Japón, instantes de una travesía

David Galicia García ocupó la portada de la revista VOS de la Universidad de Nagaoka, en su edición dedicada a estudiantes internacionales de éxito.

Lizbet García Rodríguez

 


 

Captura de pantalla 2015-03-19 a la(s) 08.58.21Pertenece a la tercera generación de ingenieros con doble titulación por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Universidad Tecnológica de Nagaoka (NUT por sus siglas en inglés), pero al ingresar a la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL en agosto de 2009, David Galicia no imaginaba el rumbo que tomaría su vida académica.

“Nos hablaron del programa y luego vino a darnos una conferencia el maestro Osamu Takahashi. Supimos que vendrían dos maestros de idioma japonés y después habría un verano de dos semanas para ir a conocer la Universidad de Nagaoka”, relató quien hoy cursa su maestría en aquella institución.

Junio 24 de 2011: inicia la travesía

Llegamos y nos asignaron una familia japonesa que nos hospedó, era un matrimonio de 72 años con un hijo ya casado y resultó que cuando llegué a la casa la nieta se presentó en español, me dijo ‘me llamo Naomi, tengo siete años, bienvenido a Japón’; y era que su mamá había estudiado español dos años, había venido a México y le enseñó a la niña para que me recibiera. Todo era muy diferente, las costumbres de la casa, desde que llegan y se quitan los zapatos en la entrada, de repente llegaba yo y se me olvidaban los zapatos. El desayuno: un huevo crudo encima del arroz, las tres comidas van con arroz. Del idioma, si nos hablaban despacito sí entendíamos y nos dábamos a entender; el problema fue cuando empezamos a ver términos de ingeniería, fórmulas, era difícil. Esas dos semanas fueron un primer contacto con el país, con la Universidad, y regresamos el 16 de julio.

Noviembre de 2011: el examen de admisión

Tuvimos exámenes escritos previos de ramas de la ingeniaría: mecánica de suelos, hidráulica, estructuras de acero. Luego la entrevista con una maestra de Nagaoka que vino a Monterrey y dos maestros en Japón a través de video conferencia. Presentamos cinco personas y aprobamos cuatro.

Abril de 2012: a Japón por dos años

Ya esta vez había que buscar un departamento, era difícil porque –me fui de 19 años– la mayoría de edad allá son los 20, entonces desde que quise contratar un celular, no se puede sin permiso de tus papás. El invierno es muy largo, era abril y aún estaba nevando; llegas al departamento y no hay nadie. Lo más feo fue la primera noche. Luego el maestro Osamu Takahashi nos llevó a amueblar, estoy muy agradecido con él porque se dio a la tarea de recoger refrigeradores, microondas, lavadoras que le donaron los estudiantes que se habían graduado en marzo y los guardó para la siguiente generación.

A la escuela

En clases no entendía mucho entonces no era opcional ponerte a estudiar: había que buscar en libros, diccionarios, con mucha determinación y no sólo de ingeniería civil; vimos materias comunes de formación general, llevé deportes, macroeconomía. El problema empezaba cuando el maestro decía ‘Hagan un reporte de lo que entendieron el día de hoy’. Ahí le preguntaba a un japonesito, ¿Qué dijo el maestro? ‘Que escribieras un reporte de lo que entendiste’ ¿Y de qué habló? [risas]. Ahí nos dimos nuestras buenas preocupadas pero los maestros ayudaron mucho, nos facilitaron libros, que buscáramos la info y la entregáramos más tarde, no veían errores de gramática sino que se entiendan las ideas. Y así nos fuimos haciendo independientes, autodidactas, y eso nos ha servido no sólo para la escuela sino en todo sentido.

