Promueven la prevención del suicidio desde las aulas
La Facultad de Psicología destacó la importancia de escuchar a niñas, niños y adolescentes, identificar señales de malestar y facilitar atención especializada durante el programa Diez de Diez.
Escuchar a niñas, niños y adolescentes, reconocer cambios en su comportamiento y facilitar el acceso a atención especializada son acciones con las que las escuelas pueden contribuir a la prevención del suicidio, señaló la psicóloga Isabel Cristina Sánchez Treviño.
La especialista impartió la conferencia “Prevención del suicidio en el contexto escolar” el 10 de septiembre en el Auditorio de la Facultad de Psicología (FAPSI) de la UANL, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
El encuentro, encabezado por el Director de la FAPSI, Mario Alberto Loredo Villa, fue la segunda conferencia de la jornada y formó parte de Diez de Diez, programa de actividades que se desarrolla del 10 de septiembre al 10 de octubre.
La especialista, quien compartió que cuenta con más de 30 años de trabajo en escuelas, centró su exposición en preescolar, primaria y secundaria, etapas en las que se construyen la autoestima, el autoconcepto y los vínculos con otras personas.

“La escuela es fundamental como un ambiente de pertenencia, escucha y protección. Todos los agentes educativos influyen en esa formación: el maestro, el psicólogo escolar y el directivo inciden en los vínculos que establece el alumnado y en la forma en que aprende a valorarse a sí mismo”, expresó Sánchez Treviño.
Explicó que conocer a los alumnos, reconocer sus capacidades y ofrecerles adultos de confianza a quienes acudir permite fortalecer el sentido de pertenencia. Por ello, destacó la importancia de que docentes, directivos y psicólogos escolares se involucren en su bienestar.
Identifican señales que requieren atención
Isabel Cristina señaló que el aislamiento, la disminución del rendimiento escolar y los cambios persistentes en el estado de ánimo, el sueño o la alimentación son manifestaciones que requieren atención y deben analizarse dentro del contexto de cada estudiante.

“Hay que observar si hay aislamiento, una baja en el rendimiento o cambios persistentes en el estado de ánimo. También hay que fijarse en las rutinas y los hábitos: si duerme mucho o no duerme, si come mucho o come poco. No se trata de pensar inmediatamente en una ideación suicida, pero sí de reconocer que algo le está pasando y acercarse a escuchar”, puntualizó.
Explicó que la manera de comprender la muerte cambia según la edad y las experiencias de cada niño. Una pregunta sobre el tema no basta para concluir que existe intención suicida, pero una comprensión incompleta tampoco permite descartar el riesgo.
La ponente subrayó que las expresiones de sufrimiento deben tomarse en serio y que observar no equivale a diagnosticar. El personal escolar puede identificar necesidades de apoyo y facilitar la atención, mientras que la valoración clínica corresponde a los servicios especializados.
“Lo importante es acercarse en privado, con calma y sin juicios decirle: ‘He notado que estás más callado. He visto que ya no participas, ¿quieres contarme qué está pasando?’ En la escuela no se hace psicoterapia; la recomendación es escuchar, proteger y canalizar para que el alumno reciba la atención especializada que requiere”, afirmó.

Ante un riesgo inmediato, recomendó no dejar solo al estudiante, solicitar atención de emergencia y activar el protocolo institucional. También planteó la necesidad de que toda la comunidad educativa conozca la ruta para pedir ayuda, dado que el psicólogo escolar no siempre se encuentra en el plantel.
Añadió que la coordinación entre la escuela, la familia y los servicios de salud debe incluir seguimiento. Cuando exista sospecha de violencia o riesgo en el entorno familiar, indicó que debe recurrirse a la ruta de protección correspondiente para evitar exponer al menor.
La especialista llamó además a prevenir y atender el acoso, la discriminación y la exclusión, así como a promover la participación de todos los alumnos. Aclaró que la conducta suicida no debe atribuirse a una sola dinámica escolar, sino comprenderse mediante una valoración integral.
Dedican un mes a la salud mental
Mario Alberto Loredo Villa informó que Diez de Diez cuenta con alrededor de 59 eventos registrados, entre conferencias, talleres psicoeducativos, conversatorios, círculos de lectura, poesía y actividades deportivas vinculadas con la salud mental.
Explicó que el programa surgió en el 2023 y que su nombre enlaza dos fechas: el 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio; y el 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental.
Loredo Villa destacó que el propósito es generar conciencia sobre la responsabilidad compartida en la prevención y promover que los universitarios lleven fuera de las aulas lo aprendido sobre salud mental y bienestar emocional.

“Uno de los propósitos es hacer conciencia y que la gente introyecte que tenemos que hacer esa mano cadena. Todos somos corresponsables de las problemáticas de salud pública. Incentivamos a los muchachos a que conozcan e introyecten la salud mental y el bienestar emocional, pero que a su vez lo lleven hacia afuera”, destacó Loredo Villa.
La jornada del 10 de septiembre concluyó con el performance “Psicodrama Prevención del Suicidio”, a cargo del grupo Psicodrama en el Frontispicio de la facultad, como parte de las actividades de sensibilización sobre el tema.
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio fue establecido en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo con la información oficial de la asociación.
Por: Roberto González Fotografía: Carolina Silva
