Terracycle: la utilidad de lo que aparenta no ser útil

 

A través de su programa Nacional de Reciclaje Terracycle recolecta en México casi dos millones de kilogramos de residuos al mes y han donado más de 10 millones de dólares a la caridad, pues comercializan los productos peletizados y fabricados a partir de los residuos.

Por Luis Salazar

¿Imaginas unos tenis hechos con envoltorios de Tang, una banca hecha con colillas de cigarro y bolsas de mano echas con películas de fotografía?

Ahora, imagina que no sólo su fabricación es real sino que sólo recolectando una parte de esas 100 mil toneladas de basura doméstica que se producen al día en México podrías ayudar a la organización civil que tú quieras.

A eso es a lo que se dedica la empresa Terracycle, con sede aquí en Monterrey, de la cual es gerente general Christopher Rullán.

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La empresa tiene un programa nacional de reciclaje, el cual consiste en invitar a los consumidores a registrarse, escoger algún programa de recolección (por ejemplo envoltorios de frituras o pastas de dientes), organizar un equipo de recolección, enviar desde casa la basura recolectada, ganar puntos que serán destinados a una asociación civil o de beneficencia pública, y ver que los desechos recolectados se convirtieron en un nuevo producto.

Terracycle es una empresa donde participan 60 millones de personas de 20 distintos países alrededor del mundo. En México recolectan casi dos millones de kilogramos al mes de residuos, y participan un millón 700 mil personas distribuidas en 26 mil equipos que cuentan con un líder de recolección.

“La basura no existe en la naturaleza porque el residuo de un organismo es el alimento del siguiente. Pero nosotros consumimos materiales más complejos que la naturaleza no sabe cómo reciclar”, comentó Rullán en entrevista con Vida Universitaria, desde la sede de Terracycle ubicada por Avenida Garza Sada.

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Según el gerente de la empresa en México, yendo de lo más hasta lo menos sustentable, lo primero es dejar de comprar. “Para qué quieres ocho pares de zapatos”, expone. Lo segundo es comprar usado. La tercera franja es procurar objetos e insumos que tengan una buena durabilidad y evitar los productos desechables. La cuarta opción es comprar conscientemente productos que puedan ser reutilizados en el mismo o en otro fin para el que fueron hechos (y cuando es para otro fin le llaman upcycling; como los vasos de mole Doña María). La quinta y sexta franja es quemar o enterrar la basura, pero, insisten, ellos no creen en esas últimas dos.

“Consideramos que el papel, aluminio, el vidrio, el PET y el propileno de alta densidad, que en número de plástico es el 1 y 2, son productos reciclables. Y como el resto no se considera reciclable, ahí es donde trabaja Terracycle”, explicó.

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Para su empresa sí son útiles los deshechos de las bolsas de frituras, los pañales o los váuchers reciclados. Ellos trituran los desechos y con un sistema de inyección de calor rehacen el plástico en diminutas esferas, a eso llaman peletización. Esas esferas peletizadas sirven como insumo para fabricar productos de plástico casi hasta donde la imaginación nos lo permita.

Otro de los aspectos que destaca Rullán es que además de ayudar a descontaminar los subsuelos o los desechos sanitarios, el reciclaje otorga terrapuntos, los cuales, en dos ocasiones al año, se convierten en dinero que debe ser destinado a una organización de la sociedad civil o de beneficencia pública.

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“Algo interesante es que los terrapuntos reunidos pueden ir para fondos, por ejemplo, de la misma Universidad, facultad o escuela que el líder del grupo de recolección nos indique. El beneficio es para los mismos que reciclan”, planteó.

Finalmente, comentó que cualquiera puede inscribirse en el programa. Y puede participar recolectando lo que dejen sus vecinos, compañeros de clase o simplemente en su casa. Sólo tienen que ingresar a terracycle.com.mx, llenar un breve perfil, escoger el o los programas donde se desee participar, organizar a su equipo de recolección, esperar a llenar la caja de terracycle, imprimir y pegar en la caja una guía de envío que se descarga desde cualquier computadora y, finalmente, esperar desde su domicilio al transporte que se llevará el residuo.

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