La modernidad que amenaza

En Restaúrika buscan construir, conservar y restaurar inmuebles. Hace tiempo rescataron la osamenta de un mamut en Guanajuato. Poco a poco han ganado licitaciones para proyectos locales y nacionales. Uno de los trabajos que más recuerdan es el de la pintura mural del templo de Nuestra Señora de Dolores.

Imagen Otra de las areas de restauración

Por Guillermo Jaramillo

Fotografía: Pablo Cuéllar

La ciudad habla a través de sus edificios, habitados o abandonados, por los regiomontanos quienes, en ocasiones, ignoran los mensajes escritos en esas paredes.

Hay arquitectos que recomiendan caminar el centro de Monterrey para disfrutar las maravillas arquitectónicas, antes de que algún tirano las derribe. Sombrero y bloqueador para la reflexión bajo el sol, porque el acto reflexivo debe ser un paseo. Ver los edificios y considerarlos templos, portales hacia nuestro pasado inmediato.

Actualmente, el destino de un edificio antiguo es incierto. Ver caer un templo es atroz.

“Todos los días se cae o se derriba una construcción para hacer un estacionamiento, sólo porque está hecha de adobe o sillar; y creen que ya no sirve”, señaló la cofundadora de Restáurika, Selene Velázquez.

Alegoría de la vida

Los empresarios del mañana piensan demoler para construir de nuevo. Viven en un mundo veloz donde la reflexión acerca de nuestro presente queda de paso. Cortamos en vez de conservar y, en alegoría de la vida, derribamos un edificio, nuestras convicciones y costumbres, para adecuarnos a una época moderna. Somos voraces.

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“En Monterrey, como en otras ciudades del país, se ha malentendido la modernidad. Se cree que la modernidad es arrasar con todo para construir algo nuevo, y no necesariamente tiene que ser así. Construcciones con sillar o de tierra son térmicas, consérvalas; pero mejor lo derriban, hacen uno (edificio) de concreto y le ponen un aire lavado”, indicó Velázquez, egresada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Educados para construir, los hombres y mujeres de hoy tendrán que aprender a conservar parte de nuestra historia.

“A los arquitectos nos educan para construir todo el tiempo. Creemos que vamos a salir a seguir construyendo las ciudades, haciendo pabellones o torres; sí, ahí lo están haciendo. Pero todo esto que tenemos en el primer cuadro, y en gran parte de la ciudad, también es parte de nuestra historia. Se está enseñando y estamos aprendiendo que también los arquitectos podemos conservar más allá de tirar. Así queremos dejar nuestra huella en la historia”, comentó Velázquez.

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Restaúrika, de conservar

En Restaúrika, Velázquez, junto a su esposo Ricardo Mejía Falcón, buscan construir, conservar y restaurar inmuebles. Hace tiempo rescataron la osamenta de un mamut en Guanajuato. Poco a poco han ganado licitaciones para proyectos locales y nacionales. Uno de los trabajos que más recuerdan es el de la pintura mural del templo de Nuestra Señora de Dolores, ubicado en el Mesón Estrella, en pleno epicentro de Monterrey.

Imagen Ricardo y Selene restauradores encargados de la remodelación del templo de Nuestra Señora de Dolores

“El patrimonio arquitectónico edificado en los alrededores de la ciudad habla de la historia de los sistemas tradicionales constructivos, pero también de quiénes éramos antes. Mientras no lo conservemos como arquitectos y sociedad, se va a perder, así como la información que nos brindan estos edificios”, sentenció la arquitecta.

Imagen Fachada del templo de Nuestra Señora de Dolores

Más de cuatro mil metros cuadrados de pintura mural. El templo tiene distintas etapas históricas en su pintura. Se comenzó la construcción en 1900 y se terminó en 1909. En 1909 hay una etapa de pintura mural que en estos momentos está oculta, pero se cuenta con varias ventanas arqueológicas donde se puede ver hacia el pasado.

En 1911 la iglesia fue otorgada a los misioneros redentoristas, quienes en 1938 colocaron imágenes alusivas a su orden religiosa. El templo está ubicado en la zona guapachosa de la ciudad: el Mesón Estrella.

Aquí la gente viene al mercado de frutas y legumbres. También hay una que otra carnicería como La Fortuna y La Jaramillo; la cremería Lucy ofrece lo mejor del queso local. El ruido de los camiones sería igual al de un felino metálico en medio de una ráfaga de cumbia, reggaetón y norestense.

La violencia se refleja en una col que ni los perros olfatean. Ingresar a templo de los Dolores es un remanso para los rebeldes bebedores del mediodía. De noche, la cúpula aceitunada del Perpetuo Socorro, el templo vecino, vigila en lo alto a los jóvenes regiomontanos, casi pidiendo a gritos que no desechen sus sueños, sus valores, sus tradiciones, que no edifiquen sobre sus adentros; es mejor conservar y restaurar que perderse.

Imagen Area del altar restaurada

Velázquez recomendó a los jóvenes arquitectos salir a conocer esa ciudad que es amada.

“Salgan, conozcan la ciudad. Entre más la conozcan más la van a amar. Sí, es un campo difícil el trabajar uno por su cuenta. Apasiónense en lo que hacen y así podrán ayudar a su comunidad. Como universitaria y norestense le quiero agradecer a toda esta tierra lo que me ha dado”.

 El proceso

Esta labor humanista que realizan tiene sus secretos técnicos. Restaurar es conocer por dentro.

“Muchas personas no saben hoy en día lo que es una restauración. Este proceso es arduo. En el estudio que hicimos el año pasado fue escanear todo el edificio en tercera dimensión. Tenemos una nube con miles de puntos de las medidas exactas del inmueble en donde podemos hacer los levantamientos con Autocad, hacer un índice de deterioros. A partir de ese estudio es que se puede hacer la propuesta de restauración, porque a partir de este estudio ya sabemos lo que le pasa al edificio”, informó Velázquez.

Imagen Area restaurada

Búsqueda de recursos

La primera etapa de restauración del inmueble fue financiada por la federación y el Estado.

“Mucha gente no conoce el templo porque lo asocian a cuestiones religiosas. Al final del día esto es patrimonio de todos y así como lo disfrutemos hay que cuidarlo. Los empresarios pueden aportar también recursos para la restauración de estos espacios”, comentó la joven arquitecta.

Para quienes deseen conocer más a fondo la historia de Nuestra Señora de Dolores y su restauración, el próximo 9 de junio a las 19:30 hrs. abordarán el tema en el Museo de Historia Mexicana sobre lo que aún les falta por restaurar.

Imagen Ricardo Mejia y Selene Velázquez, Arquitectos y restauradores

 

 

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