la Universidad estaba en una crisis tremenda, paralizada por una huelga general que amenazaba cada día más con interrumpir la paz citadina.

En busca de una solución, el Congreso del Estado transformó dos artículos de la Ley Orgánica para el proceso de elegir rector. “Así, acepté con mucha decisión el cargo de Rector designado para llevar a cabo de la reforma de los artículos de la Ley Orgánica. En funciones, dialogué con el Comité de huelga, organicé a los directivos de las facultades y escuelas para una asamblea electoral; y se eligió de manera unánime al Rector Oliverio Tijerina, a quien entregué una Universidad en paz. Históricamente, ese fue el inicio de la autonomía de la Universidad”, afirmó.

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