Redes sociales, ética e intimidad

La vida misma –trastocada por el poder de las redes sociales– se aborda en el nuevo libro del Dr. Mario Nieves, presentado el 23 de noviembre en la Casa Universitaria del Libro.

Héctor Alvarado



 

VU_libro Redes socialesSe dice que para explicar algo, primero debe advertirse lo que no es. El libro Redes Sociales, ética e intimidad, de Mario Nieves, no es un trabajo sobre las redes sociales desde la óptica operativa –saber cargar información, abrir cuentas, compartir contenido, subir videos, etiquetar amigos–. Tampoco es un estéril repaso de la evolución e importancia de las redes sociales –si Facebook ya tiene tantos millones de seguidores o si YouTube se ve ahora más que la otrora todopoderosa TV–. No es, mucho menos, una especie de catecismo social-media que destaque lo bueno que debe hacerse en las redes.

Este libro habla de la vida misma… trastocada por el poder de las redes sociales. Aborda situaciones difíciles, algunas sombras de la condición humana, aunque habrá que matizar que tampoco es un listado de sucesos trágicos que busquen satanizar a este nuevo instrumento de comunicación.

El libro trata de cambios, inquietudes y perplejidades del mundo de los jóvenes. También, quizás sin pretenderlo, nos habla del mundo que viene.

Primeramente quisiera hablar de la estructura. El Dr. Nieves divide su libro en dos partes: en una se narra, y en la otra se medita. Siendo su servidor reportero de formación, puedo atreverme a resumir en un sumario que la primera parte del libro –a la que Nieves llama “Libro de los hechos”– ofrece una serie de historias tristes, de absurdos, que se ven maximizadas por las redes sociales; y que la segunda parte –denominada “Libro de las meditaciones”– aporta un ensayo concienzudo del tema de la intimidad y la ética.

Siguiendo el orden que presenta el autor, podemos destacar que el “Libro de los hechos” se integra de 10 narraciones: una mirada que a partir de datos veraces recrea sentimientos, emociones y ambientes. Se trata de jóvenes que pensaron ingenuamente que un sitio en la red podría ser una extensión de sus espacios privados, sin detenerse a meditar que somos parte –espectadores todos– de un verdadero circo virtual. El “Libro de los hechos” introduce al lector en un laberinto de intimidades rotas, situaciones que unos sufren porque otros –valiéndose de ciertos dispositivos y artificios– desconocen, invaden y vulneran su privacidad. Historias de jóvenes que comenzaron a ser agredidos por chicos malcriados que en algún momento impreciso de sus vidas sintieron la necesidad de autoafirmarse a costa de las debilidades de otros.

En este apartado, Mario Nieves ofrece múltiples reflexiones que por sí solas darían para debatir largo tiempo. Me quedo con algunas como: “Tanta maldad produce espanto, y en las horas frágiles de la adolescencia, el espanto es una pistola cargada” o “Una imagen en la red es un mensaje en el vacío que rompe la barrera del olvido; es una parte de nosotros sobre la que perdemos todo el control, menos la certidumbre de que estará allí para siempre”.

El libro refleja perfectamente la vena académica del autor, pues se trata de textos bien documentados, con el rigor que ofrece una riqueza en fuentes documentales. También se palpa la vena literaria. Mario Nieves es también un escritor consumado, ofrece una prosa que atrae y nos hace imaginar escenas como aquella en la que un joven graba la intimidad de su compañero de escuela y, no conforme con violar su intimidad, la ofrece a la jauría cibernética en vivo y a todo color.

La parte pensadora, el “Libro de las meditaciones”, interroga, fundamenta, busca el trazo de las experiencias, ata cabos, toma ideas prestadas que hilvanen y concedan soporte a su tesis. Inicia con un ensayo sobre la intimidad, titulado “Meditaciones alrededor de la intimidad”. Es, a mi gusto, el apartado más completo de la obra, una reflexión de largo alcance sobre lo que se entiende por “vida privada” y cómo se configura.

Repasa pasajes de la historia humana, desde ese momento en que el ser humano sintió necesidad de ocultar ciertas partes de su cuerpo ante la mirada del otro, hasta el instante en que muchos se atrevieron a poner en práctica la posmoderna conclusión de que la intimidad y la ética les importan poco.

Para los jóvenes lo público es el espacio de la socialización, el lugar donde fluyen las interacciones, irresistible para una variedad de jóvenes que comparten una variedad de libertades, actitudes y comportamientos.

El individuo, destaca Nieves, tiene que redimensionar su horizonte moral por que nunca había dispuesto de tanta capacidad tecnológica a su libre albedrío, pero al mismo tiempo debe ser consciente de su dilema.

Uno de los argumentos que permiten sostener esta tesis deriva de un hecho: el mundo de la vida cotidiana de los individuos es cada vez más el mundo de la tecnología que penetra en sus espacios, llega a dominarlos y se funde en ellos.

La gran revelación de Internet es haber estructurado en la mente de los seres humanos un espacio simbólico accesible y operable desde cualquier interfaz que sirva de puente entre los dos campos de la realidad humana –el físico y el simbólico–, gracias a lo cual son legítimas, y absolutamente comprensibles, situaciones del tipo:

–“Hace tiempo que no veo a Bernardino; ¿lo has visto tú?”

–“Sí, me encontré con él en Facebook”.

 

 

No Comments