LETRAS DE CAÍN – La biblioteca familiar

Luis Valdez

 La biblioteca familiar

¿Cuál es el lugar ideal para una biblioteca familiar? ¿El comedor? Algunas familias así lo piensan; mientras que otras no consideran ese espacio como el apropiado, porque “los libros intervienen en el objetivo original de un comedor, que es comer”. Pero son familias que aceptan la intromisión de la televisión en el mismo comedor; están a gusto viéndola en lugar de conversar mientras comen, pero no se les hace apropiado leer mientras se echan un plato.

Lo mismo sucede con la sala. Algunos piensan que es el lugar justo para poner “los libros de todos”, o mínimo juegos de mesa clásicos como el Serpientes y Escaleras o El turista (no se diga de Scrabble, LIFE o RISK), pero en su extremo, no faltaría quién piense que la sala es para relajarse, conversar o ver la televisión. Otra vez la televisión en un espacio donde la aceptan más que un librero.

Seamos claros al notar que en las mueblerías ya no se considera al librero, aunque sea en formato pequeño, como mueble parte de una sala o recámara. En las casas muestra de las populares cerradas (ya hay por todos los extremos del área metropolitana), lucen un mueble que divide el área de sala recibidor y comedor, pero no como librero, sino como juguetero. Otras personas caerían en el extremo de tomar las cosas a la inversa y malamente convertir a un juguetero en librero.

–Ese es un mueble para que pongas adornos o un estéreo. No revistas y libros–, diría mi madre.

La biblioteca familiar, no un librero personal en la habitación del que todavía estudia en la escuela (y que –con prejuicios– ven como un mueble para acomodar sus libros de texto). No una mesita de lectura que tiene la mamá a un lado de la cama, no la parte debajo de la misma cama donde el papá deja sus libros. No el mueble del bebé donde ponen lo mismo sus primeros juguetes que libros de tela o de plástico para cuando lo bañan.

La biblioteca familiar es un librero en un espacio público de la casa. Un área donde cualquiera puede entrar y hay libros de todos y, si acaso, para todos.

Seamos realistas: los libros en el baño se maltratan por la humedad, en la cocina se van cubriendo de grasa y en el patio se mojan cuando llueve o se los come el perro (cuidado con los labradores y la popó de pájaro). Pero algunos libros merecen salir de la recámara y rondar por la casa. ¡Larga vida al libro!

lvaldezmty@gmail.com

No Comments