El arte como refugio: Transforman monstruos a través del juego infantil
El Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes presenta un taller pedagógico, que utiliza la figura del monstruo como un eje central para la transformación creativa de niños y adolescentes de entre 6 y 12 años.
El Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes (CEIIDA) de la Universidad Autónoma de Nuevo León inauguró una propuesta que busca acercar el arte contemporáneo a los niños desde las puertas del Campus Mederos con el taller de verano “Monstruos del Arte”, que forma parte de las actividades de la Escuela de Verano UANL 2026.
La iniciativa, coordinada por la curadora Sara López, surge de una invitación especial para crear un proyecto diseñado para las primeras etapas de la vida.

El taller parte de la exhibición Cuando se exponen los monstruos, compuesta de arquitecturas desplegables que simulan paraguas gigantes bajo los cuales se resguardan diversas piezas artísticas de colección, conocidas como “Art Toy”. La exposición fue inaugurada el 2 de julio y estará en exhibición hasta el 15 de agosto.
Dentro de este marco expositivo, se implementó un taller pedagógico que utiliza la figura del monstruo como un eje central para la transformación creativa de los infantes.
La idea es que los participantes de entre 6 y 12 años encuentren en este símbolo una oportunidad para interpretar su realidad y explorar nuevas posibilidades estéticas, como señaló Damián Ontiveros, artista y facilitador del taller. Esta propuesta se plantea como un espacio de recreación permanente donde el arte es la herramienta principal.

“El arte es lo mejor que ha hecho la humanidad para sanearse a sí misma en su choque social, no cultural, todo esto lo que sucede día a día en inclusive salud física”, enfatizó Ontiveros.
La metamorfosis de las emociones
El proceso creativo en el CEIIDA permitió que los sentimientos de los niños dejaran de ser abstractos y se convirtieran en objetos tangibles con vida propia y significado.
Ontiveros resaltó que el objeto artístico no es algo inanimado, sino un contenedor que recoge las emociones y las proyecta hacia el exterior de manera constructiva.

“De esta forma, sensaciones como la ansiedad o el enojo se transforman en algo que el niño puede observar y entender fuera de su propio cuerpo”, apuntó.
La pedagogía aplicada en estos cinco días de taller se basó en hablar el lenguaje de los chicos para transmitir mensajes profundos sobre la existencia y la creación. Se fomentó la curiosidad y la exploración a través del juego, permitiendo que cada participante se atreviera a soltar su propia poesía visual en cada sesión de trabajo.
Los materiales utilizados, como el trapo, el carboncillo y el agua, son elegidos por su generosidad y por la capacidad de generar asombro inmediato.
“El arte viene del juego, o sea, cuando estamos pequeños jugamos; cuando estamos adultos nos aguantamos, o sea, que toda esa emoción se queda constreñida y se transforma en un enojo”, explicó Ontiveros.
El juego como origen de la creación
La importancia del juego es un pilar fundamental en esta visión artística, ya que se considera la raíz de donde brota toda expresión humana significativa desde la infancia.
Para los coordinadores, el problema surge cuando los adultos abandonan el juego y permiten que sus emociones se estanquen, generando conflictos internos o incluso enfermedades físicas. El arte actúa entonces como un puente que permite recuperar esa capacidad lúdica para sanar y expresar lo que de otro modo quedaría oculto.

Javier García Silva y Ontiveros son los encargados de guiar a los 20 niños inscritos en este viaje de descubrimiento y experimentación material.
Ambos artistas cuentan con una amplia trayectoria trabajando en diversos circuitos sociales, desde caravanas culturales hasta centros de reinserción social para hombres y para mujeres. Su experiencia les permite conectar de manera única con los más jóvenes, quienes son vistos no solo como posibles artistas, sino como ciudadanos.
“Si estás en una isla desierta y quieres jugar, hacer arte porque ya no eres un niño chiquito que juega, sino un adulto que necesita sacar esa información… puedes hacer una obra de teatro”, explicó Ontiveros.
Técnicas experimentales y ciudadanía
Entre las actividades más destacadas del taller se encuentra la creación de muñecos de trapo decorados y el uso experimental de papel líquido aplicado con atomizadores para crear texturas.

Estas técnicas permiten que los niños se enfrenten a situaciones donde cualquier objeto cotidiano puede ser transformado en una pieza artística con un valor simbólico profundo.
El objetivo final no es formar artistas profesionales, sino proporcionar herramientas emocionales que sirvan para toda la vida del individuo.
Al finalizar el recorrido por esta exposición y sus talleres, se evidencia que el arte es una necesidad vital que debe ser cultivada desde los primeros años de vida.
El CEIIDA reafirma su posición como un recinto donde la imaginación y el juego son respetados como procesos serios y transformadores para el tejido social de nuestra ciudad.

El campamento de verano “Monstruos del arte” se llevará a cabo del 20 al 24 de julio en el Centro de Investigación e Innovación de las Artes de las 10:00 a las 13:00 horas en la Planta Baja. El costo que de 1,400 pesos al público general y 800 para afiliados UANL. Incluye materiales.
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Por: Guillermo Jaramillo Fotografía: Roberto Castañón
