Museo de Monterrey, cuna del arte en la ciudad
Expertos reflexionaron sobre los antecedentes y la evolución de la escena cultural de la ciudad durante la segunda mesa de diálogo del Museo de Monterrey en el Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes UANL.
El Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes (CEIIDA) de la UANL realizó la segunda mesa de diálogo sobre el Museo de Monterrey, como parte del ciclo “Hagamos Preguntas: Los motores del arte: ¿Cómo Monterrey construyó su escena cultural?”.

En la charla estuvieron la Consejera Fundadora del Museo de Monterrey, Yolanda Santos de Hoyos; el Curador de la Colección FEMSA, Beto Díaz; la Gerente de Colección y Bienal FEMSA, Laura Pacheco; el Licenciado en Artes, Luis Quiroz; y la artista Ana Catalina Rubio.
Durante el encuentro, el 12 de agosto, se abordaron los principales aportes de Museo de Monterrey a la vida cultural de la ciudad; entre ellos, el apoyo a la formación de profesionales en el arte, la creación de públicos y el impulso de nuevas propuestas artísticas.
El Museo de Monterrey se inauguró el 7 de noviembre de 1977; fue la primera institución dedicada a promover y exhibir arte en la ciudad. Cerró sus puertas al público de manera definitiva el 28 de mayo del 2000 después de casi 23 años de labor cultural.

Los primeros años estuvieron marcados por el entusiasmo de jóvenes interesados en generar espacios para los artistas y acercar la cultura a la comunidad. El proyecto se fue consolidando a partir de la colaboración entre personas vinculadas con la empresa y promotores del arte.
Tuvo un papel importante en la formación de profesionales que luego se incorporaron a distintas instituciones culturales, al mismo tiempo que contribuyó a acercar las artes visuales a nuevos públicos.
La Consejera Fundadora del Museo de Monterrey, Yolanda Santos de Hoyos rememoró el proceso mediante el cual el inmueble de carácter particular comenzó a generar el interés de Javier Martínez y Félix Palau para presentar exposiciones artísticas.
Esta iniciativa sentó las bases para la creación del Museo de Monterrey, que posteriormente se convirtió en el primer museo de arte de la ciudad.

“El Museo de Monterrey ha cambiado mucho la cara de Monterrey, las artes, los artistas y los espacios, pocos lugares lo tienen. Hizo mucho para la cultura”, mencionó.
Una colección que navega
Durante la conversación también se destacó la evolución del proyecto Bienal FEMSA, que con el paso del tiempo incorporó nuevas formas de participación y procesos relacionados con la curaduría para responder a las transformaciones del campo artístico.
Tras el cierre del museo en el año 2000, la colección continuó su recorrido por distintos espacios y adquirió un carácter itinerante. Esta nueva etapa permitió que las obras fueran presentadas en museos e instituciones de diferentes regiones de México y otros países.
Luis Quiroz considera que el museo creó una colección junto a la Bienal FEMSA navega y esto permitió abrir una visión más amplia del mundo. Asimismo, el recinto impulsó el crecimiento de quienes participaron en distintos proyectos del ámbito cultural y de ampliar el interés artístico en la comunidad.

“Un museo emblemático que a lo largo de 20 años fue creando personas que se desarrollaran de manera profesional dentro de las instituciones culturales y que fueron semilleros de muchas otras instituciones y también creador de público. El Museo de Monterrey generó lo que hoy tenemos, que es una colección que viaja (…) ha abierto el contexto del mundo”, expresó.
Museo Monterrey, arte para todos
Por otra parte, la programación de exposiciones, actividades y propuestas educativas permitió establecer una relación más cercana entre la sociedad regiomontana de todas las edades y las artes visuales.
Al respecto, Ana Catalina Rubio mencionó el papel del museo como un espacio que favoreció el acercamiento de la comunidad al arte y contribuyó a despertar una mayor sensibilidad cultural.
“El Museo de Monterrey le hizo un homenaje a Alfonso Reyes y despertó la sensibilidad. Entonces eso es muy importante para la ciudad, para la cultura y para establecer esa sensibilidad de la gente a nivel tecnológico y universitario. Fue un puente muy importante”, detalló.

Los invitados a la mesa de diálogo coincidieron en que las instituciones culturales deben adaptarse a los cambios de la sociedad y recordaron algunas de las actividades que contribuyeron a fortalecer el vínculo entre el arte y la sociedad regiomontana, así como la incorporación de nuevos lenguajes y propuestas relacionadas con la tecnología.
Por: Carlos Pérez Fotografía: CEIIDA UANL
