Museo de Monterrey, cuna del arte en la ciudad
Expertos reflexionaron sobre los antecedentes y la evolución de la escena cultural de la ciudad durante la segunda mesa de diálogo del Museo de Monterrey (1977) en el Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes UANL.
El Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes (CEIIDA) de la UANL realizó la segunda mesa de diálogo sobre el Museo de Monterrey (1977), como parte del ciclo “Hagamos Preguntas: Los motores del arte: ¿Cómo Monterrey construyó su escena cultural?”.

En la charla estuvieron el Licenciado en Artes, Luis Quiroz; el Curador de la Colección FEMSA, Beto Díaz; la artista Ana Catalina Rubio; la Consejera Fundadora del Museo de Monterrey, Yolanda Santos de Hoyos; y la Gerente de Colección y Bienal FEMSA, Laura Pacheco.
Durante el encuentro, el 12 de agosto, se abordaron los principales aportes del recinto a la vida cultural de Monterrey; entre ellos, la formación de profesionales, la creación de públicos y el impulso de nuevas propuestas artísticas.
El Museo de Monterrey fue inaugurado el 7 de noviembre de 1977, fue la primera institución dedicada a promover y exhibir arte en la ciudad. Cerró sus puertas al público de manera definitiva el 28 de mayo del 2000 después de casi 23 años de labor cultural.

Los primeros años estuvieron marcados por el entusiasmo de jóvenes interesados en generar espacios para los artistas y acercar la cultura a la comunidad. El proyecto fue tomando forma a partir de la colaboración entre personas vinculadas con la empresa y promotores del arte.
El Museo de Monterrey tuvo un papel importante en la formación de profesionales que posteriormente se incorporaron a distintas instituciones culturales, al mismo tiempo que contribuyó a acercar las artes visuales a nuevos públicos.
De la mano con la Bienal FEMSA
La mesa de dialogo recordó algunas de las actividades que contribuyeron a fortalecer el vínculo entre el arte y la sociedad regiomontana, así como la incorporación de nuevos lenguajes y propuestas relacionadas con la tecnología.
Ana Catalina Rubio mencionó el papel del recinto como un espacio que favoreció el acercamiento de la comunidad al arte y contribuyó a despertar una mayor sensibilidad cultural.
“El Museo de Monterrey le hizo un homenaje a Alfonso Reyes y despertó la sensibilidad. Entonces eso es muy importante para la ciudad, para la cultura y para establecer esa sensibilidad de la gente a nivel tecnológico y universitario. Fue un puente muy importante”, detalló.
Durante la conversación también se destacó la evolución de iniciativas como la Bienal FEMSA, que con el paso del tiempo incorporó nuevas formas de participación y procesos relacionados con la curaduría para responder a las transformaciones del campo artístico.

Los participantes coincidieron en que las instituciones culturales deben adaptarse a los cambios de la sociedad, las nuevas tecnologías y las distintas formas de creación artística.
El Museo de Monterrey forma parte de la historia cultural de la ciudad no solo por las exposiciones que presentó, sino también por los profesionales que contribuyó a formar, los públicos que acercó al arte y el impulso que dio a proyectos que continúan vigentes.
Una colección que navega
Luis Quiroz mencionó que el recinto impulsó el crecimiento de quienes posteriormente participaron en distintos proyectos del ámbito cultural y de ampliar el interés artístico en la comunidad.

“Un museo emblemático que a lo largo de 20 años fue creando personas que se desarrollaran de manera profesional dentro de las instituciones culturales y que fueron semilleros de muchas otras instituciones y también creador de público”, expresó.
Asimismo, la programación de exposiciones, actividades y propuestas educativas permitió establecer una relación más cercana entre la sociedad regiomontana y las artes visuales.
Otro de los aspectos abordados fue la relación del Museo de Monterrey con la Colección FEMSA, cuyo acervo comenzó a consolidarse en 1977 y tuvo en el recinto uno de sus primeros espacios de presentación pública.
Tras el cierre del museo en el año 2000, la colección continuó su recorrido por distintos espacios y adquirió un carácter itinerante. Esta nueva etapa permitió que las obras fueran presentadas en museos e instituciones de diferentes regiones de México y otros países.
Luis Quiroz mencionó que el museo creó una colección que navega y esto permitió abrir una visión más amplia del mundo.
“El museo de Monterrey generó lo que hoy tenemos, que es una colección que viaja (…) ha abierto el contexto del mundo”, expresó.
Por: Carlos Pérez y Jessica Arzola Fotografía: CEIIDA UANL
