Hacedores de teatro infantil

 

A 30 años de su formación, Baúl Teatro sigue maravillando a chicos  y grandes con sus títeres y marionetas.

Por: Guillermo Jaramillo

Fotos: Pablo Cuéllar

Corría el año de 1986. El país estaba paralizado por la llegada del Mundial de Fútbol México 86’. Aparte del bullicio general, un grupo de jóvenes de teatro encabezados por Elvia Mante y César Tavera, conformaban un proyecto que hoy ha llegado a sus 30 años, Baúl Teatro.

Dentro de sus presentaciones, estos artistas hacían uso de títeres. “Somos gente de teatro y utilizábamos títeres, pero en 1990 tuvimos la oportunidad de ver títeres en México y Europa. En un periodo de dos meses vimos alrededor de 60 espectáculos de muy buena factura, y pensamos que era el lenguaje que nos estaba faltando para decir lo que queríamos decir”, señaló Mante en la oficina de Baúl Teatro.

A partir de aquel año de 1990 se involucraron en la técnica para hacerse de este lenguaje de los títeres, como algo propio.

Tavera indicó que como gente de teatro estaban a expensas que algún director los llamara para alguna puesta en escena. Entonces decidieron comenzar su propio proyecto.

“Principalmente lo iniciamos como teatro para niños con una obra de Elvia titulada ‘Yo sé que puedo’, que tuvo un éxito muy bueno en la ciudad”, informó Tavera.

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En aquella década el teatro para niños era escaso. Es así como Baúl Teatro comenzó a abrir espacios nuevos como La Casona de los Tres Días, la recién remodelada Casa de la Cultura con el Teatro La Estación, la Sala Rehilete.

“Fue hasta el 90’ cuando conocimos los títeres en su máxima expresión. De ese momento para acá, cuando nos asumimos como hacedores de teatro para niños y titiriteros nos forjamos una misión de qué queríamos hacer en la vida”, indicó Tavera.

Para la gente de teatro, que en ocasiones su razón de ser es ser vistos en el escenario, el manejar un títere a veces es todo un reto. Para Mante, el títere es una especialización del teatro, pues hay que contar con una formación actoral para entrar al mundo de los títeres, el cual se divide en varias ramas dependiendo la técnica o el estilo.

“Al darnos cuenta nosotros el respeto que se merecía la especialización, pues nos pusimos a trabajar mucho”, comentó la titiritera.

En cuanto al ego del actor, Mante dice que más que miedo a no ser los protagonistas en escena era el teatrino, el espacio vital de los títeres.

“Sí hay algo en el mundo del teatro que tiene que ver con que estás ahí para que te vean, y el títere hace que te vuelvas más humilde en el sentido de que tú no eres el protagonista sino que es el títere, el objeto, el personaje que se está creando ahí. Él es el que tiene el punto de atención y al cual nosotros tenemos qué servirnos o darle la fuerza necesaria. Estamos supeditados a estar detrás de ese muñeco aunque estemos en escena”, enfatizó Tavera.

Contratiempos

Baúl Teatro se ha mudado varias veces de edificio. Para llegar hasta donde están hoy, tuvieron que pasar por una serie de peripecias. Una de ellas ha sido lo económico, pues hace 25 años no existía el concepto de la gestoría cultural, tan en boga hoy en día. Es entonces que Mante y Tavera batallaron mucho para abrir espacios, pues en ocasiones el gobierno estatal no ha entendido que una compañía cultural necesita de apoyos —becas, viajes, mantenimiento del inmueble —y es sorprendente cómo una compañía tan única en el noreste del país aún tenga que rogar por estos apoyos.

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“Fue muy duro en el apoyo, en lo personal. No sé si lo volvería a hacer. Ahora veo a compañías que se lanzan a proyectos culturales pero vienen de la gestoría, de la administración de empresas.

Antes pagábamos por estar en el escenario, seguimos pagando para estar en el escenario ¿por qué tenemos que tocar tantas puertas, probar que a pesar de tantos años que somos transparentes, que somos honestos?”, señaló Mante.

Pero el alimento para Baúl Teatro es la retroalimentación de los niños, quien con su inocencia y lógica ayudan a desenredar situaciones que los adultos en ocasiones complican.

 “A lo largo de estos 30 años la infancia no ha desaparecido, los niños siguen siendo niños que quieren que les cuenten una historia”, expresó Tavera.

La pareja sigue pensando que todos los montajes que hacen deben estar libres de una moraleja. Mante y Tavera siempre se han trazado la misión de crear historias, no copiar algunas propuestas ya popularizadas entre el público.

Tener, educar y dar una oportunidad de cambio a los niños ha sido siempre el objetivo de Baúl Teatro. Después de 30 años continúan preparándose para lograrlo.

La Casa de los Títeres está ubicada en Padre Raymundo Jardón 910 en el Barrio Antiguo de Monterrey.

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