LOS LECTORES JÓVENES NO SON TONTOS | Letras de Caín

Luis Valdez



 

Hay momentos absurdos de la nueva literatura juvenil, como cuando la autora de Crepúsculo (Stephenie Meyer) declara que nunca había escrito nada y que simplemente soñó con un vampiro joven muy guapo y se puso a escribir como loca. El resultado: vampiros que pueden salir a la luz del día e incluso entrar a la escuela.

Por el contrario, la autora de la saga After (Anna Todd), reconoce que su historia inició como fanfiction en WATTPAD, un portal especialmente creado para eso. ¿Qué es la fanfiction? Una historia con personajes que ya existen como Drácula, Frankenstein y Harry Potter. No es un género legal, pero a los fans se les permite si no es con afán de lucro. Pero los lectores no son tontos. El escritor original y el de fanfictions deben saberlo.

Un escritor que se respeta (y que respeta al lector) es un escritor que lee. Si es de literatura de horror, lee a Drácula, a Frankenstein, Carmilla, El Gólem, cosas de Arthur Machen, Howard Phillips Lovecraft, Edgar Allan Poe, y hasta los pasos de Stephen King (que era maestro de literatura y tiene una lista de libros a leer al final de su autobiografía Mientras Escribo), Poppy Z. Bryte, Ann Rice, Clive Barker y Neil Gaiman. Pero cada género tiene sus lecturas clásicas y no sólo las que tienen menos de 15 años en el mercado. Hay un Hobbit, un Señor de los anillos, la serie de Narnia, Ursula K. Leguin, Ende. ¿Por qué algún escritor insistiría en hacernos creer que sólo existe la literatura de sagas del 2000 a la fecha? Porque seguramente es un escritor que no lee.

Pero los lectores jóvenes no son tontos. Son lectores especializados. Entre título y título se vuelven más eruditos y de tanto brincar de un autor a otro, descubrirán que no es lo mismo una bolsa de fritos que un cóctel de frutas.

 

 

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