Una felina caída en batalla

Una lesión en el primer partido de futbol soccer femenil  obliga a Noraly Armenta a estar fuera del campo de juego.

Por Norberto Coronado

Ya casi se terminaba el partido, parecía una jugada normal, pero una fuerte entrada la dejó tendida en el terreno de juego. Tigrillas se enfrentaba en el primer partido contra las Abejitas de la Universidad de Guanajuato.

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El diagnóstico fue grave para la estudiante de la Facultad de Derecho de la UANL: esguince de rodilla, la cual la dejaba fuera del resto del torneo. Dentro de la cancha la futbolista ya no podía ayudar; pero, por fuera, sí, y el grito de aliento no se ha dejado de escuchar desde entonces.

“Aquí no se rinde nadie” se lee en una manta traída desde Monterrey y que en todos los partidos las acompaña. Desde la banca, Noraly no deja de dar indicaciones, de alentarlas, de corregirlas y hasta regañarlas. Armenta es la jugadora 13, porque la jugadora 12, sus familias, están en la tribuna.

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Durante el medio tiempo, Noraly camina de un lado para otro del campo. “¡Ya siéntate, no te meterá el entrenador!”, le gritan de la banca, provocándole una sonrisa dentro de la amargura que le provoca estar lesionada.

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El partido termina, ella aplaude y se dirige al medio campo a saludar a sus compañeras y despedir al equipo rival. Noraly es la primera en llegar y aplaude a la tribuna.

Arely Armenta espera con paciencia a recuperarse, iniciar su terapia y volver a pisar el terreno de juego defendiendo la camiseta de los Tigres.

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