Universidad Para los Mayores: una puerta siempre abierta al saber
Al conmemorar su XV aniversario, este programa de inclusión educativa de la UANL ha egresado a 356 adultos mayores. En el ciclo académico agosto diciembre 2026 están inscritos 57 estudiantes, 29 de primer ingreso y 28 en tercer semestre.
La Universidad Autónoma de Nuevo León impulsa desde hace 15 años una visión de inclusión total con el programa Universidad para los Mayores, esfuerzo institucional que busca integrar académica y socialmente a los adultos mayores en la comunidad.

Finanzas personales, administración y un envejecimiento consciente son algunos temas cruciales dentro del diplomado; además del uso responsable de dispositivos móviles y tecnología para evitar que los estudiantes sean posibles víctimas de estafas digitales.
Para la Directora de Educación Inclusiva, Claudia Jeanneth García Dueñas, estos conocimientos permiten que el estudiante mantenga su autonomía y mejore su vida diaria.
El diplomado inició sus actividades en agosto de 2011, dirigido a personas con 55 o más años de edad. Al celebrar 15 años de vida, el programa Universidad para los Mayores ha egresado un total de 356 graduados.

En agosto de 2026, están inscritos 57 estudiantes, 29 de primer ingreso y 28 en tercer semestre. Al igual que el resto de la comunidad universitaria, los adultos mayores obtienen su credencial universitaria y acceso a plataformas institucionales.
García Dueñas informó que el plan de estudios se cursa en dos años, consta de cuatro materias obligatorias y una optativa por semestre. Las clases se imparten tres días a la semana en las instalaciones de la Preparatoria 16 de la UANL.

“Este diplomado se ofrece y se les brinda a las personas también la oportunidad de ser estudiantes de la universidad, o sea, ellos tienen acceso o derecho a su credencial universitaria, el acceso a las plataformas institucionales”, señaló.
Además de lo académico, agregó la directora de Educación Inclusiva de la UANL, se ofrecen talleres de lectura, danza, canto y activación física, a lo largo de los cuatro semestres.
Con la puerta siempre abierta
La iniciativa reactiva a los adultos mayores y les permite aportar su inmensa experiencia a otros realizando actividades donde conviven con jóvenes de nivel medio superior y de licenciatura.
Este intercambio resulta recíproco porque ambas generaciones aprenden y se inspiran entre sí mismas, además de que los egresados se convierten en una motivación real para sus familias y sus comunidades.

Universidad para los Mayores es un programa único en el noreste del país por su modalidad presencial constante. A diferencia de otras opciones, fomenta la creación de grupos de fraternidad entre compañeros.
Laura Estrella Flores Estrada, estudiante de nuevo ingreso en el programa, compartió su motivación para retomar sus estudios porque se dio cuenta que pasaba demasiado tiempo consumiendo entretenimiento pasivo, series de televisión y telenovelas.
Por lo tanto, decidió buscar crecimiento personal y nuevas redes de amistad, que encontró a través de asignaturas como astronomía e historia.

“Tengo mis actividades como el yoga, como la caminata. Sin embargo, en las tardes me quedaba viendo en la casa a Netflix y dije: ‘Esto no está bien para mí. Poquito sí, pero ya mucho no’.
“Y entonces, buscando en Facebook, me encontré la alternativa de la Universidad y dije: ‘De aquí soy’. Vi el anuncio de las materias, la promoción que hace la Universidad y dije: ‘Pues me voy a informar’. Tuve a bien llamar, me entrevistaron y me siguió gustando. Decidí esto porque creo que es importante un espacio para conocer a otros”, señaló Estrella Flores.
Un sentido de comunidad
Tras experimentar ansiedad en una maestría virtual, María Teresa Venegas Medrano, estudiante también de recién ingreso, buscó una alternativa educativa presencial que le brindara bienestar emocional y un sentido de comunidad con personas de su misma generación.
Ella destacó de este programa la importancia del acompañamiento real y el contacto humano frente a la frialdad de las plataformas digitales.

“Mi hija me preguntaba si estaba segura, y yo le decía: ‘Sí, ¿por qué no? Yo también tengo la ilusión de ser universitaria’. Estuve en la Preparatoria 8 al inicio de mi carrera, pero tuve que salirme por la normal y dejé la preparatoria, pero siempre mantuve ese sueño.
“Yo no sabía que íbamos a tener matrícula y a ser alumnos totalmente de la Universidad; al investigar, se me cumplía ese sueño. Quería aprender y tranquilizarme de andar para arriba y para abajo en cosas que a lo mejor nada más me cansan, pero no me nutren”, señaló María Teresa en entrevista.
Acompañamiento
Para los alumnos que mantienen una relación más longeva con el programa, el diplomado les ha permitido alcanzar un profundo autoconocimiento y mejorar sus vínculos interpersonales mediante materias relacionadas con las humanidades y la filosofía, como es el caso de Ezequiel Fonseca Esparza, estudiante de tercer semestre.

“Estamos viendo, por ejemplo, en los primeros semestres empezamos con computación, con humanidades para conocerse uno mismo. En el segundo semestre también vimos humanidades, pero cómo relacionarnos con la gente, cómo pasarla bien, y todo esto.
“El conocerse uno mismo te da la facilidad de tratar diferentes tipos de personas, diferentes tipos de ámbitos, diferentes tipos de lugares, diferentes tipos de situaciones. Hay situaciones difíciles, hay situaciones simples, hay situaciones para disfrutar.
“Es igual que la etapa de la vida. La etapa de la vida hay momentos para estudiar, hay momentos para trabajar, hay momentos difíciles, hay momentos que ya no haya uno la salida; pero al final de cuentas es parte de la vida y en todo eso el saber disfrutarlos, el saber enfrentarlos, el saber manejarlos ahora nos acompaña la Universidad”, indicó Fonseca Esparza.
Para María Dolores Antuna García, una estudiante de 70 años del tercer semestre del diplomado, luego de concluir una extensa trayectoria laboral, destacó que integrarse a un grupo de su misma generación le ha brindado un entorno de aprendizaje cómodo y libre del estrés competitivo que sentía al trabajar con jóvenes.

“Como todos más o menos somos de mis tiempos, a mí me gustó mucho integrarme a este grupo porque mi anterior grupo de trabajo casi todos eran de los de 30 a 40 años.
“Acabo de cumplir 70 años. Entonces, yo ahí me estresaba mucho porque mi ritmo de trabajo era muy diferente al de ellos. Tenía que invertir más tiempo y estar más atenta con ellos. Entonces, en el momento que cambio aquí, pues me siento en mi nivel, o sea, me siento totalmente muy bien”, expresó Antuna García.
Todos los entrevistados resaltaron que el aprendizaje constante permite a los adultos mayores vivir su etapa actual de forma plena y productiva. De esta manera, el programa funciona como un espacio de nutrición intelectual que fomenta la salud mental y la responsabilidad social.
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Por: Guillermo Jaramillo Fotografía: Carolina Silva
