Libros de mercado municipal | Letras de Caín

Por Luis Valdez

Hace pocos días, rondando por el Mercado Juárez mientras buscaba obsesivamente unos ejemplares de la revista DUDA, un amigo descubrió el rincón de ofertas a 10 pesos. Eran buenos libros: Opiniones de un payaso, de Heinrich Böll; Muerte en Venecia, de Thomas Mann; Farenheit, de Bradbury… y Territorio de leones, de Luis Valdez.

A sólo 10 pesos.

Mi amigo, lector voraz y francotirador de escritores locales, reprochó que mucha gente se escusa diciendo que no lee porque los libros no son baratos. Y no es cierto. Es cuestión de buscar fuera de las librerías de moda hípster donde nunca sabemos bien a bien si vamos para buscar libros (y terminar comprando películas y música) o si fingimos que vamos a buscar libros, o si meramente vamos para ver las piernas de las mujeres que van al área de café, fingiendo que leen.

Es decir que para muchos, la lectura es un acto que no pasa de fingir. ¿Y cuándo vamos al cine y nos gastamos una buena lana? ¿Podemos fingir que ir al cine es más barato que un libro de 10 pesos? Sería genial que los libros de Bradbury costaran 10 pesos en todas las librerías, o que todos pudieran encontrar esos libros a esos precios en cualquier puesto de mercado.

Pero no es así. Las buenas lecturas, como el romance y la ropa de moda, hay que saber dónde buscarlas, valorando un precio justo.

¿Es un precio justo el de 10 pesos? Por supuesto que lo es. Pero también es justo que valoremos esta lectura, que nos sale más barata que el pasaje de un camión. Ahora nos preguntaremos si la gente no lee porque de plano no tiene ni 10 pesos en el bolsillo.

En el mercado uno se encontrará desde novelas románticas, revistas policiacas, cómics de superhéroes, chismes refritos de la farándula y publicaciones para adultos. Pero también libros. Y libros incluso más baratos que en las tiendas de libros usados (que aquí en Monterrey son un fraude, al grado de que pueden vender un libro más caro que uno nuevo en saldo).

Claro que en las tiendas de libros usados, también se pueden encontrar buenas cosas y no muy caras, como Henry Miller; o cosas clásicas como Julio Verne. Pero para eso hay que escarbar como solemos escarbar en el departamento de frutas y verduras. Porque los libros también son productos (consumibles) y aunque algunos no lo quieran creer, de primera necesidad.

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