Una científica excepcional | Huellas de Tigres

La doctora Leticia Torres ha ganado más de 10 premios de investigación en la UANL, tanto en ciencias como en ingeniería. Ha formado líneas, grupos y centros de investigación que traspasan las fronteras mexicanas. Conoce la transferencia científica con el sector productivo como casi nadie y es un orgullo de la UANL en sus más de 40 años como alumna, docente e investigadora de la Institución.

Luis Salazar

 

La doctora Leticia Torres Guerra es sin duda un ejemplo de dedicación, creatividad e intelecto de los más respetables con los que cuenta el cuerpo científico de la UANL en el marco de su 80 aniversario. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel III y ha ganado en múltiples ocasiones el Premio de Investigación UANL. Desde 1976 que concluyó su carrera en la Facultad de Ciencias Químicas, la doctora ha atravesado con éxito todos los puestos académicos; desde la docencia en grado hasta la dirección de un centro de investigación ahí en la facultad.

“Busqué dar clases porque siempre mi meta fue hacer el doctorado, siempre supe desde muy niña que quería ser investigadora. A lo mejor no tenía tan claro la idea pero lo que quería era aprender siempre”.

Como se recibió de la licenciatura con un alto promedio le dieron el título honorífico que luego le sirvió para poder entrar directamente al doctorado en Inglaterra.

Su primera línea de investigación, que sigue cultivando, es la “Síntesis de caracterización de materiales cerámicos avanzados”, y ahora ya les llama también multifuncionales, porque trabaja los nanomateriales y las propiedades catalíticas y fotocatalíticas.

“Ahora lo que hago es generar hidrógeno como fuente alterna de energía; no contamina porque usas el sol y materiales novedosos. Ya es otra línea porque son otros materiales”, expuso.

“Mi vida científica formal comenzó en 1981 con el doctorado, ya son 32 años. Ojalá que Dios me de mucha más vida para seguir. Ya no lo hago de la misma manera porque antes sólo estaba en el laboratorio y ahora formo grupos científicos”.

Y justo ese es otro de las excepcionales aptitudes de la doctora: el formar grupos de investigadores que a su vez generarán otras líneas de investigación, o lo que el SNI llama el factor de multiplicidad.

“Les digo  a los doctores ‘¿sabes a lo que vienes conmigo?’ porque soy muy enérgica. Con mucho orgullo te digo que he formado varios grupos. Luego de ahí han salido los líderes que han formado otros grupos”.

Ahora la doctora tiene aproximadamente ocho años en el Instituto de Ingeniería Civil en el departamento de ecomateriales y energía, con su propio grupo de investigación.

“Ellos son bastante independientes, yo les doy un poquito de orientación pero ellos trabajan y le continúan. La Universidad es tan noble que te permite trabajar y hacer muchas cosas maravillosas”.

Leticia Torres es una de las investigadoras de la UANL que mejor conoce el territorio de la vinculación con el sector productivo o de transferencia. Además de trabajar para formar y desarrollar la Maestría en Ciencias con especialidad en Ingeniería Cerámica, recordó que en su momento trabajó con dos de las empresas más grandes de la localidad y el país para desarrollar productos y procesos en materiales avanzados que sirven a esas empresas: Cemex y Vitro. Algunos de los doctorandos y jóvenes que trabajaron en esos proyectos de transferencia ahora son gerentes regionales o directores del área de investigación de esas mismas empresas.

“A través de la academia se puede generar riqueza, sí se puede. Yo ya hice un centro autofinanciable en la Facultad de Ciencias Químicas. Formé el Centro de Investigación de Materiales Cerámicos, le llamamos CIDEMAQ. Creció tanto que al poco tiempo éramos autofinanciables”, ejemplificó.

Cuando le preguntan ¿cuál es la clave del éxito con la industria? la doctora dice que primero tienes que trabajar para desarrollar la confianza con el sector productivo. Y se refiere a la confianza de no sacar el conocimiento de ellos para la competencia.

“Esa se tarda en construir, no es por decreto. La otra es la confianza técnica. Una más es el perfil de servicio; muchísimos primeros de mayo o fines de año les he trabajado. ¿Dime tú cuántos investigadores estarían dispuestos a estar de las siete de la mañana a las 11 de la noche y en días festivos? Esto tiene un lado bueno y otro de sacrificio”.

Finalmente, la doctora hace una retrospectiva acerca de sus más de 40 años dentro de la Universidad como estudiante, docente, investigadora y directora de un centro de investigación, y asegura que la UANL es la mejor universidad de México.

“Hablando de mi vida profesional y viéndolo dentro de este contexto de Nuevo León y de México, yo creo que es la mejor universidad estatal, esa es mi impresión. Es el mejor lugar, el mejor ambiente, el mejor campo fértil. Y esto lo digo desde el fondo de mi corazón y porque lo tengo con datos tangibles. No he visto otra universidad como la nuestra para el ambiente propicio para que desarrolles tus capacidades, para tener un impacto social y que generes bienestar.

“Aquí se hace ciencia con una generación de conocimientos constante y fuerte. Se puede hacer más, pero ya no es la Institución, somos nosotros. Hoy por hoy es el lugar más adecuado para desarrollar ciencia como cualquiera a nivel mundial. Tenemos material humano y equipo para trascender mucho más”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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