Inventa casco plegable para ciclistas

El diseñador industrial Eduardo Hernández ganó uno de los premios a la Invención UANL 2015, pues inventó un casco plegable para ciclistas basado en el principio de las bolsas de aire. Lo que motivó su invento fue que favorece la seguridad de los ciclistas pero sin los inconvenientes del casco.

Luis Salazar

 

El diseñador industrial Eduardo Hernández considera que la falta de infraestructura, la poca cultura del respeto y la falta de seguridad en el ciclismo son los principales problemas que impiden hacer de la bicicleta una opción de movilidad urbana para las mayorías.

Pero de las tres, comenta Eduardo, sólo la referente a la seguridad está a su alcance, por eso inventó un casco plegable para ciclistas, que llama Testa; y ganó el Premio UANL a la Invención 2015 en la categoría Modelo de Utilidad.

Además de ser más económico que las pocas opciones de su tipo que hay en el mercado, su casco tiene un diseño poco convencional. Esto de diseñar un casco que no lo parezca obedece a que, paradójicamente, Eduardo no considera tan necesario el uso del casco si las condiciones de infraestructura y cultura vial fueran similares a las que existen en países con altos porcentajes de movilidad ciclística como Holanda y Dinamarca, donde nadie usa casco y donde Eduardo se ha desplazado en esas ciudades como ciclista.

El casco es el tema de tesis de licenciatura de Eduardo. En el momento en que pensaba hacer la presentación de la tesis surgió el concurso de invención. Él trabaja en el tema apoyado por la maestra Rosa Iris Gutiérrez.

Eduardo contó que una de sus principales razones que le dieron vida al proyecto Testa es que, según estadísticas del INEGI, había siete mil ciclistas accidentados durante el 2012; y alrededor de 130 de ellos fueron accidentes fatales.

“Puede pensarse que es un número pequeño en relación a todos los ciclistas que hay a nivel nacional, pero para mí es un número preocupante porque quiere decir que esos números son los que afectan a que no haya más ciclistas en la ciudad; crea miedo e inseguridad”.

También destacó que hay otras estadísticas que arrojan cifras de 15 mil peatones accidentados; y de ellos siete mil con tasa de mortalidad.

“Accidentes automovilísticos, con el transporte público o con motociclistas; es un verdadero problema”, comentó el diseñador.

 

Un cálculo aproximado para la fabricación de Testa sería de entre mil 700 y dos mil pesos. El costo es más bajo que el par de cascos similares que hay en el mercado y que su precio ronda los 400 euros.

“(Con los otros cascos) son casi ocho mil pesos para un casco que sólo te servía una sola vez. Ese fue mi punto de referencia para poder diseñar algo que fuera accesible y con un mecanismo similar. Mi solución fue proponer un mecanismo de plástico que no costara mucho y que pudiera reducir el impacto”.

El casco está construido de diademas plásticas que contienen una membrana que es flexible hecha de un tipo de caucho. Al momento que resulte un accidente o golpe, el usuario se mueve de forma brusca en alguna dirección y el mecanismo se acciona. La membrana que estaba comprimida cubre todo el casco. Es un principio parecido a las de las bolsas de aire donde se utilizan dos sensores: un giroscopio y un acelerómetro para analizar el entorno en todo momento.

“Me gustaría que mi proyecto no se quedara en la tesis, veo posibilidades, veo que haciendo pruebas de materiales luego vendrían pruebas con usuarios para un producto. Refinar el producto para mostrárselo a algún industrial o institución de gobierno”, planteó.

 

 

 

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