Un chamán en Monterrey

Jerome Rothenberg compartió su poesía el 16  de marzo en el Patio Ala Sur, durante la UANLeer 2017.

 

Por Guillermo Jaramillo

Fotos: Pablo Cuéllar / Denisse Garza

 

Mediodía en Monterrey. En el Patio Ala Sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, un chamán ondea un instrumento al aire y, con ello, arranca una dulce y sostenida melodía; es el contacto entre el plástico y el viento.

Quienes lo observan se preguntan ¿o poesía o canto? El performance incluye una serie de versos dedicados a todos aquellos ciudadanos norteamericanos que simpatizaron con Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos.

La serie de acentos, movimientos, música ritual de los indios norteamericanos, todo ello interpretación de Jerome Rothenberg, uno de los poetas norteamericanos más longevos –86 años en el cuadrilátero contra la palabra–, se intercalan con los versos del poema. Es el Poema para la cruel minoría, una adaptación de Rothenberg al original titulado Poema para la cruel mayoría, ambientado en los tiempos del mandato de Ronald Reagan.

Los asistentes más jóvenes iban poco a poco mudando la mueca de extrañamiento y gracia para dar paso al asombro y la reflexión –incluso hasta las lágrimas– conforme avanzaba el recital poético de Rothenberg, uno de los eventos más esperados por el público general asistente a la UANLeer 2017.

El poeta concluyó su lectura de obra con un rotundo gracias, en español, y el público respondió con una ovación en sintonía. Aquel pequeñísimo hombre, el gran poeta, el chamán lingüístico, el colofón de aquella generación beatnik, portador de una camiseta con la inscripción Lux/Escurit, el gin y el yan, instruyó en el arte del oído a todos aquellos que le prestaron atención.

Su canto hacia los animales, la vegetación, las cosas, lo intangible, se conectó con los escuchas. La poesía había triunfado. El canto sagrado anterior a los tiempos simplemente era divertido y contagioso.

Los primeros tiempos

“El chamán era el maestro del tiempo. He encontrado en algunos estudios que el chamán en algunas sociedades era el que tenía el mayor rango de vocabulario. El chamán utilizó la voz, las palabras, el ritmo y lo combinó con música para desempeñar su lengua, para explorar las fronteras del mundo, pero todo el mundo, no solamente el mundo exterior, sino el interior, el de los sueños, las visiones”, señala en entrevista Rothenberg.

Sus ojos son celestes como el ponto mediterráneo, están vivos, con unas olas muy acompasadas. Observan y buscan captar algo del español que sale de nuestra boca. Jerome lee bien el español, mas no siente seguridad al hablarlo.

¿Escuchar el mundo? Así, sencillo como se escribe, se dice ¿Cómo escuchar entre tanto ruido de robots?

“Tiene que ver con escuchar también los sonidos del mundo. Prestar atención a la gente, a lo seres del mundo y también a otras cosas que nos rodean. El acercamiento a la ciencia es muy importante, vital para escuchar. Siempre he pensado que en la poesía se encuentra originalmente el trabajo que hicieron los chamanes”, apunta.

Rothenberg aporta más al tema del chamanismo y la poesía, pues subraya que la figura del chamán no sólo implicaba un acercamiento, sino una asimilación del mundo que nos rodea.

Los recursos que Rothenberg observa en la poesía, se encuentran de manera tácita en los primeros trabajos de los chamanes. “Ellos son los protopoetas, los primeros poetas, los chamanes”, enfatiza.

A su lado, Jerome cuenta con el apoyo de Javier Taboada, poeta y traductor de la obra del norteamericano. La tarde pasa entre el sopor de las aceras, ansiosas como los labios del que tiene sed.

Si Mallarmé ha dicho que la función del poeta es dotar sentido a las palabras de la tribu, uno se pregunta ¿quién es nuestra tribu en la era de la globalización?

“Para nosotros, algunos de nosotros, la tribu se ha expandido; no son solamente personas particulares con las que uno se identifica, sino a su expansión hacia la tribu humana.

“Situarnos en una posición que nos permita conocer las palabras y las voces de esa tribu en constante expansión. Hay un conflicto natural entre esa tribu de condición natural y esta tribu en constante expansión. Este conflicto es muy actual, se está presentando de una manera muy peligrosa en estos tiempos”, puntualiza.

Trump y el discurso

Al otro lado del Bravo, existe un hombre buscador de un discurso unilateral. Es Donald Trump, el tipo al que le incomoda la amistad entre personas de distintas tribus ¿Qué hará ante esto el chamán?

“Trump representa la ansiedad de muchas personas con respecto a la intrusión ajena y el daño que los demás puedan crear. Este deseo de pureza ficcional que no puede existir en estos tiempos”.

De este lado del Bravo, los estudiantes de nivel medio superior están saturados de lecturas técnicas, teóricas que les permitan pasar sus exámenes; no quieren leer un libro más durante la semana ¿Cómo podrían encontrar su tribu?

“Ha habido intentos para limitar la educación y convertirla en una respuesta práctica de las demandas de la sociedad; supongo que la poesía es una de las formas más claras para hacer frente a esa situación.

“Creo que la poesía en particular permite hacer una exploración profunda hacia la diversidad, siempre intenta ir más allá de sí misma. La poesía permite sostener distintas opiniones, apunta hacia la pluralidad. Nos lleva a permanecer abiertos a las distintas expresiones, y casi casi la poesía obliga a mantenerse de ese modo”, teoriza.

Etnopoesía

La etnopoesía consiste en las palabras que inmortalizaron los chamanes en sus cantos, aquellas que nos muestran una forma de ser más armónica con el mundo en el que se vive.

Rothenberg encontró en la etnopoesía la forma de buscar y profundizar sobre esas diferentes formas del ser humano, incluso utilizarlas para extender sus propios límites, desarrollar más este vocabulario e ideas.

¿Existirá un ritual en Jerome? Dice que sí, que durante el día mantiene distintos rituales. Éstos están afuera de la vida y son actuados con deliberación, con una intención. No los quiere separar tanto de la vida cotidiana, sino que desea atraerlos más de lo que estuvieron en algún momento en este mundo; es decir, atraer los rituales de manera continua.

“En mi generación había mucho interés en lo que los sociólogos y otros poetas llamaron ‘los rituales de la vida cotidiana’, acciones tan simples como beber un vaso de agua pueden ser separados y llevados a un escenario, escritos con una serie de direcciones y caminos a seguir, que pueden poner toda su atención entre la atracción de diferentes cosas.

“Y aunque no se cambie la forma en que se bebe el agua, te puedes acercar a ello de una manera absolutamente distinta y encontrar el poder que reside en ese acto”, indica Rothenberg.

América

Jerome tiene una gran pregunta, no ha podido contestarla ¿Qué es América? Para él América es el continente, una región común. El descubrimiento de las antiguas sociedades americanas fue un grandioso evento para nosotros.

“América, fuera norte o sur, era llamado por los europeos como nuevo mundo. Pero aquí había un mundo viejo, que dejó monumentos extraordinarios, incluso una literatura que nosotros aprendimos a leer.

“Es sorprendente que América es tan vieja como el otro mundo y se convierta en una herencia para todos. Mi ambición, espero poder lograrlo, es reunir el libro de las Américas, sólo dividido en regiones. Latinoamérica multilingüe, los lenguajes que nos trajeron. Espero vivir para hacerlo”, finaliza la entrevista.

Camina hacia el hotel. Acompañado de su mujer, Jerome Rothenberg enorgullece nuestra tierra.

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