Fin del primer tetramestre

Pude aprobar todas las materias y las pasé bien, no fue como así de panzazo, entonces dije ‘bueno, ya sé que si estudio y le echo ganas me va ir bien’. Me fui haciendo de amigos, el nivel de idioma fue aumentando, la carga de materias, conforme vas avanzando es mejor, de llevar 19 materias ya llevaba 15 y le vas agarrando la onda. Lo malo es que allá no celebran Navidad ni nada de eso; nos ponían exámenes finales en pleno 25 y los japonesitos ‘¡ah sí!’ y nosotros ‘cómo, qué gachos’ y el maestro bromeaba ‘tómenlo como regalo de navidad’. Lo curioso es que el emperador cumple años el 23 de diciembre y ese día sí teníamos asueto pero 24 y 25 no.

El drama de la vida real

Aprendí a cocinar, un mexicano allá nos sacó la receta y aprendimos a hacer tortillas de harina y gorditas de azúcar. Para tortilla de maíz no se consiguen los ingredientes; hay un súper donde las venden pero a precio muy elevado. Compramos nopales por internet. Pan sí hay, chiles no ni salsas; al venir de vacaciones dejé la ropa allá para poder llevar de regreso salsas, gomitas y paletas con chile. Donde estoy es una ciudad chiquita, uso mucho la bicicleta, una costumbre que no tenía aquí; y en las ciudades grandes casi todos usan tren, metro. Me llama la atención que todo está muy limpio, hay más de seis tipos de basura que uno en casa debe separar, que si plástico, que si comida orgánica, que si se puede quemar, electrónicos, aluminios y no recuerdo qué más. Debes comprar bolsas especiales por colores, ¡y yo que aventaba todo aquí en la misma!, pero si lo haces allá, no se la llevan. Y te haces valer por ti solo, aprendes a lavar, limpias tu cuarto sin que nadie te lo diga.

2014 de graduación

Un año antes de graduarte debes decidir si te quedas a maestría, si es así, en lugar de hacer tesis, puedes irte a hacer prácticas profesionales. En el último medio año hice las prácticas en una empresa de diseño y manufactura de partes de los puentes de acero en la ciudad de Chiba, al este de Tokio. Estuve de octubre a febrero, en marzo me gradué con título de Ingeniero Civil por parte de la NUT y la UANL. En abril de 2014 empecé la maestría en el área de Ingeniería Estructural, tiene que ver con el monitoreo de la salud estructural en puentes; me graduaré en marzo de 2016.

Aprendiendo ingeniería

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Allá la cultura es muy perfeccionista, te encuentras puentes de todo tipo: colgantes, con armaduras, en suspensión, la ingeniería a su máximo nivel. Claro hay muchos recursos que tal vez en México no tengamos, pero también siento que se pueden aplicar mejor las tecnologías con las que ya contamos a nivel local. Mi idea siempre ha sido volver a México y ver dónde hay oportunidad de trabajar, experimentar la vida real, porque muchas veces vemos las cosas con rayitas y palitos pero vas al campo y dices, así no era como yo lo vi. He conocido materiales nuevos, utilizan el asfalto permeable que cuando llueve no hay problemas de acumulación de agua, se han reducido la cantidad de choques, es un invento de la NUT. Mi intención es aprender mucho de cosas que se usan allá y aplicarlas en un futuro cercano en México.

David muestra con orgullo la revista trimestral donde aparece, nos traduce la escritura de los kanjis y se refiere con familiaridad al país del sol naciente.

“El número se trataba de los programas que tienen con universidades de Vietnam, España, México, Venezuela, Alemania, República Checa; mi supervisor me dijo que escribiera algo y luego me tomaron fotos. La revista se llama VOS, vitalidad, originalidad y servicio por sus siglas en inglés”.

Para el Dr. Pedro Leobardo Valdez, Director de la Facultad de Ingeniería Civil, casos como este refuerzan la política de tener un eco internacional.

“David es el primero de este programa que hace maestría; es un estudiante muy dedicado que va a Japón y obtiene el primer lugar de la generación, una calificación arriba de 95; eso habla de la capacidad que podemos tener a nivel internacional. Los japoneses vieron su capacidad y ellos mismos gestionaron un apoyo de beca a través de la Fundación Rotarios Yoneyama de Japón”.

Valdez comentó que dos de sus compañeros ya trabajan con empresas japonesas, y que la FIC está gestionando recursos para apoyar a la siguiente generación.


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