Comparten en la UANL estudios sobre comunidad y salud
Investigadores de la UANL y la Universidad Veracruzana compartieron perspectivas sobre la relación entre el entorno, las condiciones de vida y la salud durante la Semana de las Ciencias Sociales 2026.
La Universidad Autónoma de Nuevo León, en coordinación con la Universidad Veracruzana (UV), abrieron un espacio de intercambio académico para conocer cómo distintas disciplinas estudian la relación entre el urbanismo, el espacio de las comunidades y cómo impacta en la salud pública.
Con la participación de especialistas en las Ciencias Sociales y Medicina de ambas instituciones, el encuentro permitió compartir investigaciones y herramientas para comprender las características de los lugares donde vive la población.

Uno de los temas centrales fue la inteligencia territorial, que permite relacionar información sobre las personas y su entorno. Los ponentes explicaron sus aplicaciones mediante ejemplos como la ubicación de los servicios, las distancias entre localidades y las formas de traslado.
La mesa “Inteligencia territorial y sistemas de salud en México: desempeño, políticas públicas y equidad en salud” formó parte de la jornada inaugural de la Semana de las Ciencias Sociales 2026. El programa, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales (IINSO) de la Facultad de Filosofía y Letras, se desarrolló del 5 al 9 de octubre en el Campus Mederos.
Por parte de la UANL, participaron los profesores investigadores del IINSO, doctores Lilia Maricela Mendoza Longoria y Esteban Picazzo Palencia, este último como moderador de la mesa, así como la maestra en Gestión de la Construcción María de Jesús Blanco Galíndez.
De la Universidad Veracruzana intervinieron la investigadora del Instituto de Salud Pública, doctora Christian Soledad Ortiz Chacha, y la médica cirujana y doctora en Ciencias de la Salud Evangelina Montes Villaseñor.
Esteban Picazzo Palencia compartió las posibilidades de utilizar mapas digitales y otras herramientas tecnológicas en la investigación. Destacó que organizar información de distintas fuentes ayuda a conocer las características de cada localidad.

“Para abordar esto se pueden integrar herramientas como los Sistemas de Información Geográfica (SIG), la inteligencia artificial, el Big Data y la telesalud para una mejor planeación y gestión de datos”, señaló.
Como ejemplo del uso de información territorial, Blanco Galíndez presentó un ejercicio desarrollado durante seis semanas en la iniciativa de ciencia ciudadana Datatón 2026.
El trabajo reunió datos sobre los ríos Santa Catarina, La Silla y Pesquería, así como sobre la ubicación de instalaciones de salud, escuelas y establecimientos de la zona metropolitana de Monterrey.
A partir de esta información, el equipo estudió la relación entre las inundaciones, la infraestructura y las rutas de acceso.
La especialista explicó que este tipo de ejercicios permite observar de manera conjunta las condiciones del entorno y la movilidad, y puede aportar información para la elaboración de planes de contingencia.
Mendoza Longoria presentó una perspectiva de estudio que reúne la prevención, el acceso, el trato humano y la calidad de la atención. Su participación abordó cómo estos aspectos pueden analizarse junto con las condiciones sociales de cada comunidad.

“Una evaluación sostenida en evidencia con herramientas de inteligencia territorial, con una cobertura efectiva y un trato digno, permite al sistema de salud ser sustentable y justo”, expresó Mendoza Longoria.
Explicó que la información sobre las consultas puede complementarse con las experiencias de los pacientes y los resultados de sus tratamientos. Esta mirada permite ampliar el conocimiento sobre la relación entre la salud y el bienestar de las personas.
Comparten perspectivas desde distintas disciplinas
Ortiz Chacha destacó que conocer las características de una comunidad requiere considerar sus recursos, su infraestructura y las actividades de sus habitantes. Señaló que el trabajo académico puede contribuir a comprender cómo se relacionan estos elementos.
Durante su participación, resaltó la colaboración entre universidades, instituciones y ciudadanía para desarrollar investigaciones cercanas a las experiencias de la población.

“Desde la academia se contribuye produciendo conocimiento pertinente, evaluando políticas y colaborando de la mano con las comunidades. Transformar para cuidar implica reconocer que el bienestar social se construye en relación con cada territorio”, afirmó.
Montes Villaseñor, por su parte, destacó el valor de reunir conocimientos de las ciencias sociales y de la salud. También abordó la importancia de incorporar distintas perspectivas en la formación de profesionales y en el estudio de las comunidades.
“Se trata de reflexionar colectivamente sobre las posibilidades de construir modelos de gestión más eficientes, más articulados territorialmente y más orientados al bienestar social”, expresó.
Por: Roberto González
Ilustración: Jorge Ortega
