Asociación Ser y Crecer: contra con la deserción escolar
La asociación Ser y Crecer presentó resultados sobre su programa de apoyo para niñas, niños, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad, como parte del programa que la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano realiza con la finalidad de profundizar en el diálogo a través de especialistas.
La asociación Ser y Crecer presentó los resultados de los últimos cinco años de su modelo de apoyo académico que tiene como objetivo evitar la deserción escolar en nivel básico, medio superior y superior, cuyos estudiantes viven situación de vulnerabilidad.
La presentación de avances fue presidido por la directora de Ser y Crecer, Leticia Isabel Lara; la coordinadora del Programa de Residencia, Mónica Vázquez; y por la coordinadora de Desarrollo Humano, Rosalinda Rangel, ante la comunidad de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSYDH) de la Universidad Autónoma de Nuevo León el 25 de febrero.

La misión de Ser y Crecer es impulsar a adolescentes en condiciones económicas adversas, que tienen la capacidad y motivación necesaria para maximizar su potencial.
Este evento forma parte del programa que la FTSYDH realiza a favor del sector de las infancias, adolescencias y juventudes con la finalidad de profundizar el diálogo a través de especialistas.
Leticia Lara resaltó que el programa se enfoca en apoyar a los estudiantes para que no abandonen sus estudios por motivos económicos; para lograr estos, es de suma importancia mantener contacto directo con la familia de los alumnos, ya que es responsabilidad de ambos.
“Buscamos acoger a jóvenes en situación de vulnerabilidad, principalmente económica, para darles oportunidades de continuar estudiando y a través de la educación lograr la movilidad social.

La intención es que alcancen su máximo potencial académico y que se conviertan en ciudadanos íntegros y en líderes que trasciendan en nuestra comunidad. El principal objetivo es prevenir la deserción escolar”.
Para combatir la brecha económica y digital, Lara informó que en los últimos cinco años se entregaron dos mil 400 despensas y se prestaron 80 dispositivos, entre laptops y tabletas, con el fin de que sus contextos socioeconómicos no sean un impedimento para la formación de los estudiantes.
Las integrantes de Ser y Crecer hicieron un recuento de la historia de la asociación. Iniciaron en 2008 como casa hogar que apoyaba solo a hombres.

Desde el 2017, impulsan a chicas y chicos para que puedan estudiar y culminar su secundaria, preparatoria y universidad a través de becas, residencias, tutorías, citas psicológicas, así como clases blandas. Lograron una retención del 90 por ciento de sus alumnos del 2020 al 2025.
Apoyo integral: Escuela para padres
Se destacó que actualmente el 55 por ciento de los beneficiarios son mujeres y esto marcó un cambio significativo en la historia de la institución. Asimismo, el programa cruzó las fronteras del estado y ahora brinda apoyo a jóvenes de entidades como San Luis Potosí, Chiapas y Oaxaca; incluyendo comunidades indígenas y las zonas rurales de Nuevo León.

Uno de los puntos clave discutidos en la charla fue la barrera del cupo en las universidades públicas. Las representantes señalaron que muchos de sus alumnos son de un perfil de alto rendimiento que, a pesar de obtener el puntaje requerido, no logran ingresar a carreras de alta demanda debido a la falta de espacios.
Hacemos la lucha para que tengan ese acompañamiento. Si no pasan porque la universidad no tiene el espacio para ellos, los mantenemos en la academia, les damos terapia y los preparamos para el siguiente ciclo escolar, buscando también sinergias con universidades privadas para que no se queden sin estudiar”.
Además, apuntaron que el modelo de trabajo social es integral porque también trabajan directo con el entorno del estudiante a través de una “Escuela para Padres” con sesiones quincenales y visitas domiciliarias a los actuales 135 alumnos.
Por: Roberto González Fotografía: Carolina Silva
