Hay un agotamiento claro de la política

 

En sesión solemne el 10 de septiembre, la uanl otorgó el título de Doctor Honoris Causa a Ignacio Morales Lechuga.

Guillermo Jaramillo

 

Cuando Ignacio Morales Lechuga egresó de la Escuela Libre de Derecho, la Ciudad de México tenía tres millones de habitantes. Hasta 1969, el viaje a la luna dio a conocer a la generación de Morales Lechuga la existencia de grandes equipos: las computadoras. Su paso por la política y la filantropía le hicieron merecedor del Doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Es un gran honor como mexicano y una emoción recibir este Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León”, mencionó el ex Procurador General de la República, en tiempos de Carlos Salinas de Gortari.

Como profesional del Derecho, Morales Lechuga ha transitado por la academia, las notarías, la política y la filantropía.

“Mi vida ha sido muy rica y diversa. Mis contactos con la Universidad como miembro de la Fundación Gonzalo Río Arronte, me permitieron apoyar la adquisición de tecnología para la Universidad, en concreto para el Hospital Universitario”, indicó el también ex Embajador de México en Francia.

Al egresar de Derecho, Morales Lechuga vivía en otro México muy diferente al actual, donde el paso de la tecnología aún no se notaba con tanto rigor.

“Estamos hablando de hace 40 años. Era un México muy diferente, en esencia el mismo pero muy diferente. La tecnología hizo que el mundo transitara a otra velocidad diferente a la que hoy existe. Hoy lo que ocurre en cualquier latitud del mundo revoluciona inmediatamente a través de la electrónica y nada nos es ajeno. De tal suerte que la globalización nos ha vuelto no sólo interdependientes, sino que todo mundo es vecino”.

Al cuestionarle acerca del mundo en que vivimos, Morales Lechuga señaló que la aldea global parece existir hoy gracias a la tecnología. Sin embargo, esta intercomunicación mundial nos visibiliza las carencias y desigualdades del ser humano.

“Están planteando el reto para todas las comunidades de evolucionar al mismo tiempo, porque la evolución es muy dispar y, por lo mismo, se crean abismos entre la riqueza y la pobreza, el conocimiento y la ignorancia. Son de alguna manera desafíos que habrán de enfrentar las generaciones actuales”, comentó.

Sobre la política actual, Morales Lechuga señala que ahora vivimos en un agotamiento general.

“Nos enfrentamos a sociedades mundiales decepcionadas de sus gobiernos, de sus políticos, y entonces empiezan a surgir de alguna manera liderazgos emergentes que todavía están a prueba, todavía no se conoce cuáles van a ser los resultados definitivos. Hay un agotamiento claro de la política y los políticos como los hemos conocido tradicionalmente”.

Acerca de la problemática que arrastra desde hace algunos años el Derecho, donde en México abundan escuelas “patito” donde se enseña Leyes, Morales Lechuga pidió rigor y exigencia.

“En el Valle de México hay por lo menos 180 escuelas de Derecho, de las cuales posiblemente 10 cumplan con los requisitos de rigor y exigencia para llegar a la excelencia; el resto dudo mucho que lo haga. El reconocimiento de validez oficial debiera tener unos requisitos mucho más exigentes y cuidadosos para que pudieran otorgarse”, subrayó.

Agua, salud y adicciones son los temas en los que trabaja la fundación que preside, donde se preserva el medio ambiente y el agua, la prevención de las adicciones, tratamiento, rehabilitación y reinserción del paciente; en materia de salud, apoya a la investigación y el equipamiento de hospitales.

 

 

Ignacio Rey Morales Lechuga (Poza Rica, Veracruz, 1947) fue catedrático del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, así como profesor de Derecho Fiscal y de Derecho Civil en la Escuela Libre de Derecho donde se desempeñó como Rector. Ha ocupado cargos como Subsecretario y Secretario General de Gobierno del Estado de Veracruz; Secretario Técnico del Programa Nacional de Seguridad Pública; Procurador General de Justicia del Distrito Federal donde participó junto con su esposa en la construcción del albergue para niños expósitos y abandonados de la Ciudad de México; Procurador General de la República durante el gobierno Carlos Salinas de Gortari, y Embajador Plenipotenciario de México ante la República de Francia. Fue Presidente del Patronato de la Fundación “Gonzalo Río Arronte”, I.A.P.; así como Presidente del Comité de Adicciones y Patrono de la misma Fundación; Miembro del Comité de Seguimiento y Evaluación del Programa Nacional de Cirugía de Cataratas; Presidente del Patronato del Instituto Nacional de Cardiología; Presidente del Patronato del Instituto Nacional de Pediatría y Vocal del Patronato del Instituto Nacional de Rehabilitación. Ha recibido la Medalla de La Gran Cruz de la Orden de Honor y Mérito que otorga la Cruz Roja Mexicana, la condecoración de Oficial en la Orden Nacional de la Legión de Honor por la Embajada de Francia en México y un reconocimiento por su trayectoria de parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

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