Tarifeño: extranjero y periodista ¡siempre!

El cronista y crítico literario argentino Leonardo Tarifeño tuvo dos eventos en la Escuela de Verano: del 27 al 29 de julio impartió el taller de periodismo narrativo; y el 28 de julio presentó Extranjero siempre, crónicas casi autobiográficas que recogió en alguno de los países donde vivió por casi dos décadas.

Luis Salazar



 

En casi 20 años Leonardo Tarifeño ha vivido en España, Brasil, Hungría, México y su natal Argentina. En cada sitio ha sido un cronista enamorado de las mil y un posibilidades que da el periodismo de acercarse de primera mano con la realidad. También es DJ.

El escritor fue invitado a la Escuela de Verano 2015 a impartir un taller de periodismo narrativo y a presentar su libro Extranjero siempre, en coedición por Almadía y Salario de Miedo.

El taller lo impartió del 27 al 29 de julio en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario. Ahí trabajó con las herramientas que tienen que ver con literatura para provocar un mayor acercamiento a la realidad y hacer que las historias sean más atractivas y fieles al hecho real. El taller iba dirigido para periodistas, pero también para gente que le interese contar historias.

“Muchas veces hablamos de periodismo y parece que habláramos de la gente de la tele. En realidad es como si uno estuviera con un amigo contándole algo que ocurrió. Vamos a hacer esto mismo pero contándolo con las herramientas más virtuosas que tengamos y para poder que las historias sean lo más potentes posibles”, dijo.

Sin ser un curso meramente teórico, explicó que en el taller hablarían sobre periodistas mexicanos y figuras como Carlos Monsiváis, de maestros de la crónica como Gay Talese, del argentino Tomás Eloy Martínez y hasta de un escritor polaco Jacek Hugo-Bader y el libro La fiebre blanca.

“Vamos a hablar de periodismo pero sobre todo vamos a hacer que la gente trabaje y escriba y que sienta que se puede contar la realidad de muchas maneras. La gracia es que yo tenga que hablar, pero poco. Más bien que trabajen ellos con la prueba y error, ver por dónde van, ver cuántas cosas se pueden hacer. Esto tiene algo de experimento; la gracia es que la gente aquí pruebe las cosas y no importa que se equivoque, sino sabiendo que hay muchas maneras de entrar a la realidad y de contar las historias”.

Su percepción es que la realidad es muy compleja, no es una sola, y no es como uno quisiera que sea tampoco. Y cuando lo dice se refiere a que el asunto central es conocer más a los personajes de cada historia y no, necesariamente, enfocarse en la historia misma.

“Muchas veces nos llegan historias de la violencia o que tienen que ver con la política que parecen muy ideologizadas, que parece que a través de esa historia habrá que tomar una posición. Yo creo que la gracia del periodismo es que la realidad es tan compleja que más bien hay que concentrares en las personas y ver porqué les pasan las cosas que les pasan. Tratar de verlos más que condenarlos o exaltarlos”.

 

Con respecto al libro Extranjero siempre, que presentó también en el Colegio Civil el 28 de julio, expuso que el trabajo de las editoriales Almadía y Salario de Miedo es una de las pocas colecciones de periodismo de autor que hay en México.

“Es una compilación de crónicas. No son de viaje exactamente, pero sí de lugares donde he vivido. He vivido casi 20 años en distintos lugares del mundo como España, Brasil, Hungría, México, por su puesto en Argentina. Y en cada uno de esos lugares he sido periodista y contado historias distintas. Y todas esas historias tienen que ver con mi vida, es una especie de autobiografía en forma de crónica”.

El libro ya se ha presentado en México. Tarifeño piensa que el libro también es un manual de cómo sobrevivir en el periodismo, que es una tarea importante pero que le ha tocado, por suerte, poder cumplir en diferentes lugares del mundo.

“A mí el periodismo me encanta, me parece una profesión para privilegiados porque tenemos la suerte de estar en la primera fila de la realidad. Tanto en el taller como en el libro me gusta compartir ese entusiasmo, porque más allá de los problemas que pueda tener la profesión como la violencia o por qué no hay los medios propicios para trabajar, de todos modos la profesión es un privilegio, conocer tanta gente, conocer tantos lugares, poder formarse para entender a toda esa gente. Por lo menos lo que nos queda es la pasión por esta profesión y trato de comunicarla en mis diferentes facetas”.

Textos suyos han aparecido en Gatopardo, Rolling Stone, SoHo, Esquire y el diario argentino La Nación, del cual fue columnista.

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