“Nunca imaginé a dónde me llevaría el acordeón”: Jhoniván Saenz

En el programa del Festival Alfonsino 2014, el músico regiomontano presentó el concierto Los viajes del acordeón, donde demostró su agilidad y dominio del instrumento.

Norberto Coronado

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Una tarde del 2008 Jhoniván tocaba su acordeón en el restaurante Grill Plaza de Monterrey, donde comía con unos amigos el escritor Gabriel García Márquez. El nobel le pidió alguna canción del compositor colombiano de música vallenata Rafael Escalona: la inspiración de García Márquez para escribir la novela 100 años de soledad.

“Toqué cantos de Escalona, de Leandro Díaz y de Alejandro Durán, y al final me felicitó y me dijo que le había gustado cómo tocaba el vallenato. Eso para mí fue un honor muy grande”, dijo.

El joven regiomontano ya había visitado la tierra del escritor, fallecido el 17 de abril último. Jhoniván primero fue noticia al registrarse en 2007 como el único extranjero en la categoría de aficionados en el Festival de la Leyenda Vallenata. Había ido a bailar a casa del trompo.

Pero regresó en 2008 y 2009, “mis respetos para los colombianos, que un mexicano vaya a tocarles su música y lo reciban con tanto respeto y cariño, es admirable”, afirma.

Después Saenz grabó un disco y siguieron participaciones en giras internacionales con grandes bandas mexicanas como Café Tacuba y Control Machete. En el 25 aniversario de Celso Piña, el legendario artista invitó a Jhoniván para que lo acompañara en el acordeón.

El regreso a Valledupar sería para competir como acordeonero profesional y su nombre se ha vuelto familiar en la llamada Capital Mundial del Vallenato.

Colombia en Monterrey

Noche mágica fue la que se vivió el 25 de mayo en el Aula Magna. El público que abarrotó desde temprana hora el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, quedó sorprendido del viaje a través de los acordeones de Saenz.

El músico tocó con gran destreza desde el instrumento chino Sheng, hasta su inseparable Honner naranja, que ha sido testigo de sus grandes triunfos en festivales como el Internacional Vallenato en Monterrey, el de la Leyenda Vallenata en Valledupar, Colombia; y Cuna de Acordeones en Villanueva, Colombia.

Marcos Jhoniván Saenz González y su banda lograron que el auditorio disfrutara temas de diferentes partes del mundo como la música andina con Carnavalito, el tango argentino Libertango, la brasileña Tico, tico y el ritmo bossa nova con Chica de Ipanema.

Aunque el público disfrutó cada una de las interpretaciones de Johnivan, él sabía que sus espectadores querían disfrutar de la tradicional cumbia vallenata. El baile comenzó al interpretar Esta vida de Jorge Celedón, donde la voz de Nidia Lizeth Robles (guitarrista) deleitó a los presentes.

El ritmo y sabor continuó con Porfía de Éibar Gutiérrez, no sin antes contar la historia de esta canción, en la que se mezclan los tres ritmos clásicos colombianos: el paseo, el merengue y la puya.

Así, el Aula Magna se convirtió por instantes en pista de baile que nada envidiaría a las de la colonia Independencia o a las de Valledupar, al escucharse los acordes de la Cumbia Cienaguera, que se convirtió en un éxito en la radio gracias a “El tigre sabanero” Aniceto Molina. Fue tanta la euforia desatada, que hasta Jhonivan dejó atrás su timidez y presumió su destreza a la hora de bailar vallenato.

La velada terminaba y Saenz interpretaría The Back Door, una mezcla de rock y jazz de los años setenta.

Pero Jhoniván no se podía despedir de su público sin antes complacerlos, como en todo baile, con la música que también lleva en el corazón. Con especial entusiasmo, el joven acordeonista puso a zapatear al público con el huapango Redoblando, con el que cerraba una noche inolvidable para él y su reciente carrera musical.

“Nunca me imaginé a dónde me llevaría el acordeón. Desde niño lo tocaba, sacaba los sonidos de los comerciales y ya cuando crecí me pasé tocando siete años un acordeón invisible, porque estaban muy caros. Fue hasta los 15 años que conseguí mi primer acordeón”, relata sonriente y satisfecho Jhoniván Saenz acerca de sus inicios.

Sobre su inclinación a la música vallenata, Saenz comentó que su abuelo vivía en la colonia Independencia y ahí, a unas cuadras, ensayaban los Vallenatos de la Cumbia de Javier López. Ese fue su primer acercamiento a la cumbia colombiana; le gustó tanto que decidió estudiarlo a fondo y a ensayar con grupos originarios de Colombia. Luego formó su primer conjunto de acordeón, caja y guacharaca, con el que empezaron a viajar a festivales.

Fue así como conoció los orígenes del vallenato y la cumbia colombiana, viajó a Valledupar, y Villanueva, Colombia; Nueva York, Londres y Buenos Aires. Lo llaman “Rey de Reyes” y lo premió el maestro Marciano Martínez.

Sobre su relación con los festivales de la UANL, se siente agradecido por los espacios proporcionados y la oportunidad de presentar sus proyectos individuales y en conjunto, como cuando se presentó con su agrupación Los Buendía.

Además de sus presentaciones en la ciudad, Jhoniván quiere regresar lo que la vida le ha dado, así que puso en marcha su Academia de Música “Jhoniván Saenz”, donde enseña música vallenata y norteña a niños y jóvenes.

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