Julio Galán: sólo un boleto de ida

En el interior del Parque Fundidora, se exhibe Julio Galán. 10 años, una exposición-homenaje, realizada por Conarte.

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Por Guillermo Jaramillo

Fotos: José Luis Macías Nicanor

 

Hay un niño que nos mira detrás de los colores del cuadro, de las texturas, de los objetos que, contrario a ocultarlo, lo magnifican, lo hacen presente y exponen en cada pieza su historia. Ese Julio niño volvió con fuerza y pasión en Julio Galán. 10 años, una exposición–homenaje del artista regiomontano por adopción.

Con una Nave 2 en el Centro de las Artes repleta de público de todas las edades, latitudes, gustos, acentos, perfumes y otras singularidades, se inauguró la exposición. Ahí se dieron cita los amantes del arte, los curiosos, los ataviados con capa y estola, las mujeres vestidas a los años ochenta, todo este cortejo reunido para festejar al gran artista nacido en Múzquiz, Coahuila.

Antes de llegar a la galería, el cielo regiomontano se iluminaba aquí y allá por el relámpago. El caminante del Parque Fundidora se percataba del olor a tierra mojada. En el centro de Monterrey, maestros y simpatizantes marchaban como una gran horda por la avenida Benito Juárez rumbo a Cristóbal Colón.

Todo este ambiente cargado de estática parecía provenir de aquellos cuadros, donde -detrás de velos, cortinas y retratos sobrepuestos unos a otros- había mucho rojo sangre y corazones rotos, cosidos hacia los espacios siderales donde coincidían mucha fruta, mucha imagen en movimiento en los vestidos vaporosos de los personajes.

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Brooklyn, un destino

Galán tuvo entre sus amistades artísticas a Andy Warhol, a quien conoció en Nueva York. Después, hizo amistad con Francesco Clemente. En México, convivía mucho con Francisco Toledo.

“Fui a hablar personalmente con el Museo de Brooklyn en Nueva York, quien ya expuso a Jean-Michel Basquiat, quien fue muy amigo de Julio porque los dos estaban en la misma galería de trabajo de Anina Nosei; y a Julio le tocó verlo morir a los 26 años, un genio.

“Julio sabía que esta historia estaba para ser contada. Basquiat fue un graffiti painter, el primero. Anina lo agarró de la calle y lo hizo un artista formal. A Julio le tocó ver este momento y estaba siempre con el espectro de la muerte”, informó Guillermo Sepúlveda, pieza fundamental en la vida de Galán.

Cada año, Galán se iba una o dos veces de viaje a la provincia. En aquella ocasión, la última, llamó a Sepúlveda: ‘Memo, ya me voy a mi viaje, nada más que ahora compré nada más un boleto de ida’. Colgó el teléfono y ya no regresó.

“Él tenía mucha visión de la sociedad. No sólo estaba atento a lo que pasaba con él sino también con la sociedad. Estamos viviendo paradigmas muy fuertes. La sociedad ya cambió.

“La primera exposición importante −después de la muerte de Basquiat− la hizo el Museo de Brooklyn y metió tres millones de visitantes. Sé que Julio admiraba más que al MoMA al Museo de Brooklyn, porque es más popular. Julio lo que quiere es que lo vea toda la gente”, indicó Sepúlveda.

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¿Qué es Julio Galán? ¿Quién es Julio?

Narcicismo y surrealismo, Frida Kahlo. Kahlo mostró su dolor, mientras que Galán lo hizo con su goce, o en eso parece coincidir un grupo de mujeres en las que se apreciaba una fragancia entre Dior, Viktor&Rolf y Jesús del Pozo.

Recorriendo las casi 40 piezas de arriba abajo, Sepúlveda se fotografiaba una y otra vez entre un cuadro y otro.

Como amante del arte, Sepúlveda recuerda a Galán desde sus primeros años. Lo vio nacer, crecer, desarrollarse y morir. El galerista no está del todo de acuerdo con esta exposición-homenaje.

“Tengo un compromiso como persona, como gente del arte y como mexicano en darle un reconocimiento a uno de los grandes pintores de México. Este homenaje debería de ser nacional y girar por el país”, indicó Sepúlveda.

Galán pintó cerca de 800 cuadros y en la exposición apenas hay 40 piezas, casi un cinco por ciento de la producción del artista. Hasta el 28 de agosto se expondrán estos cuadros, de los cuales, Sepúlveda afirma que hace 30 años vio nacer.

