Ojo de Tigre

 

Por: Sebastián Moreno

Renuncia

En un futuro, cuando anuncie su retiro de las canchas, la historia le deparará a Lionel Messi un sitio especial. Cuando se retire, dejará de ser una estrella, pero se convertirá en leyenda y las discusiones van a girar alrededor de quién fue mejor, si él, Maradona o Pelé.

Pero este 2016 pudiera quedar como punto de quiebre en su historia personal. Tras perder su cuarta final con Argentina en la Copa América Centenario, un atribulado Messi −perseguido por millones de ojos tras fallar un penal en la tanda ante Chile − anunció su decisión de no volver a jugar para Argentina.

El bicampeonato de Chile y la derrota de los albicelestes pasó a segundo término; la noticia fue el anuncio de “La Pulga”. Vivir bajo los reflectores siempre, ser juzgado con severidad por sus mismos compatriotas y ser el villano favorito de las derrotas no debe ser sencillo para nadie.

Pero, ¿retirarse era la opción? Messi es un genio con el balón en sus pies, pero la dureza mental esta vez se resquebraja. Las opiniones se polarizaron en las redes sociales: unos le daban la razón; otros criticaban una supuesta falta de compromiso.

Entre todas, hubo una que se viralizó: la de una maestra argentina. “Por más amor y dedicación que ponga en mi trabajo, jamás tendré de mis alumnos esa maravillosa fascinación que siente por alguien como vos. Y hoy verán a su más grande ídolo rendirse (…) No te rindas, no guardes la camiseta con los colores de nuestra Patria, No hagas que mis grusies (alumnos) sientan que salir segundos es una derrota, que perder un partido es perder la gloria”.

Messi hoy, el mejor del mundo, tiene ante sí la oportunidad de demostrar que su grandeza va más allá de las canchas.

 

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