Joy o el arte callejero

Alejandro Flores “Joy” se presentará en el Festival de Pantomima Monterrey 2016, que se llevará a cabo del 29 al 31 de julio en el Teatro de la Ciudad; su arte en la pantomima lo podremos ver próximamente en la UANLibre.

Por Gisel Cantú

“La primera obligación del ser humano es ser feliz; y la segunda es hacer feliz a todos los demás”

Mario Moreno “Cantinflas”

La niñez de Alejandro Flores González fue clave para comenzar su camino. Vivió en el mundo de la música desde pequeño, pues su padre, José Luis, fue baterista del grupo regiomontano Los Rítmicos. Juana, madre de Alejandro, tocaba el piano como pasatiempo.

“Desde niño fui muy callejero. Mis papás siempre me dieron esa libertad. Me gustaba hacer amigos en el barrio, recorrerlo en bici, en la patineta, siempre fui libre”,  mencionó.

Al ver a su padre dedicarse a la música, Alejandro tomó clases de batería durante su adolescencia y formó grupos musicales con sus amigos y compañeros de clase.

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“No me gustaba seguir lo convencional. Mis gustos eran muy peculiares”

Cuando Alejandro se encontraba en los últimos semestres de la preparatoria, él ya sabía a lo que quería dedicarse profesionalmente: la música. Sin embargo, no lo aceptaron en la Escuela Superior de Música y Danza, pues tenía 19 años y sobrepasaba la edad requerida por la institución (17 años).

Alejandro buscó otras opciones, lo que no imaginó fue que elegiría una carrera que parecía diferente a lo que hacía desde niño. Así es que comenzó su licenciatura en Diseño Industrial en el Instituto de Estudios Superiores del Tecnológico de Monterrey.

“No porque fuera un buen dibujante, sino que se me metió la idea de diseñar instrumentos musicales”, explicó.

Durante su carrera, un hermano le recomendó que se inscribiera a un taller de pantomima que impartían en la universidad. Alejandro probó, no muy convencido, pues no le llamaba la atención la actuación ni el teatro. Para su sorpresa, salió cautivado. Fue el inicio de un gran personaje, Mimo Joy.

“Cuando yo estaba estudiando en el taller, un amigo llamado Martín me convenció de presentarme con él en la Plaza Morelos. Teníamos un repertorio de tres rutinas, le agradezco bastante porque me ayudó a desarrollar un personaje, a tener una conexión con el público”, recordó.

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¿De dónde viene “Joy”?

Alejandro cambió su peinado, se rapó y se dejó sólo un fleco. Sus amigos de secundaria y preparatoria le apodaron “Joy”, pues tenía un gran parecido al personaje de “Joey”, el amigo de Daniel el travieso.

Una de las experiencias que le motivó a seguir con su personaje fue la reacción de los niños del Instituto Nuevo Amanecer. “Era la primera vez que me maquillaba y ellos me abrazaban, me gritaban; fue una conexión muy grande”.

El Mimo Joy ha tenido distintas épocas. Al principio se vestía según la rutina que hacía. Pero, el problema más que diseño y elección de vestuario, fue elección de maquillaje, pues, con el paso del tiempo, el mimo ha sabido conocer y entender su rostro.

“Ahorita tengo 13 años experimentando esto. Si yo no me maquillaba,  no me sentía seguro; era una forma de protegerme”, confesó Alejandro.

Sin embargo, el mimo no ha dejado a un lado su vida personal. Es esposo y padre de dos hijos, quienes lo acompañan siempre en sus presentaciones, logrando ese equilibrio entre ser padre y ser artista. “Hacer lo que se tiene que hacer, cuando se tiene que hacer, esa es la clave de las cosas”.

La diferencia entre Alejandro y el Mimo Joy es poca, pues asegura que no se puede “mentir” en una misma persona. El trabajo que desempeña refleja el comportamiento, la actitud y la forma de ser de él.

“Obviamente sí hay diferencias, es complicado. Por más que yo pregone el buen humor, estarlo siempre es imposible, porque a veces el mundo nos envuelve. El Mimo Joy no se enoja, prefiere resolver los problemas, es mejor jugar que enojarte”, compartió.

Joy no sólo ha sido un personaje para entretener y hacer feliz al público. “También ha sido una excusa para quitarme esas etiquetas de papá, hijo, amigo, licenciado. Además, es tratar de contener a tanta gente haciendo ridiculeces o comedia, proyectando un trabajo. Es una mezcla de todo que como civil no lo haría”, sonrió Alejandro.

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Arte callejero en Monterrey

Cuando Mimo Joy se presentó en la Plaza Morelos, decidió hacer espectáculos de humor blanco, con el objetivo de revertir el tinte sexual, los comentarios ofensivos y la falta de respeto al público en la mayoría de los shows callejeros.

“Aquí en Monterrey me ha dado mucho éxito, mucho reconocimiento con las familias, porque podían llevar a sus hijos sin temor a que se preguntaran cosas sobre el doble sentido o humillaciones. Sentí que era una necesidad el humor blanco, al menos en las calles de la cuidad”, agregó.

Alejandro y Joy no sólo han sido protagonistas del arte callejero, también han sido impulsores. Los festivales Itinerarte y Pantomima Monterrey son un ejemplo de ello.

“Itinerarte es un festival de arte de calle, hay música, danza, titiriteros, hay payasos, moda, lo que lo hace diferente al Festival de Pantomima, éste es puro mimo y un poco de payasos”, explicó.

Además de estos festivales, Joy también ha participado con la Universidad Autónoma de Nuevo León. Se presentó en la UANLeer, impartió talleres de pantomima en Colegio Civil Centro Cultural Universitario y estará los domingos  en el programa UANLibre.

“Siempre han venido lo mejores de México, en eso no vamos a fallar; las personas más comprometidas con la pantomima. Serán espectáculos 100 por ciento familiares. Artistas mexicanos que nunca se han presentado en Monterrey y que, además, es la primera vez que estaremos en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad”, concluyó.

A sus 33 años, Alejandro sigue experimentando con nuevos personajes y proyectos, uno de ellos, a futuro, es dar a conocer estos festivales a más personas, llevándolos a nivel nacional.

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