“Cuando los veo de nuevo, los cuadros me hicieron crecer, pero el cuadro es el mismo, el que creció fui yo. Alcancé a verlos de otra manera más profunda, la simbología, arquetipos, todo este refinamiento que Julio plasmó.

“La gente cree que vio el cuadro, pero uno va descubriendo más del cuadro conforme vas creciendo. La obra no creció, crecimos nosotros porque tu ojo tiene otra perspectiva; se ha educado, es más analítico y, al verlo, es como una revelación de algo que no habías visto”, apuntó.

Para Sepúlveda, Galán trabajaba en un proyecto sobre sí mismo, no hacía una obra para alcanzar seguidores, sino que se seguía a sí mismo.

“Julio quería saber quién era él. Se abrió de capa en esta sociedad tan conservadora y la sexualidad le importó poco. Es un creador, esto no se hace esperando a que llegue la musa, aquí hay mucho sudor. Pintar 800 obras es toda una vida completa.

“Era un tipo sumamente inteligente, curioso, ambiguo, contradictorio. Era un tipo que se sorprendía a sí mismo; él se veía y dudaba de que ese que estaba viendo fuera su imagen reflejada.

“Cuando se disfrazaba, la gente le preguntaba ‘¿ahora de qué te disfrazaste?’, y él decía ‘yo no me disfrazo de nada, así soy. ¿Quién soy? Soy todos. Me canso de ser el mismo’. Cada media hora se ponía una peluca y se pintaba; no se soportaba ver como un individuo. Decía ‘yo soy todos ustedes’”, expresó el galerista.

Contrario a lo que periodistas del sector cultural han dicho de Galán: un hombre muy serio, tímido, introvertido al que las palabras le salían a cuenta gotas, Sepúlveda tiene otro recuerdo: el desamor.

“Julio vivió lo que se llama el desamor, que creo que es una de las cosas donde el joven se identifica más con Julio. Ahora, la gente no sabe qué es el amor como compromiso y tampoco se saben sentir amados.

“En la cuestión afectiva, nada más hay dos sopas, te quieren o quieres. Que te quieran como quieres yo creo que nada más en el cielo o a ver en dónde, pero escoges una.

“Julio se sentía vulnerable en ambas cosas, era un tipo solitario exageradamente. Eso no quiere decir que no tuviera sus parejas y sus amores, pero era un tipo solo en el alma”, sentenció Sepúlveda.

Galán hubiera sido el rey de los artistas en la era de las redes sociales. Tendría millones de seguidores. Sepúlveda informa que hay más de tres mil 600 fotos de Galán inéditas que nadie ha visto, considerándolo así el primer performer en serio en México.

“Monsiváis me dijo −que era muy amigo de Julio y mío− ‘Memo, a Julio con pinzas’. Porque la obra mayor de Julio fue él, hizo una obra de arte de su vida. La segunda obra fue su pintura; y la tercera sus diarios, que están guardados y quiero trabajar en el futuro. La otra historia son sus fotografías, donde hay otra cara de Julio, donde hacía un setting y él se ponía como una diva”.

La sexualidad no era para Galán un evento mayúsculo, pues constantemente se preguntaba ¿qué es el sexo?

“Él decía, ‘están los heterosexuales y los homosexuales. Hay frío y caliente pero todo es temperatura, son grados’. Están estos dos extremos y todo lo que está aquí [en medio], cada individuo vive su sexualidad, no hay categorías ni divisiones, pero la sociedad es la que los ha armado”, apuntó Sepúlveda.

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Galán, el incomprendido

“Hace 30 años, la ciudad no comprendió a Julio. Fueron los jóvenes de la ciudad quienes vieron en él una especie de icono, de superestrella. Cuando Julio expuso en Marco, fueron siete mil personas cuando cabían tres mil. Metimos ocho guardias porque los jóvenes querían tocarlo como al artista al que todos quieren quitarle un mechón de pelo. Empezó a provocar a la gente para que hablaran de él”.

Galán era un humorista dentro y fuera del arte. Sepúlveda recuerda a Galán haciendo bromas en todo tiempo.

“Simulaba cosas, jugaba con olores, muchos perfumes, mucha música, muchos ambientes. Su casa eran 50 escenografías de teatro”, finalizó.

Al salir de la gran sala, el olor a tierra mojada era cada vez más fuerte. La noche era fresca pero ya no era el relámpago el que la iluminaba, sino que el neón recogido en todas las farolas también guardaba los ojos de un niño.

 

 

 

 

 

 

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