Llaman a identificar las diferentes respuestas al duelo
De acuerdo con el psicólogo Jesús Morales Gutiérrez, el duelo, como respuesta a la pérdida, ha de enfrentarse con una red de apoyo que favorezca la adaptación a nuevos entornos.
En el marco de la VI Jornada del Desarrollo Integral del Estudiante, la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSYDH) abordó en conferencia el duelo desde una perspectiva de acompañamiento y reorganización del entorno, buscando principalmente el interés de jóvenes universitarios.

La presentación titulada “Duelo, comprender, sentir y sanar” fue impartida por el psicólogo Jesús Morales Gutiérrez, quien destacó que, aunque esta emoción puede percibirse distinta en cada ser humano, hacerle frente con una red de apoyo es clave para salir adelante.
“El duelo es la respuesta adaptativa más intensa que el ser humano experimenta ante la pérdida de un objeto de vínculo, ya sea una persona, una mascota, una etapa de la vida o un proyecto”, comentó.
La persona puede vivir su duelo de la forma que mejor considere, pero cuando hay una terapia de por medio, el apoyo de la familia y amigos, siempre será más fácil adaptarse a las nuevas realidades sin tener aquello que tanto amamos”.
Cómo enfrentarlo
Durante la charla enfatizó que existe una serie de consideraciones imprecisas que giran alrededor de un duelo.
Por ejemplo, el no desahogarse pasado el momento de la pérdida o reincorporarse de inmediato a las actividades cotidianas en muchas ocasiones puede percibirse de forma injustificada como actitudes indiferentes al dolor.

“Cada persona puede o no expresar sus sentimientos. Quizá la manera de afrontarlos es llorar, desahogarse en lo privado y ocuparse en la medida de lo posible en actividades que le permitan sentirse mejor. Y esto es tan válido como quien tiene hipersensibilidad ante las adversidades y de pronto no quiere ver a nadie o prefiere tener un tiempo de reflexión y poco a poco continuar con su vida”, afirmó el especialista.
Morales Gutiérrez indicó que el duelo suele vivirse en cuatro fases principales: la niebla (el impacto de la incredulidad), el anhelo (la protesta y la búsqueda), el desierto (la desorganización) y el nuevo amanecer (la reorganización).
También advirtió que el cambio repentino de hábitos y la forma de actuar de una persona que atraviesa por un duelo no deben pasar desapercibidos.

Si la persona ya no tiene higiene, se descuida al grado de no querer salir de su habitación por largos periodos, si baja su rendimiento escolar o laboral es necesario el apoyo psicológico para evitar un estancamiento en el suceso que le causó dolor".
“Todos en algún momento vamos a vivir una situación triste y es normal, es parte de la vida, pero quedarse hundido en ese sentimiento no debe normalizarse”, concretó.
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Por: Alexandra Amao Fotografía: Roberto Castañón
