México necesita un programa de biotecnología hacia la bioeconomía

En sesión solemne, el Rector Jesús Ancer Rodríguez entregó la distinción académica de Doctor Honoris Causa al microbiólogo marroquí Albert Sasson.

Lizbet García Rodríguez

 

Durante 10 años el microbiólogo de origen marroquí Albert Sasson, Consejero Especial de la unesco y Presidente de la Asociación BioEuroLatina, ha tenido vuelos frecuentes desde Francia a Monterrey.

“BioEuroLatina tiene como meta principal buscar enlaces entre empresarios, universitarios, filósofos, científicos sociales y humanistas para abarcar los aspectos científicos y éticos de la biotecnología, por eso hemos organizado en esta ciudad un gran evento que habíamos llamado BioMonterrey y después Biouanl; la Universidad ha jugado un papel muy importante de respaldo intelectual en estos 10 años en que hemos recorrido todos los rincones de la biotecnología y siempre con la meta de hacer enlaces”.

Temas de biotecnología médica, agropecuaria y ambiental han estado en la mesa de sus intercambios, no sólo con México sino además con Brasil, Cuba, Argentina, Chile, Uruguay y Costa Rica.

“Pero México especialmente tiene una oportunidad: es un gran país que tiene un poco de todo y puede lanzar puentes de cooperación hacia países vecinos sobre temas comunes como enfermedades, vacunas a desarrollar, cultivos.

“Hay que convencer al gobierno federal de que es el momento para México de tener un gran programa de biotecnología hacia la bioeconomía, ser más eficientes, tener menos carros y más trenes e infraestructuras que ahorren energía, tiempo y co2”.

Aseguró que el futuro va a pertenecer a una economía sostenible, descarbonata, donde países como México, que son productores de energía fósil, evolucionen hacia la energía renovable, reduzcan su huella ecológica, usen el conocimiento biológico para tener cultivos que resistan a la sequía y necesiten menos agua o fertilizantes.

“Esto puede hacer al futuro más interesante. Yo he seguido durante medio siglo estos esfuerzos y por un lado estoy un poco pesimista porque he visto con mis ojos la destrucción, las deforestaciones, pero por otro lado estoy optimista porque ha crecido el sentimiento de ¡basta! Los gobiernos ven que si no hacen ellos las cosas, la sociedad civil lo hará y esto es muy sano.

“Hay que trabajar por los más desfavorecidos porque son ellos los que sufren en primer lugar el manejo malo del planeta; cuando hay inundaciones o fenómenos climáticos extremos nunca se ha oído que sean los ricos los que se ahogan en el río, entonces hay que generar una toma de conciencia”.

 

EN EL CAMINO DE UNA MEDICINA CONECTADA

Ante enfermedades como cáncer, diabetes e hipertensión, Albert Sasson considera que la comunidad científica debe basarse no sólo en el conocimiento biológico, genético y médico, sino además en el conocimiento informático.

“Estamos en el camino de una medicina conectada, por ejemplo, una cosa es hacer diagnóstico y otra es hacer tratamiento de cáncer. No basta tener datos sino organizarlos, hacer el tamizaje y ver qué funciona mejor para los pacientes según su estilo de vida, sus enfermedades, su ritmo cardiaco”.

Dijo que se están constituyendo bancos de datos enormes, pero que empresas como Google y Microsoft, no tendrían la capacidad de analizarlos para desembocar en recomendaciones prácticas a nivel médico.

“Los médicos tendrán que tener una formación informática fuerte porque serán ellos la raíz de esta cadena donde reciban información para aplicarla a sus pacientes; deben dominar la telemedicina, ser capaces de pasar los dossier a otro médico en otro país, incluso hacer tratamientos a distancia”.

Mencionó que en Estados Unidos cada año hay mucha gente que muere por errores en hospitales.

“Si tenemos los datos de los pacientes, estos errores se pueden evitar en gran medida, evitar las enfermedades nosocomiales, todo eso se puede prever y decir al hospital ‘usted tiene que hacer tal mantenimiento para reducir el riesgo de tal tipo de paciente’, según sea”.

Finalmente, insistió en que el futuro no está en una ciencia basada en el despilfarro de los recursos, “porque si destrozamos el planeta ¿qué nos va a quedar? Necesitamos un esquema de sociedad basado en el conocimiento de la ciencia, la tecnología y, a partir de eso, edificar la economía”.

 

Albert Sasson (Rabat, Marruecos 1935) realizó estudios profesionales en Biología y cursó el Doctorado en Ciencias Naturales en Microbiología de la Universidad de París. Luego de una carrera en la Facultad de Ciencias de Rabat, Marruecos, ingresó a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco), donde participó en la Oficina de Estudios y de Programación de la Dirección General, en la elaboración de los programas bienales y del plan a plazo medio de la Organización en Ciencia y Tecnología; fue Director de la Oficina de Estudios, Programación y Evaluación, y Subdirector General. Ha sido asesor de Congresos Internacionales de Biotecnología en Monterrey. Sus trabajos de investigación versan sobre la microflora de las tierras áridas y sobre los microorganismos fijadores de nitrógeno atmosférico. Cuenta con unas 200 publicaciones y colabora en publicaciones sobre la enseñanza de la biología. Es Doctor Honoris Causa por De Montfort University, Reino Unido; por la Universidad de La Habana, Cuba; por la Universidad Ricardo Palma y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, ambas de Lima, Perú; miembro Asociado de la Academia Nacional de Ciencias y Tecnologías de Senegal y Profesor Invitado en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de las Naciones Unidas, Yokohama, Japón.

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