Títere milenario

El 14 de mayo, la Casa Universitaria del Libro albergó el taller para marionetas de Brujerías de Papel.

Por: Guillermo Jaramillo

Fotografía: Pablo Cuéllar

 Los gadgets parecen haber superado a los juguetes. Los niños están inmersos en un mundo donde los pixeles han superado a la madera de un cochecito, el plástico de una muñeca y tejidos de un balón de futbol. Sin embargo, la capacidad de asombro no se ha perdido, esto lo comenta María Teresa, de la Compañía Brujerías de Papel, quien impartió un taller de marionetas en Casa Universitaria del Libro.

Imagen Los niños se divirtieron haciendo sus titeres

Como parte de las actividades culturales del Festival Alfonsino 2016, Brujerías de Papel impartió el taller sobre la creación de marionetas. La mañana era gris y la lluvia era arrancada a las nubes por el aire, igual que una melodía de arpa, pero poco a poco los niños llegaron, acompañados de sus padres para tomar el taller.

“El taller que voy a dar es para construir pequeños títeres o dibujos animados en papel, y sólo se necesitan tijeras, papel y pegamento. Los niños y niñas se acercan mucho a la tecnología, pero también tienen mucha inquietud de acercarse a los títeres. Aunque tenga mucho acercamiento la tecnología, todavía hay mucha capacidad de asombro”, señaló la instructora.

Imagen María Teresa Trentín imparte taller de titeres

El lenguaje general de los títeres es ancestral. En ellos, el niño o el pueblo, conformado entre niños y adultos de todas las edades, podía ver reflejadas sus condiciones de vida, las virtudes y vicios de una sociedad.

Los padres de hoy, a veces muy jóvenes como los padres de ayer, no tuvieron la oportunidad de asistir a una obra de títeres. María Teresa cree firmemente que existe una conexión.

“Aunque no hayamos podido estar ahí, tenemos las conexiones para comprender. Está basado en convenios el lenguaje de los títeres; yo manipulo y tú ves que se mueve el objeto, pero es un convenio que no se ha perdido todavía. A veces pueden tener problemas por el ritmo o por tener que escuchar, poner atención, pero nunca por el títere en sí”.

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La televisión, ya sea tradicional o por cable, o los videojuegos, contienen una velocidad que disminuye la capacidad de atención. Entonces, el titiretero deberá adquirir una nueva habilidad para cautivar.

Además de llevarse sus creaciones, los niños llevaron a casa el oficio de la simplicidad que incluye teatro, música, danza, manualidades, arte.

Imagen El grupo Brujerias de Papael imparte taller de titeres

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