Sin el teatro no sé qué sería de mí: López Tarso

Ha hecho teatro, 50 películas, casi 40 producciones televisivas y recitó corridos durante 10 años en ocho elepés. Hace días vino al Festival Alfonsino a presentar el libro biográfico Hablemos de teatro, obra hecha a cuatro manos con su hija Susana López Aranda.

Luis Salazar


 

En enero cumplió 90 años de edad y 66 años como actor de teatro. Hace poco terminó una telenovela y continúa presentando Aeroplanos junto a Manuel “El Loco” Valdés, con la que suman 300 representaciones.

López Tarso es quizá el último actor de teatro que porta la estafeta de una época de grandes dramaturgos y directores en México. Hace pocos días estuvo en la ciudad para presentar en el Festival Alfonsino 2015 la biografía Hablemos de teatro (2014) editado por Conaculta, Trilce y la UANL; y que realizó su hija mayor Susana López Aranda recopilando entrevistas y charlas entre ambos durante casi dos años.

El 27 de mayo, un día antes de la presentación oficial del libro en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, el primer actor y su hija asistieron a una rueda de prensa para hablar del libro con los medios.

Desde que entró a la sala, López Tarso saludaba con su inconfundible voz y con una sonrisa contagiosa. Vestía guayabera blanca. Guiándolo por los sillones, Susana abrazaba el libro con ambas manos. Ella heredó la misma sonrisa.

El primer actor arrancó la conferencia advirtiendo que no es muy recomendable juntar televisión y teatro. Recordó que hace poco vino con “El Loco” Valdés a presentar Aeroplanos al Teatro San Pedro, pero fue rotundo al comentar que ojalá también pudiera venir con Sergio Corona en la misma obra, pues varía mucho con distintos actores.

Mencionó que el libro es un recorrido cronológico sobre los 65 años de su historia en el teatro; y quién mejor que su hija mayor para seguir sus pasos y recordar anécdotas y otros personajes fuera de los escenarios.

Susana López comentó que el libro contiene 500 fotografías, muchas de ellas inéditas, incuso así se quedaron el doble de fotos fuera de las 520 páginas de la obra. Considera que las fotos ayudan a los textos en la imaginación de los escenarios y puestas. Después confesó que hay cosas, no necesariamente de teatro, que ella también recuerda desde que era niña y que sucedían en casa o en el escenario acompañando a su padre.

No todos los días grababan las entrevistas, pero sí habrían durado un año y medio en hacerlo. Luego les tomó otros dos años más en escribir y editar todo el material.

López Tarso pidió a los reporteros que hablaran un poco más fuerte, pues batalla un poco para escuchar. Le preguntaron si consideraba el libro un homenaje, y respondió que es uno de los más importares. Bromeó diciendo “Además conozco a Susana desde hace… un rato ya”. La siguiente pregunta fue ¿qué es el teatro para usted?

“Para mí el teatro es mi vida, fundamentalmente. Sin el teatro no sé qué sería mi vida, nada. Mi vida está basada en eso, en el teatro. Mi vida en el teatro está basada en los clásicos, es lo que más he hecho, lo que más conozco, lo que más disfruto, lo que más me exige, lo que más me compensa”, contestó.

Para él han sido muy importantes todos los dramaturgos y directores con los que ha trabajado. Recordó al vuelo y llamó sus maestros a los dramaturgos Emilio Carballido, Rodolfo Usigli, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Vicente Leñero, Celestino Gorostiza, Sergio Magaña y Clementina Otero; y a los directores Gonzalo Retes, Alejandro Jodorowsky y Salvador Garcini, entre otros.

“Ha sido muy importante en mi carrera con quien he trabajado, por quien he sido dirigido, porque todo influye en la obra. He hecho de todo, teatro moderno, clásico y todos los autores mexicanos. He tenido la fortuna de trabajar con las más guapas, con los mejores y con los peores”.

Susana acota diciendo que no es sólo la vida y trayectoria en el teatro de su padre, sino que es una radiografía de lo que pasaba en el país en cada época.

“El libro queda en el tono en que mi papá habla, como coloquial, eso me gustó”.

Pero si la pregunta es ¿a qué personaje u obra le tiene un afecto especial sobre el resto? Don Ignacio no duda ni un instante en aclarar que él se queda con los clásicos.

“De las 50 obras de teatro que he hecho me quedo con los clásicos. Y de los clásicos están los griegos; he hecho a los tres más grandes: Eurípides, Sófocles y Esquilo. Los clásicos del siglo de oro español: Lope de Vega, Calderón de la Barca, Vélez de Guevara, Guillén de Castro, Fernando Rojas. Luego llegar a Shakespeare y a Molliere, tener esos textos y personajes han sido fundamentales en mi vida de teatro”.

Y como decía Susana López renglones arriba, también ha sido muy interesante la vida de su padre en torno al teatro. La mejor anécdota de la charla −y que aparece en el libro− fue cuando contó cómo llevó de Francia a México El Rey se muere de Eugene Ionesco, y gratis.

“Lo de Ionesco inicia porque hago una película (Pedro Páramo) con el Estudio Clasa y es invitada al Festival de Cannes; a mí me invita el productor. Estando en Cannes hay mucho tiempo libre pues la película es un solo día. Era interesante ver a los invitados, pero me interesaba más ver teatro en París. Fui a ver El Rey se muere, de Eugene Ionesco. Dije ‘yo quiero algún día hacer este personaje’. Fui a la Embajada de México y ahí me ayudó una chica agregada cultural. Me llevó al teatro esa noche y después de la obra, a conocer a Ionesco. Le enseñé un libro de lo que hacía en el teatro en México y Ionesco me pregunta que si ese teatro se hacía en México. Le digo que sí y que quiero llevar su obra. Me dijo: te la regalo. Yo me quedé verdaderamente asombrado. Pensé en (Alejandro) Jodorowsky, el loco de la época que rompía botellas de leche y pianos en el escenario. Se la traje. Le encantó. Luego fuimos ambos a ver a la gran pintora Leonora Carrignton y le encantó también; nos dijo que ella hacía la escenografía y vestuario. Fue un maravilloso episodio de mi vida”.

Don Ignacio considera que el teatro que se hace en la actualidad en México es bueno, aunque es distinto al de su tiempo.

“El teatro hoy tiene el mismo valor, sólo que es una época distinta. Hacer ese tipo de teatro que yo hacía con el Seguro Social, con Bellas Artes y la UNAM es muy difícil hacerlo. Pero los teatros están llenos, eso se puede comparar con cualquier gran ciudad de teatro en el mundo. Hay una cartelera interesante, cosas buenas, regulares o malas, como hay en Broadway, París y Madrid”.

Respecto a la música, contó que 10 años de su vida estuvo dedicado sólo a los corridos. Recordó que grabó ocho discos de larga duración y casi 100 corridos. Con ellos recorrió todo Estados Unidos y Latinoamérica, a excepción de Brasil y Argentina, y en España cantó con Nati Mistral.

La conferencia concluyó con la pregunta ¿Le hace falta algo por hacer? y con la respuesta: “Claro, me falta mucho por hacer. Hace 15 años que no hago una buena película”.

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