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28 mayo, 2026

Alfonso Reyes y los científicos

La visión de Alfonso Reyes contribuyó no solo a la formación de las letras a nivel nacional, sino también a las áreas como la medicina y la química. Ese esfuerzo se vio cristalizado en la Casa de España, que luego dio lugar al Colegio de México.

Alfonso Reyes regresó a México tras su labor diplomática para liderar un proyecto clave: dirigir la Casa de España en 1938, institución que nació en un momento crítico de la historia mundial y marcó el futuro académico del país.

Para ello, contó con la participación de un grupo de científicos españoles como quedó establecido en “Alfonso Reyes y los científicos del exilio español. Neurociencias y biomedicina”, conferencia impartida por la investigadora Silvia Cruz Martín del Campo.

La charla se realizó el 25 de mayo en la Sala “Minerva Margarita Villarreal” de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

El evento formó parte de las actividades del Festival Alfonsino 2026, y estuvo presidida por el Secretario de Extensión y Cultura de la Universidad, José Javier Villarreal, acompañado por el Director de la CABU, Víctor Barrera Enderle.  

Alfonso Reyes y los científicos
Alfonso Reyes y los científicos

El contexto era el del México posrevolucionario buscando el progreso y la paz social. Mientras tanto, España sufría la Guerra Civil y el ascenso de regímenes totalitarios en Europa. El Presidente Lázaro Cárdenas decidió dar refugio a los intelectuales legítimos que huían de la violencia.

Reyes conocía bien el ambiente español por su exilio previo de 10 años en Madrid. Su capacidad de gestión permitió obtener recursos para apoyar a los recién llegados. El objetivo era que estos sabios apoyaran de forma activa todo lo que en México se estaba construyendo.

Aunque se asocia a Reyes con las letras, su visión fue mucho más amplia y técnica, enfatizó Cruz Martín del Campo y comentó que Reyes elaboró listas minuciosas de especialistas en áreas como la medicina y la química. El Regiomontano Universal no buscaba solo humanistas, sino a la élite científica que España estaba perdiendo en ese conflicto.

“Todo el mundo piensa en humanidades, ya había exiliados españoles de humanidades aquí… pero aquí, ¿a quién se traen? Y aquí es donde uno se sorprende, farmacólogos, fisiólogos, médicos, cirujanos, psiquiatras, químicos, entomólogos, matemáticos, fisiólogos”, señaló la investigadora. 

Un refugio para la ciencia y el pensamiento

Los exiliados residentes recibían un salario decoroso para vivir y trabajar con exclusividad. Se les validaron sus títulos de forma inmediata para evitar trámites burocráticos. De este modo, médicos y cirujanos ejercieron su profesión en tierras mexicanas.

El perfil de los seleccionados era de alto nivel, con obras ya publicadas y estancias internacionales. Muchos eran herederos directos de la escuela de Ramón y Cajal, figuras de gran prestigio académico. Eran catedráticos que ganaron sus puestos mediante concursos.

La Casa de España tuvo una vida breve, desde julio de 1938 hasta octubre de 1940. Sin embargo, su impacto fue inmenso antes de su transformación definitiva. En 1940, esta noble iniciativa se convirtió formalmente en lo que hoy conocemos como El Colegio de México.

El diario de Reyes revela su esfuerzo constante por rehacer las listas de invitados. Su visión permitió traer a los mejores talentos afines a la República y al progreso. El legado de estos científicos sigue vivo en las instituciones que ayudaron a consolidar.

Alfonso Reyes y los científicos
Alfonso Reyes y los científicos

“Quiero que den clases, que den conferencias, que hagan investigación, que publiquen, que expongan, y nosotros los vamos a ayudar. Durante el primer año se le va a pagar un salario para que viva decorosamente y además van a decir quién necesita a estas personas que saben mucho”, compartió Cruz Martín del Campo sobre las acciones de Reyes. 

Las personas que estuvieron en el exilio mexicano apoyaron a institutos nacionales de salud, a la Universidad Autónoma de México, al Instituto Politécnico Nacional, a la Academia Nacional de Medicina, Asociación Mexicana de la Ciencias; su trabajo perdura hasta nuestros días”.

Silvia Cruz Martín del Campo

Investigadora

Por: Guillermo Jaramillo   Fotografía: María Rivas  

 

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